Perdonados y Restaurados

Sunday, November 05, 2006



Perdonados y restaurados por Jesús, ¡esperamos con gozo Su venida!

Autores:

Atala Villareal
Beatriz Romo

Su promesa es: “Vendrè otra vez, y os tomarè conmigo, para que donde Yo estoy, vosotros tambièn estèis” (Juan 14: 3).

SANTA BIBLIA -EL LIBRO DE LA VERDAD

Conocer a Dios por medio de Su Hijo -Jesús de Nazaret, hace la diferencia entre vidas felices y vidas vacías. Aunque Jesús vivió en Nazaret como uno de nosotros, es el Creador del gran universo con sus galaxias y sus soles. Su palabra escrita -la Biblia- es tan poderosa ahora -para sanar y salvar- como cuando creo los cielos y la tierra. Desde su primera página hasta la última, la Biblia presenta a Jesús como Uno igual a Dios el Padre: “Yo y el Padre somos una sola cosa”. –dijo Jesús- “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 10:30; 14: 9; 1:1-18).
Por tanto, Jesús hablaba y hacía, solo lo que el Padre le mandaba (Juan 12:49-50). Su palabra calmó el furioso mar, y salvó a Sus discípulos de una muerte segura; devolvió la vista a los ciegos (Marcos 4:35-41;10:46-52); transformó a un rico infeliz, en un hombre generoso y feliz (Lucas 19:1-10); Perdonó y libertó de la prostitución a María Magdalena, quien vino a ser bendición para su familia y para la humanidad (Lucas 7:36-50; 8:1-3, Juan 11:1-3). Siendo Jesús el mismo Dios justo y compasivo de siempre (Hebreos 11:3; 13:8), podemos buscarlo como nuestra única Esperanza de ayuda efectiva, para empezar una nueva vida (Ver Lucas 5: 17-26, Isaías 1:18; 44:22).

Una gran multitud de personas -como la arena del mar- resucitarán para recibir de Jesús la recompensa de la vida eterna, cuando venga en Su gloria con todos Sus santos ángeles, a llevarse a Sus amigos y embajadores, aquellos que como la sal, hicieron confortable la vida de los pobres y necesitados (Mateo 5: 13; 25: 31-40, Lucas 14:12-14).
Encontrar a Jesús es encontrar perdón y aceptación; total restauración y el gozo de la salvación: “Y llamarás Su Nombre Jesús -dijo el ángel- porque El salvará a Su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21-23, Hechos 4: 12).


“De Dios son los escudos de las naciones” (Salmos 47:10).

Mèxico es una nación muy especial. Su bandera, su escudo, y su himno nacional comunican un poderoso mensaje de victoria.

Su escudo representa esperanza para Mèxico. A nuestra manera de ver los elementos que lo conponen provienen de Dios: Una aguerrida águila venciendo con su pico y su garra a una venenosa serpiente de cascabel. El águila está parada sobre el tronco de un nopal que nace de una Peña situada en el centro de un lago. El águila tiene a la serpiente atrapada por el cuello y por la cola. De esta manera, la serpiente no puede moverse libremente para cumplir sus mortíferos planes contra un país libre y soberano tal cual es la Nación Mexicana.

Ya que La Biblia, como Palabra de Dios, es para todos los tiempos y naciones del mundo, nos permitimos hacer un paralelismo con nuestros símbolos patrios, pues vemos que tienen pleno sentido para hoy. La serpiente identifica a Satanás que engaña a todo el mundo (Apocalipsis 12:9). El águila, por sus especiales cualidades, en la Biblia representa la intervención de Dios para libertar a Su pueblo. Sus fuertes alas le dan libertad para volar sin impedimentos. Además, posee destreza, velocidad, fortaleza, valor, inteligencia y gran agudeza visual (Exodo 19:3-6).

El nopal es un alimento de alta calidad; contiene 21 aminoácidos de los 22 existentes en la naturaleza. Investigación hecha en Zacatecas, Mexico por la Universidad de Loma Linda CA. USA.

La Peña simboliza: al Todopoderoso sosteniendo a nuestra Nación (Exodo 17:6); el agua, al Espíritu Santo que da vida (Juan 7:37-39).
La 1ª. estrofa de su Himno hace notar que Mèxico tiene una misión asignada por Dios como defensor de la paz y la Verdad:

“Ciña ¡oh patria! tus sienes de oliva de la paz el Arcangel Divino, que en el cielo tu eterno destino por el Dedo de Dios se escribió. Mas si osare un extraño enemigo, profanar con su planta tu suelo, piensa oh patria querida, que el cielo, un soldado en cada hijo te dio”. La mentira solo se combate con la Verdad -la Santa Biblia.

La venida de Cristo en gloria y majestad

Día de gran gozo para los que le esperan, y el día más triste para los que no buscaron Su fiel amistad.

La última lucha entre Cristo y Satanás, poco tiempo antes de Su segunda venida, consistirá en rechazar la autoridad de Cristo, al poner el domingo –fundado en la tradición-en vez del sábado de Su santa Ley (Exodo 20:8-11). Cada cual tendrá que elegir a quièn honrará con su obediencia.

“Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los Mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo” (Apocalipsis 12:17; 13:1-18, Isaías 8:20). Mujer símbololiza a la iglesia (Efesios 5:24- 32).
“Inmediatamente después de la tribulación –persecución- de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán sacudidas. Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre, y todas las naciones de la tierra se lamentarán; y verán al Hijo del Hombre que viene sobre las nubes del cielo, con Poder y gran gloria.

“Y enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus elegidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro” (Mateo 24:29-31).

“El Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1Tesalonicenses 4:16-17, 1Corintios 15:51-55).

Introducción: El Libro de la Verdad (Daniel 10:21, Juan 17 :17).

1. Dónde hallarè el camino de la vida sana y feliz.

2. Salvados por creer en la Palabra de Dios.

3. ¿Que es el pecado que trae muerte?

4. ¡La misericordia triunfa sobre el juicio!

5. El fallo final- nosotros lo decidimos cada día.

6. ¡El arrepentimiento-Un nuevo amanecer!

7. ¿Valoramos el costo del perdón que disfrutamos?

8. ¡Perdonad y serèis perdonados!

9. El Creador y Señor del universo se hizo Siervo.

10. Jesús, es el Ejemplo para Su pueblo.

11. Controversia final –¿A quièn debemos adorar?

12. ¡Jesús es el Señor, aun del Sábado!

13. El Sábado de Jehová, ¿quièn lo cambió?

14. ¡Dos grandes engaños cautivarán al mundo!

15. ¿Te interesa saber cómo ser salvo?

16. Cómo vivir sanos -sin cáncer, ni diabètes.

¡De Dios son los Escudos de las Naciones!

¡La venida de Cristo en gloria y majestad!

Dra. Atala Villarreal Reynosa –especialista en cirugía G.
Editora –Beatriz Romo Barragan.

Para compartir la gran noticia de la salvación, por medio del librito que leyó, puede solicitarlo a:

Dirección: A C/go. de Hilda Robles/Atala Villarreal. P.O Box#3931. La Mesa, CA. 91944 (USA). o:

Profra. Beatriz Romo Barragan.
Apartado postal -Ensenada Baja California.
Código postal 22, 880. Mèxico

Ofrecemos: Una revista de 44 páginas con las profecias de Daniel y Apocalipsis, cuyo cumplimiento, asegura Su pronta venida.

Una gráfica a colores de cuatro páginas -viene desde la creación hasta nuevos cielos y nueva tierra.

Un folleto de estudio sobre: “Las siete Solemnidades de Jehová”. “Los siete Truenos” y “Las siete Trompetas” –Todas en su cumplimiento final -anunciando la Venida del Gran Rey Jesús.

En preparación “Un camino mejor” para conservar y recuperar su salud, mediante 8 principios científicos -leyes de la salud.

¿Quièn es Jesús para usted?

Frente a los ojos humanos fue un humilde carpintero de Galilea, a quien los judios lo acusaban de blasfemo, porque perdonaba pecados, y decía que Dios era su propio Padre - hacièndose igual Dios (Marcos 2:1-12, Juan 5:17-18; 11:1-45). Pero,

¿Quièn puede perdonar pecados, si no es Dios? ¿Quièn puede darle vida a un muerto -como lo hizo Jesús- si no es Dios el Creador del universo? Como Dios, promete a los vencedores un delicioso premio:
“Al vencedor le darè a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios...y no borrarè su nombre del libro de la vida, y confesarè su nombre delante de mi Padre y delante de Sus ángeles (Apocalipsis 2:7; 3:5).
Jesús necesita obreros que trabajen para El, que hagan lo que El hacía: “Enseñaba en las sinagogas de ellos, predicaba el evangelio del Reino y sanaba toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo” (Mateo 9:35; 28:18-20). El los capacita y va con ellos.

Cap.1 ¿Dónde hallarè el camino de la vida feliz?


Honrar la Biblia como Palabra de Dios, limpia el pasado y produce una vida sana y feliz: “¿Con que limpiara el joven su camino? Con guardar tu palabra…” (Salmos 119:9-16).

La Biblia presenta dos caminos, el ancho y el angosto: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella.
“Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán” (Mateo 7: 13-14, Lucas 13:24).

El esfuerzo para entrar por la puerta estrecha vale la pena: “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios” (1Corintios 2:9-10).

La Biblia señala el camino para vivir felices, y tener un mañana eterno y glorioso, en el reino de Dios. Nuestro Señor Jesucristo, ilustró y especificó la única condición para entrar a Su reino:

“Además el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello, va vende todo lo que tiene, y compra aquel campo (Mateo 13:44).

Ser dueño de este Tesoro es tenerlo todo. El esfuerzo hecho para poner a un lado lo que estorba para alcanzarlo, vale la pena. Pero este Tesoro solo será nuestro, si le damos a Dios el primer lugar. En la Biblia Cristo nos previene contra este peligro mortal:

“El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí” (Mateo 10:37-38).

La cruz representa muerte y oprobio, donde el Rey del cielo murió por nosotros (1Corintios 15:3). Tomar la cruz y seguir a Cristo, es vivir Sus enseñanzas, aunque tengamos que renunciar a jugosas ganancias, planes y deseos que parecen mejor al juicio humano:

“No poniendo la mira en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2Corintios 4:18).

“No andèis, pues, preocupados diciendo: ¿Què comeremos, o que beberemos, o que vestiremos? Porque los gentiles buscan con afan, todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenèis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:31-33).

El Señor no condena el trabajo diligente para sostener la vida; pero, si solo trabajamos para comida y vestido, y descuidamos el reino de Dios; demasiado tarde nos daremos cuenta que hemos perdido todo. En cambio, si nuestra prioridad es Dios y Su reino, somos dichosos, porque El promete suplir todas nuestras necesidades conforme a Su sabiduría y bondad:

“Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza. El alma generosa será prosperada; y el que saciare, el tambièn será saciado” (Proverbios 11:24-25).

“Dad, y se os dará; una medida buena, apretada, remecida y rebosante os pondrán en el regazo. Porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir” (Lucas 6:38).

Cumplir estos mandatos, desharraiga el egoísmo, nos hace muy felices, y el hermoso carácter de Dios se reproduce en nosotros; por estas razones, Dios nos dió Su Santa Palabra –la Biblia, para darse a conocer: “Con Dios está la sabiduría y el poder; suyo es el consejo y la inteligencia” (Job 12:13, Juan 17:1-3).

Cuando Cristo es el centro de la vida, todas las bendiciones prometidas en la Biblia, son nuestras; El dice: “Yo amo a los que me aman, y me hallan los que madrugando me buscan. Porque el que me halle, hallará la vida, y alcanzará el favor de Jehová. Mas el que me pierde, se arruina a si mismo; todos los que me aborrecen aman la muerte” (Proverbios 8:17, 35-36).

Madrugar para orar y estudiar la Biblia cada día, es parte del camino angosto que lleva a la vida; pero vale la pena, porque sus resultados son eternos: ¡Hallar la vida, y alcanzar el favor de Jehová, el Soberano del Universo! equivale a tenerlo todo!:

“Porque Jehová da la sabiduría, y de Su boca nacen el conocimiento y la inteligencia. El provee de sana sabiduría a los rectos; es escudo para los que caminan rectamente. El principio de la Sabiduría es el temor de Jehová, y la inteligencia es el conocimiento del Santísimo” (Proverbios 2:6-7; 9:10).

“He aquí que el temor del Señor es la Sabiduría, Y el apartarse del mal, la inteligencia” (Job 28:28). ¡Que gran bendición para todos!

La Santa Biblia imparte inteligencia y sabiduría, para elegir el bien (2Timoteo 3:15-17). Por esa razón, el hombre temeroso de Dios, es sabio, aunque no beba de las fuentes del saber humano:

“Dichoso el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia; porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus rentas mayores que las del oro fino. Mas valiosa es que las piedras preciosas; y todo lo que puedes desear no se puede comparar a ella.
“Largura de días hay en su mano derecha; en su izquierda riquezas y honra. Sus caminos son caminos deleitosos, y todas sus veredas paz. Ella es árbol de vida para los que de ella echan mano, y son dichosos los que la retienen (Proverbios 3:13-18).

¿Habrá algo mejor en la vida? ¿Valdrá la pena el esfuerzo por estudiar la Biblia diariamente en forma persistente? Para todo lo valioso, se necesita un propósito definido, que no sea barrido por los fieros vientos de la pereza, el desánimo y otras cosas, que aunque tienen su valor, no superan, el pasar un tiempo con Dios.

No queremos decir, que se descuiden los deberes cotidianos; porque un verdadero hijo o hija de Dios, es ordenado, limpio, responsable, laborioso, y se esfuerza por hacer siempre lo mejor, para que Dios sea glorificado en todo lo que hace (Mateo 5:16); pero lo primero, debiera ser, buscar el reino de Dios.

Puede empezar leyendo cada mañana un evangelio y proverbios, hasta terminar; luego seguir con otro evangelio y el Gènesis, hasta terminar toda la Biblia repetidamente. Tomar en cuenta que Dios conoce por anticipado el fin desde el principio, y mira lo que nosotros no miramos. Como el barro, no puede dirigir al alfarero, tampoco nosotros, podemos juzgar a Dios, porque no entendemos el porquè de Sus actos.

Todos los hechos y relatos de la Biblia, deben estudiarse al pie de la cruz, donde el Hijo de Dios murió por nuestros pecados, para darnos vida. La cruz nos deja ver el horror con que Dios mira y trata el pecado que desprecia Su autoridad y se rebela contra El.

El siguiente tema nos enseña que la fe -plena confianza en Dios- genera fidelidad en toda circunstancia. La desobediencia es el fruto de una falsa fe, donde Dios no es lo más importante. Pero Dios da Su paz, al que reconoce Su soberanía con obediencia.


Cap. 2 Salvados por creer en la Palabra de Dios.


En Hebreos 11 hay una lista grande de testigos -hèroes de la fe- que por confiar en Dios, obedecieron todos Sus mandatos; y fueron aprobados por Dios –alcanzaron salvación. Hebreos 12 llama la atención a esa impresionante lista de personas, que fueron obedientes a Dios, en circuntancias muy difíciles; pero su confianza en Dios, los sostuvo en la obediencia y no desmayaron:

“Por tanto, tambièn nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lo que estorba, y el pecado que nos asedia, y corramos con fuerza y perseverancia la carrera que tenemos por delante; fijos los ojos en Jesús, autor y consumador de la fe, quien en vista del gozo que le esperaba, sufrió la cruz, menospreció la verguenza, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (Hebreos 12:1-2).

La mejor definición de fe es confiar; y confiar es lo opuesto a dudar. La fe que salva, es aquella que confia o cree firmemente en todo lo que Dios nos dice. Por consiguiente, cuando confiamos en la bondad y la sabiduría de nuestro Dios, somos capacitados para obedecerle gustosamente en todos Sus mandatos. Por eso la Santa Biblia dice que somos salvos por la fe en Cristo Jesús nuestro Señor; es decir, somos salvos por creer firmemente en todo lo que Cristo Jesús es, como la Biblia lo declara:
“Porque un niño nos ha nacido, un Hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará Su nombre: Maravilloso Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de Su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre Su reino, para restaurarlo y consolidarlo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre (Isaías 9:6-7).

Esta profecía describe al Hijo de Dios, el Rey de Israel, que según la carne, sería un Descendiente del rey David, por lo cual debía nacer en la aldea de Belen –llamada la ciudad de David. La palabra del Señor se cumplió en el niño Jesús que nació en Belèn (Miqueas 5:2, Lucas 1:31-35; 2:1-21, Mateo 1:18-23; 2:1-2).

Este niño Rey que nació en un humilde pesebre, el profeta Isaías le llama: Dios con nosotros, porque es el Hijo de Dios, igual al Padre en carácter y propósitos (Juan 1:18, Lucas 1:31-35). Por Su poder, cada persona, puede quedar libre del pecado, y ser parte de Su reino (Colosenses 1:12-14, Lucas 12:32-40, Mateo 25:31-40).
Jehová o Yahveh, es el nombre de Dios en el antiguo testamento; pero en el nuevo, es llamado: Dios (Padre, Hijo, y Espíritu Santo). Todos los nombres y títulos del Dios Jehová: Creador, Señor, Rey y Juez, son aplicados al Padre y a Jesús; por esta igualdad Jesús dijo: “Yo y el Padre somos Uno” (Juan 10:30; 5:18, 21-23). Natanael aplicó a Jesús Isaías 44:6, al decirle: Tú eres el hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel –Jehová de los ejèrcitos (Juan 1:49-51).
La Biblia asegura que confiar en Dios, es la clave de la felicidad ahora, y la esperanza de la vida eterna, porque la fe nos motiva a agradar a Dios en todo: “Pero sin fe, es imposible agradar a Dios, porque es necesario, que el que se acerca a Dios, crea que El existe, y que recompensa a los que le buscan” (Hebreos 11:6).

“Tu le guardarás en completa paz, aquel cuyo pensamiento en tí persevera, porque en tí ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová, el Señor, está la fortaleza de los Siglos” (Isaías 26:3-4). Para confiar en Dios, hay que conocerlo.
Los demonios nos atormentan y afligen con sus mentiras acerca de Dios. Pero Dios nos ha dado -entre otras armas- el escudo de la fe, para que creyendo todo lo que la Biblia dice acerca de El, los demonios no puedan engañarnos ni destruirnos:
“Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno” (Efesios 6:11-18).

Si le interesa saber mas acerca de lo que significa confiar en Dios, estudie y repase varias veces, el capítulo 11 de Hebreos. Esta lectura fortalecerá su confianza en Dios, y le capacitará para disfrutar de verdadera paz y gozo, en una tranquila obediencia. Todas las personas mencionadas en este capítulo -entre ellos Rahab la prostituta de Jericó- agradaron a Dios, porque creyeron, que Dios los amaba y sus mandatos siempre eran para hacerles bien. Para todos ellos, Dios no era una simple creencia, sino una realidad. Si ellos lo lograron, nosotros tambièn lo lograremos, porque ellos no fueron ángeles, sino personas igual que nosotros, la clave es apartar un tiempo cada día para conocer a Jesús como Dios Todopoderoso y como un Compasivo Salvador. Al orar y estudiar la sagrada Biblia con humildad y reverencia lo logrará:

“Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en Su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1Juan 5:11-12).

Conocer a Jesús trae un nuevo amanecer. Si el pecador quiere, hará su parte para conocer a Dios. Porque todos los dones que necesitamos para vivir una vida feliz, y la certeza de la vida eterna, lo recibimos de Dios como regalos a travès del Señor Jesucristo (Romanos 5:1-2). La parte nuestra, como receptores de los dones, es creer la promesa y aceptar la Gran Provisión. La Biblia abunda sobre la fe y el arrepentimiento, porque sin ellos no podemos tener paz, ni salvación; pero ambos, vienen de Jesús.

El tema de las predicaciones de Jesús era el reino de Dios. En cada predicación utilizaba cosas y objetos conocidos por la gente, para dar a conocer la naturaleza de Su reino. Anhelaba despertar en ellos el deseo de ser parte de el; les explicaba claramente los principios y la condición para entrar a el. Su primera predicación es el anuncio de Su reino, con un llamado al arrepentimiento:

“Vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, y decía: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentios y creed en el evangelio” (Marcos 1:14-15).

El diablo arrebató este mundo, diciendo mentiras acerca de Dios en el Edèn (Gènesis 3:1-6); Dios envió a Su Hijo, para rescatarlo. El diablo se enfrentó con Jesús en el desierto, le mostró todos los reinos del mundo..., y le dijo: Todo esto te darè, si postrado me adoras” (Mateo 4:8-9). Pero Dios recuperaría el mundo y sus moradores mostrándo Su amor sin límite por medio de Jesús.

Solo Uno igual a Dios, podía revelar a Dios el Padre (Juan 1:18); para lograrlo tendría que tomar la naturaleza humana, y vivir sin pecar (Hebreos 2:14; 4:15, Filipenses 2:5-11). Gracias a Jesús, el mundo fue rescatado “para que todo aquel que cree Su palabra –la Biblia- sea salvo por El. Por eso, antes de venir Jesús el Cristo, para llevarse a Su pueblo al cielo, los ángeles cantarán:

“Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de Su Cristo; y El reinará por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 11:15-19, Mateo 25:31).

Aunque Cristo es el Rey de gloria (Salmos 24:7-10, Juan 18:36-37, Apocalipsis 19:11-16), Su reino -como Jesús le dijo a Pilato- no es de este mundo, pero es un reino real, formado por pecadores arrepentidos como el rico Zaqueo, Mateo, Juan y Jacobo, ‘los hijos del trueno’, y muchas Marías Magdalenas.

Estas personas reconocieron que Jesús, el humilde carpintero de Nazaret era Dios manifestado en carne (1Timoteo 3:16), porque en cada acto y palabra reveló perfectamente el amor infinito de Dios: Padre, Hijo y el Espíritu Santo (Juan 17:1-8; 12:49-50).

En cambio, los dirigentes religiosos, debido a su orgullo, no lo aceptaron como el Rey Libertador que esperaban, porque su ropaje era el de un humilde carpintero, un artesano que se ganaba la vida trabajando con Sus manos; además, pensaban ellos, si era el Prometido Rey del Cielo, el Hijo de Dios ¿porque se rodeaba de gente inculta como los pobres pescadores de Galilea, y no de los grandes y sabios maestros de la nación?

¿Porquè come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores? Dijeron los fariseos. Al oirlos Jesús respondió: “Los sanos no necesitan mèdico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero y no sacrificio; porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Mateo 9:11-13). Es la presencia de Cristo en la vida, la que nos hace justos y compasivos.
El arrepentimiento comprende confesión y abandono del pecado. Si la obra del Espíritu Santo no la estorbamos con nuestra rebeldía, El continúa día con día, quitando lo podrido, para sanar al árbol, hasta que produzca buenos frutos. Si los buenos frutos, no se dan, es porque no le hemos permitido al Espíritu Santo, que con Su Espada (que es la Palabra de Dios -la Santa Biblia) quite los celos, la envidia, la crítica, la vanidad, el rencor, la fornicación, la mentira, malas palabras, amargura, enojo, ira, gritería –todos los frutos podridos (Romanos 8:13, Efesios 4:21-32; 5:1-11).

Quitando lo podrido, el camino queda listo para la curación total, y el tejido sano empieza a crecer; entonces nacen frutos de bondad, rectitud, humildad y dominio propio (Mateo 5:16, Gálatas 5:22-24). Estos frutos, es la santidad que Dios pide, para poderlo ver cara a cara sin ser consumidos por Su resplandor:

“Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios” (Hebreos 12:14, Mateo 5:8, Colosenses 2:11).

“Y todo aquel que tiene esta esperanza se purifica así como El es puro (1Juan 3:3). Dice se purifica, porque la voluntad -el querer- es la palanca que nos mueve a la acción, para buscar la Fuente.

Cristo es la Fuente. Su Espíritu es el agua que limpia el corazón: “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que iban a recibir los que creyesen en El” (Juan 7:38-39; 1:12-13; 20:24-31).

Creer se dice con hechos: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibirèis el don del Espíritu Santo (Hechos 2:38; Isaías 52:7).

Jesús afirma ser Dios: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque estè muerto vivirá. Tengo las llaves de la muerte y del hades o sepulcro” (Juan 11:25, Apocalipsis 1:18; 3:7, 8). Las llaves del reino, es Jesús y Su palabra -la Biblia: “De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra nunca verá la muerte eterna” (Juan 8:51).
“El apóstol Pedro dice que Cristo despues de resucitar, les mandó testificar solemnemente que El es el designado por Dios como Juez de vivos y muertos. De El dan testimonio todos los profetas, que todo el que crea en El, recibirá perdón de pecados por Su nombre” (Hechos 10:41-43, Lucas 24:45-47).

Cumplir esta comisión, es el gran propósito de la vida de los que fuimos rescatados y restaurados por Cristo (Salmos 40:1-4).

El tema que sigue, revela la misericordia y la sabiduría de Dios, para salvarnos del pecado y de su terrible maldición.


Cap. 3 ¿Què es el pecado que trae muerte?


“Todo aquel que comete pecado, infringe tambien la Ley, pues el pecado es infracción de la Ley... el que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1Juan 3:4, 8). La Biblia en lenguaje actual dice: “Todo el que peca desobedece la Ley de Dios, porque el pecado consiste en desobedecer a Dios” (1Juan 3:4).

Desde el principio, el diablo se rebeló contra el gobierno de Dios -Su santa Ley; por esto la Biblia dice que peca desde el principio. Pecado es desobedecer la voluntad de Dios revelada en la Divina Ley y la Biblia. Su Ley revela con exactitud lo que quiere de mi.

Decir que el pecado es infracción de la Ley, indica que Dios tiene una Ley, donde nos dice que hacer y que no hacer; y si no olvidamos, que los no y los si de Dios, son para bendecirnos, y evitarnos dolor y muerte, haremos con gusto Su voluntad y no la del diablo.
La Biblia revela en Exodo capítulos 19 y 20, que hace tres mil quinientos años, Dios descendió al Monte Sinaí, y allí proclamó Su santa Ley directamente al pueblo, sin ningún mediador, en medio del fuego, truenos y relámpagos. Diez son los Mandamientos que forman Su divina Ley, para normar la vida de cada persona que elige estar bajo Su gobierno. Esta preciosa Ley de amor, Dios la escribió con Su propio Dedo en dos tablas de piedra, y las llamó tablas del Testimonio, tablas del Pacto, y tablas de la Ley:

“Y dio a Moisès, cuando acabó de hablar con èl en el Monte de Sinaí, dos tablas del Testimonio, tablas de piedra escritas con el Dedo de Dios” (Exodo 31:18). Moisès recuerda esta ocasión:
“Entonces Jehová habló con vosotros de en medio del fuego...; y El os anunció Su pacto, el cual mandó poner por obra: Los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra” (Deuteronomio 4:12-13). No confundir la eterna Ley de Dios, con la ley de ritos y ordenanzas –el cual es sombra de los bienes venideros- que terminaron en la cruz (Hebreos 10:1-12; 9:1-17).

Ley de Dios o tablas del Pacto, es Su voluntad revelada. El pecador que renuncia al dominio de Satanás, acepta con alegría el gobierno de Dios, y las condiciones de Su Pacto salvador. Este pacto que Dios ofrece a todos los pecadores, es la mayor prueba de Su amor y misericordia. Porque para cumplir lo prometido –salvarnos del pecado y de su terrible maldición, el mismo Dios - tuvo que venir como un humilde siervo, ser despreciado y avergonzado, hasta morir en la cruz como el hombre más malo y peligroso (Isaías 53: 6-12, Salmos 22:1-18, Filipenses 2:5-8).

Dios demostró que nos ama al venir en la forma que lo hizo. A nosotros nos toca agradecerle obedeciendo con alegría Su voluntad, escrita por El en las tablas del Pacto. Este nuevo estilo de vida, producida por el Poder del Espíritu Santo, es la santidad que Dios pide de Su pueblo (Hebreos 9:13-17, Romanos 8:1-2, 1Corintios 10:31). Note que Dios es el que produce la santidad que pide a Su pueblo. Dios no quiere que pequemos: “pero si alguno pecare, Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1Juan 2:1). No incluye pecados acariciados (Hebreos 10:26).
Afirmar que Dios gobierna con una Ley justa y perfecta, no se discute. Y como no hay gobierno sin Ley, la eternidad de Dios es la eternidad de Su Ley. El hombre, tiene el deber de obedecer a Su Creador, pero no el derecho de cambiar Su perfecta Ley (Salmos 19:7-8, Romanos 2:13; 3: 31, 1Corintios 7:19, Eclesiastes 12:13). No confundir la “Ley de Dios” con la ley de Moisès, o libro de la ley, o libro del pacto (Deuteronomio 31:24-26).
Dios manda: “No añadirèis a la palabra que yo os mando, ni disminuirèis de ella, para que guardèis los Mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno” (Deuteronomio 4:2, Eclesiastes 3:14).
Recordemos que: Pecado es infracción de la Ley; que el diablo peca desde el principio; y el que practica el pecado, es del diablo. La Biblia está diciendo, que el diablo odia la Ley de Dios, y nos hace rechazarla, porque el sabe que cada Mandamiento que salió de la Boca de Jehová, tiene como fin restaurar la imagen de Dios en el hombre, para la gloria de Su Nombre, y la felicidad del pecador:
“La Ley de Jehová es perfecta que restaura el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. Mucha paz tienen los que aman tu Ley, y no hay para ellos tropiezo” (Salmos 19:7-8; 119:165-NRV 90). Conocer a Dios, hace del deber una delicia.

Ley de Dios –“Ley perfecta, la de la Libertad”: “Mas el que mira atentamente a la Ley perfecta, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, èste será dichoso en lo que hace” (Santiago 1:25). “Y andarè en libertad, porque busquè tus mandamientos” (Salmos 119:45).

¡Cómo dudar del amor de Dios, y de los propósitos de Su Ley, si dió a Su Hijo en sacrificio, para salvar a los que lo despreciaron!: “Porque Jehová es nuestro Juez, Jehová es nuestro Legislador, Jehová es nuestro Rey; El mismo nos salvará (Isaías 33:22).

Ley de Dios -Ley de amor- Ley del todo: “Un intèrprete de la Ley, preguntó...: Maestro, ¿cual es el gran mandamiento en la Ley? Jesús le dijo:Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y gran mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas” (Mateo 22:35-40, Lucas 10:25-28, 29 -37).

No hay salvación si la entrega a Dios, no es completa (Apocalipsis 3:16).
Como el diablo es mentiroso (Juan 8:44), inventó la mentira que la Ley de Dios fue abolida por Jesús; pero Jesús dice lo contrario:
“No pensèis que he venido a abolir la Ley o los profetas; no he venido a abolir, sino a cumplir, porque de cierto os digo que antes que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Ley, hasta que todo se haya cumplido” (Mateo 5:17-18).

“No crean que vine a quitar la Ley ni a decir que la enseñanza de los profetas ya no vale. Al contrario: Vine a darles su verdadero valor. “Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni siquiera un punto o una coma se quitará de la Ley, hasta que todo se cumpla” (Mateo 5:17-18, traducción en lenguaje actual).
“Ley escrita con el Dedo de Dios”



“Y habló Dios todas estas palabras: “Yo soy Jehová tu Dios, que te saquè de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.

Primero: “No tendrás dioses ajenos delante de mí.

Segundo: “No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que estè arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las honrarás, porque yo soy Jehová, tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia por millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

Tercero: “No tomarás el nombre de Jehová, tu Dios, en vano, porque no dará por inocente Jehová al que tomare Su nombre en vano.

Cuarto: “Acuèrdate del Sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el sèptimo día es reposo para Jehová, tu Dios;no hagas en èl obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el sèptimo día; por tanto, Jehová bendijo el Sábado y lo santificó”.

Quinto: “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová, tu Dios, te da”.

Sexto: “No matarás”
Sèptimo: “No cometerás adulterio”
Octavo: “No hurtarás”
Noveno: “No dirás contra tu prójimo falso testimonio”

Dècimo: “No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo” (Exodo 20: 1-17).

No existe autorizacón divina para cambiar esta perfecta Ley.
Recuerde:Toda ley es de carácter obligatorio, la Ley de Dios tambien lo es; eso significa que el no obedecerla tiene penalidad:

“Porque la paga del pecado es muerte...” (Romanos 6:23).

Pero Dios que es grande en misericordia, da al culpable tiempo para arrepentirse. Por eso a Dios se le representa como el padre del hijo pródigo, quien esperaba anhelante que su hijo volviera a su lado, pero arrepentido, para que disfrutara de su amor y sus sabias disposiciones, mediante una sumisa y gozosa obediencia (Lucas 15:12-24, Hechos 17:30-31).

Con el arrepentimiento, aprendemos a valorar las bendiciones de Dios, que antes las veíamos como restricciones. Este cambio de actitud, es la nueva creación del Espíritu Santo, que además de producir paz y gozo, cambia la sentencia de muerte en vida eterna: “Mas el regalo de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23).

Salvarse o perderse es una elección personal, que no depende de Dios, sino de cada persona. Cada quien decide su destino mientras tiene vida, viviendo a su gusto, o al gusto de Dios. Pero si elegimos que Jesús gobierne nuestra vida, Su gusto pasa a ser nuestro gusto, Su deseo nuestro deseo, y Sus planes nuestros planes. Por consiguiente, Dios no llevará a Su reino personas que desprecien Su Ley, porque Jesús que es Dios, vino para quitar el pecado del mundo (Juan 1:29, Daniel 9:24); y asegurarse que èste no volverá a levantarse jamás (Malaquías 4:1).

Como Jesús eliminará para siempre, el pecado del universo; antes de Su segunda venida, realiza un “juicio en el cielo”, donde la vida de cada persona que dijo creer en El, pasa delante del tribunal Divino. Jesús que es el Cristo, cuidadosamente revisa cada caso como si fuera el único; porque el universo tiene que ser testigo que cada caso, Dios lo trató con justicia y equidad, y mucha misericordia. De esta manera, Dios limpia Su Nombre y Su trono de las calumnias que Satanás levantó en contra de Su gobierno y Su Ley ante el universo; al mismo tiempo queda confirmado ante todos los testigos que Dios hizo todo lo posible para que nadie se perdiera por falta de atención y cuidado.

El tema siguiente estudia mas a fondo este juicio o revisión divina. Tema de vital importancia para valorar la Gracia de Dios.

Capítulo 4 “La misericordia triunfa sobre el juicio”

“Yo, Yo Soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordarè de tus pecados” dice Jehová tu Dios, el Creador tuyo, tu Salvador (Isaías 43: 25, 1, 3).

“Yo deshice como nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuèlvete a mí, porque Yo te redimí” (Isaías 44:22).

Las consoladoras palabras que acabamos de leer son las palabras de Cristo Jesús para los pecadores de ayer y hoy. El Jehová de ayer, es el mismo Dios compasivo de hoy, revelado en la vida de Jesús.
Aunque son tres -Padre, Hijo y Espíritu Santo- y cumplen funciones diferentes en el plan de salvar al mundo; los tres tienen un solo propósito –salvar a todos los pecadores que aceptan ser salvos- brindándoles toda la ayuda necesaria, para sacarlos de su condición caída; por eso la Biblia dice que Dios es Uno.

Los tres -como Uno solo- forman el Tribunal Divino donde cada pecador que dice a Jesús mi Señor, mi Dios y mi Salvador, será juzgado por sus obras. Si su arrepentimiento fue verdadero, sus obras lo mostrarán, y si fue solo de labios, tambièn se sabrá. La Biblia revela que Dios conoce a los que son suyos (2Timoteo 2:19); pero en el juicio, los libros se abren para que los ángeles y seres de otros mundos no caídos -que no tienen esa facultad- puedan ver y constatar que Dios hizo todo lo posible para ayudar a cada pecador que aceptó ser salvado por Jesús (Daniel 7:9-14):

“Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2Corintios 5:10).
Como Jesús nos sustituyó en la cruz, y murió por nosotros, fue constituído legalmente por el Padre, Sustituto y Abogado de los que se arrepienten y se ponen bajo Su custodia (Hebreos 7:25, 1Juan 2:1, 1Timoteo 2:5, 6). Pero no solo en la cruz es nuestro Sustituto, tambièn lo es en el juicio, donde revisan nuestra vida minuciosamente con los motivos de cada acto y palabra (Mateo 12:36-37). La Biblia dice que “Jesús se presenta por nosotros ante el Padre” (Hebreos 9:24); no disculpa nuestros pecados, pero presenta la fe depositada en El y nuestro arrepentimiento. Por consiguiente, aunque nuestros pecados sean muchos, si fueron confesados y abandonados, Cristo los cubre con Su sangre. Esta sangre limpia el registro y el corazón de pecado. Bajo la custodia constante de Cristo, el pecador cambia su antigua manera de vivir, por eso Cristo lo declara justo, ante el Padre, ante Sus ángeles, y le otorga el derecho de la vida eterna:

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo (Romanos 5:1, Apocalipsis 3: 5).
Fe es creer lo que Jesús dice: Que si nos arrepentimos, El perdona y borra nuestros pecados:

“Así, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; y vengan del Señor tiempos de refrigerio” (Hechos 3 :19).
“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, [los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu] (Romanos 8:1).

Estos textos afirman que es posible vivir de acuerdo al deseo de Jesús. Que Su poder Omnipotente, quitará de nosotros la antigua manera de ser (cambio de corazón), aunque haya sido heredado y cultivado:

“Vivo Yo, dice el Señor Jehová, que no me complazco en la muerte del malvado, sino en que se vuelva el malvado de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿porquè querèis morir...?” (Ezequiel 33:11, Isaías 55:6-7).

Incomprensible es el amor de Dios hacia nosotros los pecadores, que aun días, horas o minutos antes de morir, ciertas personas como el ladrón en la cruz y Samson –juez y defensor de Israel- con verdadero arrepentimiento de sus malas obras, alcanzaron el perdón Divino, y Dios fue glorificado por su testimonio. Con razón, la Biblia afirma que “la misericordia triunfa sobre el juicio” (Santiago 2:13, Romanos 8:34, Lucas 23: 39 - 43).

En el juicio, Dios el Padre es el Juez, y Jesús es el Abogado de Su pueblo, pero “el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio lo dió al Hijo” (Juan 5:22). Esto significa que el Padre deja a Jesús la decisión final, porque “El murió por los pecadores conforme a las Escrituras” (1Corintios 15:3, Isaías 53:5).
Por esta razón: “En ningún otro hay salvación, porque no hay otro Nombre debajo del cielo dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

La evidencia del amor de Dios, está escrita con la sangre de Jesús. Su vida y muerte dice a gritos que todo acto de Dios es para salvar, no para destruir a ningún pecador que acepta ser salvo. Pero no puede llevar al cielo personas que alberguen dentro de sí, la semilla del pecado que no quisieron abandonar:

“Pero los cobardes e incrèdulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”-definitiva (Apocalipsis 21:8). La provisión de Dios para quitar el pecado de nuestras vidas, es abundante para quien lo quiera aplicar y disfrutar:

“Si confesamos nuestros pecados, Dios es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1Juan 1:9).
“Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: aunque vuestros pecados sean como la grana, serán emblanquecidos como la nieve; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Isaías 1:18).

Pero si nos justificamos, en ves de reconocer nuestras faltas, Jesús no puede salvarnos de nuestros pecados: “El que encubre sus pecados, no prosperará, mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13).

El pecador arrepentido es perdonado, porque Cristo murió por èl. El culpable perdonado, acepta con mucha gratitud, honrar a Su Salvador en todo lo que haga (Ezequiel 18:21-23; 33:14-16).

El juicio es un proceso legal -antes de la venida de Cristo, para quitar el pecado de Su pueblo. Es la oportunidad para confesar y abandonar pecados acariciados. Al terminar el juicio los libros se cierran y con ello la gracia termina. Cada caso queda decidido:

“Y ví a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante de Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras” (Apocalipsis 20 :12).
Los muertos aparecen de pie figuradamente, porque mediante sus registros están siendo juzgados por el tribunal del cielo. Terminado el juicio, Cristo viene a la tierra en gloriosa majestad, para entregar el galardón a cada uno según haya sido su obra:

“He aquí Yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra” (Apocalipsis 22:12).

La revisión de los libros –juicio investigador- por Cristo el Autor de la vida, separa el trigo de la paja; el trigo para Su granero, y la paja para quemarla (Lucas 3:17-18). Cristo declaró: “Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego” (Mateo 7:17-19). Los frutos dicen si el árbol es bueno o malo. Según el fruto es la suerte del árbol. Aunque las obras no salvan, testifican si la fe es verdadera o falsa; por este motivo, el veredicto final está basado en las obras:

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todo es hecho nuevo” (2Corintios 5:17, Santiago 2:20-26).

Al final de este juicio, todo el universo confesará que Dios trató cada caso con misericordia, justicia y verdad (Salmos 89:14, Apocalipsis 19:1-2). Por el profeta Daniel, la Historia Universal, y la Arqueología, sabemos que este juicio ya inició, pero todavía esta en sesión. Cristo aun está ofreciendo Su perdón; Sus sabias y amorosas instrucciones; Su poderosa ayuda para quitar el pecado de nuestra vida. Solo necesitamos creer Su palabra y buscarlo. ¿Tiene esto algún mèrito propio? Ninguno:

“Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubièramos hecho, sino por Su misericordia, por el lavado regenerador y renovador del Espíritu Santo, que derramó en nosotros en abundancia por Jesucristo nuestro Salvador, para que, justificados por Su Gracia, seamos herederos según la esperanza de la vida eterna” (Tito 3:5-7, Efesios 2:4-10, Hechos 5:29-32, Colosenses 1:9-14).

Nuestro mèrito, que no es mèrito, es aceptar ser salvo por Cristo. Como las decisiones se traducen en actos, al creer que solo Cristo nos puede hacer buenos, debemos ponernos bajo Su custodia y mando; y proponernos permanecer en Su palabra hasta el fin. Si no nos proponemos, nunca lo lograremos (Hebreos 5:7-9).

Lo que sigue debe despertarnos a la realidad de que –un día no lejano- escucharemos al Juez justo decir nuestro nombre y la justa sentencia: Vida eterna, o destrucción final.

Capítulo 5. El fallo final -lo decidimos cada día.

“Va a llegar la hora –dijo Jesús- en que todos los que están en los sepulcros oirán mi voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” (Juan 5:28-29, Daniel 12:2-3).

Jesús está diciendo que todos los muertos –justos e injustos- duermen en sus tumbas, hasta que El los resucite en Su segunda venida, para darles el pago de acuerdo a sus obras. Hoy, los muertos no están en el cielo, ni en el purgatorio, porque èste no existe. La Biblia declara que los muertos en Cristo, juntamente con los justos vivos, recibirán la vida eterna –inmortalidad- en Su segunda venida -no antes- y serán arrebatados en las nubes a recibirlo en el aire, para ser llevados al cielo (Lucas 14:12-14, 1Tesalonicenses 4:16-17, 1Corintios 15:22-23, 51-53).

¿Cómo saber lo que es bueno y lo que es malo? Para proteger nuestra herencia eterna, Dios marcó el camino al cielo con los 10 Mandamientos de Su amorosa Ley; ella nos dice lo que es bueno y lo que es malo. El registro de cada vida Cristo la examina teniendo como ‘Norma de Justicia o rectitud’ Su santa Ley:

“Así hablad y así haced, como los que habèis de ser juzgados por la Ley de la libertad, porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no haga misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio” (Santiago 2:12-13).

Saber que Dios juzga todo acto y motivo -de acuerdo a Su santa Ley- debe motivarnos a serias reflexiones sobre la forma como estamos viviendo. La Biblia nos dice que el gobierno de Dios es perfecto: “Justicia y juicio son el cimiento de tu trono; misericordia y verdad van delante de tu rostro” (Salmos 89:14). Justicia es bondad, bondad es rectitud en los motivos y en la conducta. Hacer juicio es juzgar con rectitud, para libertar de la opresión y la injusticia. Dios juzga nuestras vidas, con rectitud, misericordia, y verdad (Salmos 76:9, Ezequiel 33:14-16, Mateo 22:1-14).
La justicia de Dios no disculpa al pecador (transgresor de Su Ley), pero por Su misericordia, Jesús pagó la condenación que nosotros merecíamos, y nos perdonó (Romanos 5: 10). Este acto, comprueba que Dios es justo, es amor y es verdad; debido a Su carácter justo y compasivo, nos dio Su Ley con diez Mandamientos, para que por la obediencia de estos, Su carácter, se reproduzca en aquellos que le aman y le respetan (Salmos 19:7-8, Efesios 4:22-32; 5:1-11).

Como Dios es vindicado por la vida de Su pueblo, el que dice que ama a Dios, debe demostrarlo con hechos; Jesús dice: “Si me amáis guardad mis Mandamientos” (Juan 14:15; 14:21).

Nadie quiere ni puede obedecer una Ley, si no está convencido que es buena y justa. Por esa razón la obediencia gozosa de la Ley de Dios, viene de corazones que reconocen que Dios obra con justicia y verdad:

“Canta mi lengua tus dichos, porque todos tus Mandamientos son justicia. Tu justicia es justicia eterna, y tu Ley, la verdad” (Salmos 119:172, 142).

Cristo dice que nos dió Su Ley para nuestro provecho y bienestar:

“Así ha dicho Jehová, tu Redentor, el Santo de Israel: Yo soy Jehová tu Dios, que te enseña para tu provecho, que te encamina por el camino que debes seguir. ¡Si hubieras atendido a mis Mandamientos! Sería entonces tu paz como un rio, y tu justicia como las ondas del mar” (Isaías 48:18).

La verdadera paz llena al que cree en la bondad de Dios; por eso se somete al yugo de Cristo –Su preciosa Ley de amor. Podemos creerle a Dios, si buscamos tiempo para conocerlo mediante la hermosura de Su perfecta creación y la Santa Biblia. Para quien no busca tiempo para conocerlo, puede tener momentos de engañoso placer, pero el vacío y la insatisfacción volverán a èl siempre, hasta que se proponga llegar a la Fuente de paz y gozo –la Santa Biblia (Leer: Juan 7:37-39, Isaías 48:22; 57:20-21).
Dios todavía ofrece perdón, reconciliación y vida eterna, por la vida y la muerte de Su Hijo (Romanos 5:10). Los que quieren y creen, aceptan el perdón mediante el arrepentimiento (Hechos 17:30-31). Estos son los que Cristo defiende en el juicio de las acusaciones de Satanás. Por este acto de amor infinito, los defendidos se gozan en la obediencia, y disfrutan de mucha paz:

“El efecto de la justicia será la paz, y la labor de la justicia reposo y seguridad para siempre. Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras y en lugares de reposo, aunque caiga granizo en los bosques y la ciudad sea del todo abatida” (Isaías 32:17-19). Su pueblo porta Su sello de propiedad (Leer Ezequiel 20:19-20). Mas información en capítulos posteriores.

Granizo de un talento (34 kilos), es la última de las siete copas de la justa ira de Dios que serán derramadas sobre la tierra, cuando se cierre la puerta de la Gracia divina al terminar la revisión de los libros en el ‘juicio investigador’, antes de la venida de Cristo (Daniel 12:1-3, Apocalipsis 3:5-6; 15:1-8; 16: 17-21).

Los que aceptaron a Cristo como Su Rey, obedecerán gozosos los Mandamientos de Su preciosa Ley. Dios los reconoce como Su pueblo y los protege de las siete últimas plagas (Isaías 33:15-17). En este tiempo difícil, tendrán moradas de paz, lugares de reposo, y habitaciones seguras; porque moran bajo la sombra del Dios Omnipotente (Apocalipsis 3:7-11, Salmos 91).

Sin discusión, el Espíritu Santo es ayuda efectiva para los que se proponen hacer la voluntad de Dios (Romanos 8:13).

El Espíritu Santo –al igual que Dios Padre y Dios Hijo- tiene varias funciones en el plan de salvación. Como mencionamos, a El le toca escribir la Ley de Dios, en la mente y corazón, de las personas que aceptan a Cristo como Señor y Dios:

“Siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón”. (2Corintios 3:3). Para èstos, la obediencia es una delicia.

Si Jesús ocupa un lugar secundario en el trono de nuestra mente y corazón; la Ley justa, santa y buena, pasa a ser un ministerio de muerte y condenación; porque el Espíritu Santo no puede escribir Su Ley en las tablas del corazón, de los que le desprecian. Como resultado, los Mandamientos de Dios, son desobedecidos, porque no son considerados tan importantes. Por ellos, Jesús se lamenta:
“Porque me llamáis Señor, Señor y no hacèis lo que digo? (Lucas 6:46). Se lamenta, porque los desobedientes se perderán por su propia elección (Hebreos 5:7-9, Mateo 7:21).

La Ley de Dios es obedecida, si honramos a Cristo; porque El es el Espíritu de la Ley (1Corintios 12:3, 2Corintios 3: 17).

Negar el deber de obediencia a la Ley de Dios, es negar tambièn que Dios sea Dios:
“Teme a Dios, y guarda Sus Mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa secreta, sea buena o sea mala” (Eclesiastes 12:13-14, Romanos 2:13; 3:31, 1Corintios 7:19).

La transgresión voluntaria de un mandamiento o más de la santa Ley, es el resultado de menospreciar la autoridad divina; por tanto, aunque Dios es amor, el mismo amor indica que el pecado y su semilla, debe ser quitado del mundo, para que reine la justicia y la paz. Dios no deja de ser justo, al destruir al pecador que voluntariamente rechazó la amistad y la salvación de Dios, y eligió servir al jefe de los rebeldes. Destruir no es agradable para Dios, sino doloroso, es una obra extraña que tiene que hacer como Dios, para que cada quien reciba su justo pago (Isaías 28:21-29).
El tormento eterno no existe. Enseñar que los pecadores serán atormentados eternamente, por 70 o más años de pecado, no va con el carácter de un Dios justo y amoroso, la Biblia no lo enseña así. Sí menciona el castigo eterno, y pone como ejemplo la “destrucción de Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquellos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas como ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno” (Judas 1:7).

Aunque estas ciudades fueron destruidas para siempre, quemadas con fuego eterno, no siguen ardiendo; el efecto del fuego que las consumió es eterno. Así mismo serán destruidos para siempre -quemados con fuego eterno- Satanás, sus ángeles y seguidores, en el lago de fuego. La destrucción total en el lago de fuego, es la muerte segunda y definitiva, antes de la nueva creación (Mateo 25:41, Malaquías 4:1, Apocalipsis 20:14, 15).

Pero si el infeliz pecador no rechaza a Dios, y acepta arrepentirse (Hechos 17:30-31), el Poder de Cristo que obra en la Biblia, bajo la dirección del Espíritu Santo, hará de èl una persona idónea para estar en Su presencia, y vivir para siempre feliz.

El tema que sigue, trae gozo y paz a la vida del que lo haga suyo.

Cap. 6 El arrepentimiento es un nuevo amanecer

Mediante el arrepentimiento, Dios le brinda al pecador, la oportunidad de una nueva vida. Perdona sus pecados, borra su pasado (Isaías 43:25), le capacita para perseverar en el Camino y ser un vencedor. La persona cae en cuenta que va a la muerte segura; decide inteligentemente cambiar de rumbo para buscar la vida. El que se arrepiente de su rebeldía y desobediencia, confiesa a Dios su pecado, y con Su ayuda se propone buscarlo para cultivar una hermosa amistad; apartándo el mejor tiempo de cada día para orar y estudiar la Biblia, porque quiere darle a Dios el principal lugar en su vida, respetarlo por encima de todo; y amar al prójimo como así mismo (Mateo 22:34-40, Lucas 10:25-37).

No hay mejor decisión, que renunciar al pecado; para conseguir lo que vale mas que todo el oro del mundo, como lo entendio muy bien el rico Zaqueo (Lucas 19:1-10). Esta sabia elección Dios le llama, renunciar al pecado y al mundo (1Juan 2:15-17).

No renunciaremos al pecado ni al mundo, a menos que el Espíritu Santo lo haga aborrecible a nuestro gusto; mientras no lo repudiemos de corazón, seguiremos en la desobediencia.

Cada pecador, aunque tiene naturaleza caída por herencia, no está obligado a pecar, pues cuenta con la ayuda de Dios, si lo busca sin cesar. Jesús de Nazaret -como hombre- es nuestro ejemplo (1Pedro 2:21-24); por tener nuestra naturaleza, con frecuencia oraba a Su Padre, pidiendo el poder divino para hacer siempre lo recto y lo puro (Marcos 1:35, Lucas 5:16, Mateo 14:23). El mismo poder está disponible para el pecador que lo pide y lo busca (Hechos 2:38-39, Romanos 8:1-18, Hebreos 2:14-18; 4:15-16, 1Corintios 10:13).
Cuando el arrepentimiento es verdadero, la persona no busca justificar su pecado, ni escapar de las consecuencias. Busca estar en paz con Dios, y está dispuesto a restituir los daños en la medida de lo posible, como dice Cristo en la Biblia: “Si el impío restituye la prenda, devuelve lo que haya robado, y camina en los estatutos de la vida, no haciendo iniquidad, vivirá ciertamente y no morirá. No se le recordará ninguno de los pecados que había cometido; ha practicado el derecho y la justicia; vivirá ciertamente” (Ezequiel 33:15-16, Isaías 1:16-20).

¿Que mas puede hacer Dios para salvarnos? Nos otorga Su perdón gratuitamente; el Espíritu Santo nos capacita para la obediencia gozosa, nos quita las malas tendencias, heredadas y cultivadas; la Biblia dice que Dios “nos limpia de toda maldad”, y “nos da un nuevo corazón”. Lo único que tenemos que hacer es aceptar la ayuda de Cristo y obedecer Sus sabias instrucciones:

“Y esparcirè sobre vosotros agua limpia, y serèis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiarè. Os darè un corazón nuevo y pondrè un espíritu nuevo dentro de vosotros.

“Quitarè de vosotros el corazón de piedra y os darè un corazón de carne. Pondrè dentro de vosotros mi Espíritu, y harè que andèis en mis estatutos, y guardèis mis ordenanzas y los pongáis por obra... y serèis mi pueblo y yo serè vuestro Dios” (Ezequiel 36:25-28, Colosenses 1:12-14). Lo imposible Dios lo hace, no nosotros.
Todo lo que Dios promete hacer para que dejemos de pecar, será realidad si queremos y nos esforzamos; pero si no, no nos puede salvar.
Jesús declaró, que sin un nuevo corazón no podemos entrar al reino de Dios: “De cierto, de cierto te digo, que el que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Y agregó: “De cierto, de cierto te digo, que el que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios (Juan 3:3,5).
Jesús sabe que en el hombre no existe ningún poder que pueda cambiar el código equivocado de sus pensamientos y motivos; por tanto, el requisito del nuevo corazón es obra del mismo Dios, si el pecador quiere dejar de rebelarse contra Su voluntad:

“No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de donde viene ni a donde va. Así es todo aquel que nace del Espíritu” (Juan 3: 7-8). “Así como no sabes cual es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así tambièn ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas” (Eclesiastés 11:5).

Sin aire -viento- no hay vida. No vemos al viento, pero existe; oímos su sonido, sentimos y vemos sus efectos; así actúa el Espíritu Santo.
Cuando oramos y estudiamos la Biblia, oímos Su voz, y sentimos Sus efectos, que hasta pueden molestarnos; pero terminarán siendo agradables si no resistimos tercamente, porque el Espíritu Santo -igual que Dios el Padre y Cristo- nos aman hasta llorar cuando nos entercamos en la rebelión (Romanos 8:26, Juan 16: 27).
Cada día el Espíritu Santo sirve –a los que oran y estudian la Biblia- un banquete de jugosos frutos, que otorgan vigor, amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, y dominio propio (Gálatas 5:22-24). Estas virtudes forman el carácter de Cristo, en hombres y mujeres que se someten gozosos a Su voluntad. Por esto, el cristiano de verdad, vive como Cristo vivió, para cumplir la voluntad de Dios.

La nueva creación que menciona la Biblia es posible, por lo que sucedió el viernes 14 de Abril entre 9 a.m y 3 p.m, del año 31 de la era cristiana, en el Monte Calvario, cuando el Hijo de Dios fue levantado sobre la cruz y murió en ella, como un ser despreciable y vil:
“Y como Moisès levantó la serpiente en el desierto (en una asta), así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en èl cree no perezca, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:14-15, Números 21:4-9, Romanos 5:10).

El sufrimiento y la muerte de Cristo, hace posible que personas egoístas, orgullosas, adúlteras y codiciosas, lleguen a ser humildes y dichosos siervos de Cristo. Por orar y estudiar la Biblia con reverencia y constancia, el poder del Espíritu Santo, realiza el milagro, cambia lo vil en hermosura, el odio, el mal genio, la inseguridad, la baja estima, todo es cambiado, por el hermoso carácter de Cristo. De ahí, la importancia de no descuidar el estudio de la Biblia, la oración, y el gozo de compartirlo con otros.
Hasta el día de hoy, Dios por medio de Cristo (Juan 1:1-3, Hebreos 1:2-3), sigue creando nuevos hombres y mujeres para estar en Su reino. Estas personas glorifican a Dios en cada detalle de su vida, en lo que comen y beben, su forma de vestir, hablar, trabajar, y recrearse; todo el universo contempla el milagro del infinito amor de Dios para imprimir de nuevo Su carácter en nosotros (1Corintios 10:31; 6:19, 20, Tito 2:11-15). Dios -El Padre y Su Hijo, estuvieron dispuestos a sacrificarlo todo, para ofrecernos vida abundante aquí en la tierra, y vida eterna en cielo nuevo y tierra nueva, al lado de Cristo y nuestro Padre Dios.

La historia de Juan y Jacobo (hijos del trueno) y el resto de los discípulos, son preciosos ejemplos de personas que oyeron de Jesús, y lo buscaron con diligencia para saber ¿Quien era Jesús? Cuando supieron Quien era, le siguieron muy gozosos; entonces, por su hablar y su trato amable, bondadoso y compasivo, la gente sabía que eran discípulos de Cristo Jesús, porque se parecían a El (Juan 1:35-51, Lucas 19:1-10, Hechos 4:13).

El siguiente capítulo afirma que triunfar en la vida, es dejarse conducir por Dios, y llegar al reino de los cielos (Lucas 1: 31-33).

Cap.7 El alto costó del perdón que disfrutamos.

El Hijo del Hombre -Jesús- “vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10). Despues de celebrar la última cena pascual con Sus discípulos -habièndoles hablado palabras de vida registradas en los capítulos 13-17 del evangelio del apóstol Juan- salio con Sus discípulos hacia el monte de los olivos, al lugar que se llama Getsemaní, para orar a Su Padre lleno de una agonía mortal porque había llegado la hora de experimentar la muerte en lugar de los pecadores -usted y yo; no la muerte como un sueño, por la cual todos pasamos, sino la muerte segunda o eterna, de la cual ningún pecador resucita, porque es la paga del pecado (Mateo 26:36-38, Romanos 6:23, Apocalipsis 20:14-15).
Jesús sabía que solo Su muerte, podía ofrecerle a la familia humana el gozo y la esperanza de la salvación (Juan 3:14-15, Isaías 53:1-12). Pero Su humanidad rehuía pasar por la muerte eterna, cargando sobre El los pecados de todos nosotros; por eso, tres veces oró a Su Padre diciendo: “Padre mío, si es posible pase de mí esta copa; pero no se haga como yo quiero, sino como tú” (Mateo 26:39-44, Isaías 53:6).

La Biblia dice que el Padre tuvo que someter a Su Hijo a padecimientos que ningún ser humano ha soportado, además de la agonía de la muerte eterna (Hebreos 2:10; 12:2, Filipenses 2:5-11).
El diablo se alegró de que el Hijo de Dios tomara la naturaleza humana, porque había la posibilidad de hacerlo pecar, como lo hizo con Adán, el primer hombre creado; y si lo hacía pecar aunque fuera una sola ves, Jesús no resucitaría, porque la muerte que iba a experimentar en beneficio de todos, era la muerte eterna (Gálatas 4:4-5, Romanos 6:23, Apocalipsis 1:18).

Pero si teniendo la naturaleza humana, demostraba que se podía vivir sin transgredir la Ley divina, el diablo estaría vencido y condenado a morir eternamente; Dios y Su Ley, quedarían vindicados para siempre ante todo el universo; y con ello, el pecado sería eliminado para siempre. Al vivir sin pecar, Jesús demostró esta verdad y todo se logró (Hebreos 2:14; 4:15, Romanos 8:1-18, Juan 1:29).

La muerte de Cristo debía cancelar una cuenta pendiente que adquirimos los humanos, al transgredir la divina Ley (1Juan 3:4, Gènesis 2:16-17, Romanos 6:23). Esa deuda solo podía ser pagada con la muerte del pecador, o pagarla el mismo Dios. Como Dios es eterno –si decidía pagar la deuda- debía tomar la naturaleza humana. El Hijo de Dios se ofreció como ofrenda para pagar tal deuda, moriría en lugar de los culpables pecadores.

Por consiguiente, cuando Jesús expiró su último aliento, dijo: “Consumado es” (Juan 19:30); con estas palabras, la deuda quedó pagada y asegurada la salvación de la familia humana; así como tambièn la eliminación del pecado de todo el universo, y la destrucción final de satanás con todos sus esclavos y seguidores. Por esto, para salvar a cada miembro de la familia humana:

Cada pecador cubierto con la sangre de Cristo derramada en la cruz, será totalmente restaurado a la semejanza de Dios, mediante la obediencia de Su hermosa y perfecta Ley.
Cuando Dios creó al primer hombre lo hizo a Su imagen y semejanza en carácter (Gènesis 1:26-27, Efesios 4:24). La desobediencia cambió el código de Dios, por un código opuesto –el del diablo. Para salvar al pecador, Dios tiene que quitar el código equivocado, y poner el correcto; este intercambio crea un nuevo hombre a la imagen de Dios. Esta nueva creación es posible por la obra conjunta del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, unido a la labor abnegada de los santos ángeles, la Biblia, Su Ley de amor, la oración, la fe, y la indispensable voluntad del ser humano.

Simbólicamente, el documento pagado por Su muerte en la cruz, fue clavado en la cruz donde quedó a la vista de todos, atestiguando que la misericordia de Dios, no hace a un lado Su Ley que es perfecta, la cual Dios elaboró para que mediante la obediencia de ella, el carácter y la vida de los pecadores fuera completamente restaurado a la imagen de Dios (Juan 14:15; 15:10, Colosenses 1:9-14; 2:13-15; 3:1-17, Efesios 4:22-24).

Jesús no clavó la Ley que fue transgredida, sino el acta de los decretos: Gr. Jeirógrafon: documento de deuda; nota de cargo; registro de la deuda, la infracción levantada; así como la ley de ritos y ordenanzas que consistía en comidas, bebidas y sacrificios de animales, que señalaban su muerte (Hebreos 10:1-12).

La Ley de los diez Mandamientos sigue vigente como lo dijo Cristo (Mateo 5:17-18). Pero no condena a los que fueron sepultados con Cristo en las aguas del bautismo. Porque el Poder del Padre que resucitó a Cristo, es el mismo que los resucitó a ellos, a una vida nueva. Ellos están bajo la Gracia de Cristo –fortalecidos por Su Poder. Ahora el pecado ya no se enseñoreará de ellos; porque Cristo es Su Ayudador (Romanos 6:1-14; 8:1-14, Tito 2:11-15).

La Biblia contiene un registro fiel del precio que pagó el Padre y Su Hijo, para ofrecernos perdón y salvación: “Y Jesús estando en agonía, oraba más intensamente; y era Su sudor como grandes gotas de sangre que caían sobre la tierra” (Lucas 22:44).

“Despuès de pasar algunas horas orando a Su Padre en intensa agonía, de pronto se presenta Judas iscariote, uno de los doce, y con èl una multitud con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes, de los escribas y de los ancianos...cuando Judas lo besó, le echaron mano y lo prendieron..., fue llevado a los dirigentes religiosos quienes querían darle muerte, y buscaban testimonios contra El, pero no lo encontraban.

“Entonces se levantó el sumo sacerdote, y adelantándose al centro interrogó a Jesús diciendo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios. Y Jesús dijo: Yo soy, y verèis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poder, viniendo en las nubes del cielo.

“Entonces el sumo sacerdote, razgó sus vestidos y dijo: ¿Que necesidad tenemos ya de testigos? Oísteis la blasfemia; ¿que os parece? Y todos le condenaron, diciendo que era reo de muerte.

Como Jesús fue considerado un blasfemo, “algunos comenzaron a escupirle, a cubrirle el rostro, a darle de puñetazos, y a decirle: ¡Profetízanos, Cristo, ¿quièn te golpeó? Llegada la mañana, los principales sacerdote y los ancianos del pueblo celebraron consejo contra Jesús, para darle muerte. Y despuès de atarlo, se lo llevaron, y lo entregaron al gobernador Poncio Pilato. “Y los guardias le recibieron a bofetadas” (Marcos 14:60-65; 27:1-2, Mateo 26:63-68).

“El gobernador Pilato, despuès de varias horas de interrogatorio, no lo encontró culpable de nada, pero como la multitud gritaba y gritaba ¡¡sea crucificado!! le mandó azotar y le entregó para ser crucificado.
“Los soldados, lo llevaron adentro del palacio, delante de la cohorte; y desnudándole, le echaron encima un manto de color púrpura, y trenzando una corona de espinas, la pusieron sobre Su cabeza, y una caña en Su mano derecha. Y doblando las rodillas delante de El, le escarnecían diciendo:¡Salve Rey de los judíos! Y escupièndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza.

“Despuès de haberse burlado de El, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos, y lo llevaron para crucificarle (Mateo 27:24-31).

Si el lector desea entender mejor lo que el Padre y Su Hijo les costó el poder ofrecernos Su perdón y salvación, les será muy provechoso leer con oración los últimos capítulos de los cuatro evangelios. Dios siempre nos otorga el perdón gustosamente, no por que lo merecemos, sino porque nos ama con un amor incomprensible, ¿que otra razón, podía moverlo a entregar a Su Hijo a un mundo de pecadores malagradecidos?

Para ilustrar el gozo con que Dios perdona a los rebeldes, la desobediencia de Su Ley, “Jesús contó la historia de un hombre que había perdido una oveja; y fue tras ella hasta encontrarla, y cuando la encuentra, gozoso la pone sobre sus hombros; y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, dicièndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado a mi oveja que se había perdido:
“Os digo –dijo Jesús- que así habrá mas gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento (Lucas 15:4-7).

Los que no conocieron la divina Ley, pero vivieron con bondad y verdad de acuerdo a la luz que tenían, ellos no perecerán (Romanos 2:14-16). Pero, la ignorancia voluntaria de la Santa Ley, no tiene disculpa. No la consultamos porque ella condena nuestra forma de vida que no queremos abandonar. Por esta actitud de rebelión, pisoteamos a Cristo (Hebreos 10:26-29); y perderemos la hermosa tierra nueva, la indescriptible gloria del cielo, el comer los deliciosos frutos del árbol de la vida, ver a Dios el Padre cara a cara, a Su Hijo, a los ángeles, y a los salvados de todos los tiempos (1Corintios 2:9, Apocalipsis 21:7-8; 22:1-16).

Recordemos que el perdón divino no anula la ley natural de causa y efecto. Los efectos naturales del pecado –sufrimiento y muerte- nos alcanzan. Estos efectos, aunque dolorosos, forman parte de la disciplina de Dios; porque Su plan es salvarnos. Dios dice que nos disciplina para que “participemos de Su santidad, y para que aprendamos que haciendo Su voluntad nos va bien, somos felices y seremos salvos (Hebreos 12:10, 14, 1Tesalonicenses 4:1-8).

“Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero despuès da fruto apacible de justicia a los que en ella son ejercitados” (Hebreos 12:11).

La disciplina es necesaria, y Dios lo administra porque Su amor es verdadero; el niño que sabe que lo disciplinan porque lo aman, lo acepta con gusto, aunque sea dolorosa (Hebreos 12:2-11).

Muchos piensan que pueden pecar hasta que ellos quieran; que en algun momento se arrepentirán y obtendrán el perdón. Estos olvidan que la muerte los puede sorprender; que el pecado se posesiona de tal manera, que la persona termina por no querer abandonarlo, y prefiere perderse como el rey Saúl (1Crónicas 10:13-14), el profano Esau (Hebreos 12:16-17), el codicioso Acán (Josue 7: 19-26) y muchos más. La confesión sin arrepentimiento –aunque sea con llanto como el de Esaú-no tiene valor.
El Poder ilimitado de Dios está disponible para fortalecernos contra las tentaciones a cualquier hora; pero somos nosotros los que elegimos buscarlo o no (1Corintios 10:13).

Dios sabe, que el pecado (la desobediencia) nos destruye y nos hace infelices; por eso en todo momento, Dios ofrece Su ayuda para obedecer; solo necesitamos ir por esa provisión cada día; esto es, orar pidiendo Su Poder; estudiar la Biblia cada día, para que el Espíritu Santo pueda trabajar; y compartir Sus bendiciones con otros necesitados de Su Divina ayuda. Ese es Su mandato:

“Toda Potestad me ha sido dada en el cielo y en la tierra -dijo Jesús. Por tanto, id, y haced discípulos en todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todas las cosas que os he mandado; y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:18-20).

El pecado es muerte, debemos tratarlo con seriedad. Porque “Si continuamos pecando voluntariamente...ya no queda mas sacrificio por los pecados” (Hebreos 10:26). Al rechazar vez tras vez el llamado del Espíritu, pecamos contra el Espíritu Santo.

Entonces Jesús, con profunda tristeza borrará nuestro nombre de Su Libro y seremos echados al lago de fuego (Apocalipsis 20:15; 3:5, Romanos 6:23). Todavía hay perdón para el que quiera si lo busca (Isaías 55:1-13, Ezequiel 33:1-19, 2Timoteo 3:15-17).

El siguiente tema muestra si somos discípulos de Cristo o no.

Cap.8 ¡Perdonad y serèis perdonados!

“En esto conocerán todos que sois mis discípulos –dijo Jesús- si tuvierèis amor los unos con los otros” (Juan 13:35). El trato amable que demos a otros, mostrará si el amor de Dios llena nuestra vida, o si solo somos simples oidores.

Cristo enseña cómo vivir: “Así que todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así tambièn haced vosotros con ellos, pues esto es la Ley y los profetas” (Mateo 7:12).

Todos nos equivocamos; pero reconocerlo y pedir perdón, y en lo posible reparar el daño, es mostrar verdadero arrepentimiento.

Perdonar es amar. A las madres les es muy fácil perdonar a los hijos, aunque èstos no soliciten el perdón; porque el amor de la madre se parece mucho al amor de Dios. Por consiguiente, el rencoroso sufre, porque no ama; y no ama, porque no conoce a Dios: “Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabèis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en èl” (1Juan 3:15).

El ofensor debe ser llamado a cuenta: “No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado. No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, amarás a tu prójimo como a ti mismo, Yo Jehová” (Levítico 19: 17-18, Mateo 18:15-17).

“Tened cuidado de vosotros mismos. Si tu hermano peca, reprèndele; y si se arrepiente, perdónale. Y si peca contra ti siete veces al día, y vuelve a ti siete veces al día, diciendo: me arrepiento; perdónale (Lucas 17:3-4).

“Y cuando estèis orando, perdonad, si tenèis algo contra alguien, para que tambien vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas, porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas” (Marcos 11:25-26).

“Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuantas veces perdonarè a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete veces, sino aun hasta setenta veces siete” (Mateo 18:21-22).

Si pedimos Su ayuda para perdonar, el Espíritu Santo cambiará el rencor en compasivo amor (Filipenses 2:3-8; 4:13).
¿Merecemos el perdón? Cuando vamos a Dios arrepentidos, pidiendo su perdón, El lo otorga gozoso; no porque lo merecemos, sino porque se compadece de nuestra miserable condición. No solo nos perdona, tambièn nos limpia y cura las heridas; lo mismo quiere que hagamos nosotros con el ofensor:

“Si amáis a los que os aman, ¿que mèrito tenèis? Tambièn los pecadores aman a los que los aman. Si hacèis bien a los que os hacen bien, ¿que mèrito tenèis? Tambièn los pecadores hacen lo mismo. Amad pues, a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian; y vuestra recompensa será grande, y serèis hijos del Altísimo, porque èl es benigno para con los ingratos y malos.

“Sed pues, misericordiosos como tambièn vuestro Padre es misericordioso. No juzguèis y no serèis juzgados; no condenèis y no serèis condenados; perdonad y serèis perdonados. Porque juicio sin misericordia se hara con aquel que no haga misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio” (Lucas 6:32-37, Santiago 2:13).

Dios pide que seamos compasivos y bondadosos (Lucas 10:25-37, Efesios 4:32, Colosenses 3:12-13). Para nosotros esto es imposible. Pero Dios no nos pide lo que no podemos hacer. El quiere cambiar los corazones de piedra (egoístas y sin compasión) en corazones compasivos y generosos; y asegura que lo hará si permanecemos en El y en Su palabra (Juan 15:5-8). Esta permanencia significa dedicar tiempo al estudio de la Biblia y a la oración diariamente. Si no hacemos nuestra parte, no hay nuevo corazón, ni cielo, ni vida eterna. Jesús dijo: “todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego” (Mateo 7:19). Jesús no quiere echarnos al fuego como mal árbol, El quiere cambiar nuestros corazones, si cumplimos Sus pedidos.

El tema que sigue, presenta a Jesús como Señor y Dios que salva, uno con Dios el Padre por la eternidad. Si queremos la vida abundante que Jesús ofrece (Juan 10:10), debemos reconocerlo y recibirlo como el Señor. Solo así puede ser nuestro Salvador.

Desde el momento que Jesús tome las riendas de nuestra vida, empieza la vida abundante, como un anticipo de la vida en cielo nuevo y tierra nueva, en el reino de nuestro Señor Jesucristo, al lado de Dios el Padre por los siglos de los siglos.

Cap. 9 El Creador del universo se hizo Siervo.
Todo el cielo se regocijó cuando el Hijo de Dios vino al mundo, como un bebe que nació de la virgen María. Lo maravilloso es que siendo el Rey del universo, escogiera nacer en una familia pobre, del linaje de David el Rey de Israel. Los primeros en saber la noticia de Su nacimiento, no fueron los altos dirigentes religiosos de Su nación; para ellos, hubiera sido humillante recibir a su Rey envuelto en sencillos pañales, acostado en la paja de un humilde pesebre. La noticia fue traida a la tierra, por un excelso ángel del cielo, a unos pobres e incultos pastores de Belen, que velaban su rebaño en el campo, y ansiaban la llegada del Salvador prometido, anunciado por los profetas:

“No temáis -dijo el ángel- he aquí que os traigo nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo; que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto os servirá de señal: hallarèis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre (Lucas 2:1- 18).

El Mesías Príncipe anunciado por los profetas de Dios, es Jesús de Nazaret. Mesías y Cristo significan lo mismo- el Ungido de Dios para salvar al mundo. Para iniciar Su cargo oficial de Mesías, Dios el Padre ungió a Jesús con el Espíritu Santo, cuando subió del agua en ocasión de Su bautismo, en el año 15 de Tiberio Cesar –emperador romano- que corresponde al año 27 de la era cristiana, cuando Jesús tenía como 30 años (Mateo 3:16-17, Lucas 3:1-23; 4:14-21, Hechos 10:37-38, Isaías 61:1-3).
Señor, en hebreo es Adonai, y significa: Dueño y Gobernante Supremo de todo el Universo. Señor, solo puede aplicarse al Creador de cielos, tierra y mar -a Dios el Padre y a Cristo Jesús.
El ángel reveló, que el niño que había nacido en un tosco y humilde pesebre, era el Señor del universo; el Dios Creador y Sustentador de todo lo creado; el Salvador del mundo (Juan 1:1-14, Gènesis 1:1-26, Salmos 24:1-2; Romanos 9:5, Hebreos 2:9-10).
Parte de la obra del Espíritu Santo es exaltar a Jesús como el Señor: “Nadie puede exclamar: ¡Jesús es el Señor! sino por el Espíritu Santo” (1Corintios 12:3).
Creer que Jesús es el Señor, es creer que nos puede crear de nuevo a Su imagen y semejanza (Gènesis 1:26-27, 2Corintios 5:15-21); y ayudarnos en toda necesidad, para que nada nos falte (Salmos 23:1-6).
La exaltación de Cristo, no menosprecia a Dios el Padre; porque ellos son UNO en naturaleza, carácter y propósitos. A Cristo le tocó venir a la tierra como el hombre Jesús, para recobrar el reino que el diablo había usurpado. Como Hijo de Dios, Jesús siempre glorifica a Dios el Padre (Juan 14:13), y Dios el Padre siempre glorifica a Jesús (Filipenses 2:5-11, Hechos 2:36). El Espíritu Santo glorifica a ambos (Juan 16:13-15).
Cristo recibe el reino de manos del Padre; pero al final, Cristo entrega el reino reconquistado al Padre; para que Dios el Padre, sea todo en todos. Un solo reino, donde el Padre es el Rey, y el Hijo tambièn es Rey junto al Padre, por toda la eternidad (1Corintios 15: 24, 28).

La unidad que existe entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, no admite divisiones ni desacuerdos. En Apocalipsis, el apóstol “mira en visión una gran multitud de personas salvas, la cual ninguno podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. Están delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas y con palmas en sus manos. Claman a gran voz, diciendo:

¡La salvación pertenece a nuestro Dios, que está sentado en el trono, y al Cordero!” (Apocalipsis 7:9-10). El Cordero es Cristo.

La primera página de la Biblia describe cómo Dios (Padre, Hijo y el Espíritu) crearon, cielos, tierra, mares y todo lo que en ellos hay, con Su Palabra (Hebreos 11:3, Salmos 33:6-9, Juan 1:1-3).

En el Apocalipsis el apóstol Juan contempla en visión, cuatro seres vivientes que están alrededor del trono, y a los veinticuatro ancianos, que se postran delante del que está sentado en el trono (Dios el Padre); y adoran diciendo: “Señor, digno eres de recibir la gloria, la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas” (Apocalipsis 4:9-11).

Los seres celestiales, adoran y alaban a Dios, por Su poder de crear todas las cosas que existen. Y cada ves, que los profetas de Dios, exaltan Su grandeza y majestad, mencionan que Dios creó y sustenta el vasto universo con el poder de Su palabra:

“Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejèrcito de ellos por el aliento de su boca... ¡Tema a Jehová toda la tierra! ¡Tiemblen delante de èl todos los habitantes del mundo! Porque èl dijo, y fue hecho; èl mandó, y existió...Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, el pueblo que El escogió como heredad para sí” (Salmos 33:6, 8, 9 y 12).

“Venid, aclamemos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la Roca de nuestra salvación. Lleguemos ante Su presencia con alabanza; aclamèmosle con cánticos. Porque Jehová es Dios grande, y Rey grande sobre todos los dioses. Porque en Su mano están las profundidades de la tierra, y las alturas de los montes son suyas. Suyo tambièn el mar, pues El lo hizo; y Sus manos formaron la tierra seca.

“Venid, adoremos y postrèmonos; arrodillèmonos delante de Jehová nuestro Hacedor. Porque El es nuestro Dios; nosotros el pueblo de Su prado, y el rebaño de Su mano” (Salmos 95:1-7).

El apóstol Juan deja ver el compañerismo que existe entre Dios Padre y Dios Hijo en la creación y la salvación del mundo. Nos dice que Dios (el Padre) creo todo, por medio del Hijo (el Verbo); que el Verbo era Dios, y estaba con Dios desde el principio:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Este estaba en el principio junto a Dios. Todas las cosas por medio de El fueron hechas, y sin El nada de lo que ha sido hecho fue hecho.

“Y Aquel Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros (y vimos Su gloria, gloria como del unigènito del Padre), lleno de gracia y de verdad. A Dios nadie le ha visto jamás; el unigènito Hijo, que está en el seno del Padre, El lo ha dado a conocer” (Juan 1:1-3, 14, 18).
“Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejèrcitos; Yo Soy el primero, y Yo Soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios” (Isaías 44:6). Natanael le dijo a Jesús: “Tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel” (Juan 1:49-51).

Jesús dijo lo mismo: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 14:9-11;). “Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo existiera” (Juan 17:5). De acuerdo a esta Escritura, conocer al Hijo, es conocer al Padre. El Hijo no es menos Dios que el Padre. Desde los días de la eternidad fue uno con el Padre. Yo Soy el primero, y Yo Soy el postrero, y fuera de mi no hay Dios; se aplica a Dios el Padre y a Jesús (Miqueas 5:2, Juan 1:1-3, Isaías 44:6).

Aunque el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, participan en todos los actos de creación, y salvación (Génesis 1:1-2, 26, Juan 3:16); la creación y salvación de la familia humana, se le atribuye al Hijo porque El fue Elegido como el Redentor de la raza perdida (Juan 1:1-14, Hebreos 1:1-3, Lucas 1:31-35, 1Juan 1:7-9); “por lo cual Dios (el Padre) tambien le exaltó hasta lo sumo, y le otorgó un Nombre que es sobre todo Nombre, para que en el Nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre (Filipenses 2:5-11).

El Apocalipsis relata la recepción que tuvo Cristo cuando regreso al cielo vencedor. La solemne escena se describe profeticamente en el Salmo 24, y su cumplimiento en Apocalipsis 5. En este capítulo, a Cristo se le representa “como el Leon de la tribu de Judá, la raíz de David que ha vencido; y tambièn como un Cordero en pie, con marcas de haber sido sacrificado. El Padre aparece sentado en el trono, en Su mano derecha sostiene un libro sellado con siete sellos que nadie puede abrir, ni siquiera mirarlo; solo el León de la tribu de Judá, puede abrir el libro y desatar sus siete sello, porque ha vencido”.

“Cuando el Cordero toma el Libro de la mano del Padre, una escolta de honor de cuatro ángeles y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; y cantan un cántico nuevo, diciendo:
“Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque fuiste inmolado -sacrificado–, y con tu sangre nos compraste para Dios, de todo linaje, lengua, pueblo y nación; y nos hiciste para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.

“Entonces los millones de millones de ángeles alrededor del trono, la escolta de honor de cuatro ángeles especiales y los veinticuatro ancianos decían a gran voz:
“El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza.
“A todo lo creado que está en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que hay en ellos, oí decir:
“Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.

“La guardia de honor de los cuatro ángeles decían: ¡Amèn! Y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos (Apocalipsis 5:8-13).

Esta escena solemne y arrobadora en los atrios celestiales, nos permite ver con mas claridad, la divinidad de Jesús y la unidad que hay entre el Padre y el Hijo. Vez tras vez, Jesús comunicó esta verdad a Su pueblo; pero debido a su orgullo, no quisieron aceptar que Jesús, el humilde carpintero de Galilea era Dios con nosotros –el Rey que puede libertar a hombres y mujeres, de la mas espantosa esclavitud, que es el pecado, como el ángel lo declaró: “se llamará Jesús, porque El salvará a Su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21). Y Juan le señaló y declaró: “He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29).

Capítulo 10 Jesús es el Ejemplo para Su pueblo

Para ser el Salvador del mundo, el Verbo (Dios) fue engendrado por el Espíritu Santo -como el hombre Jesús- en la virgen María de Nazaret (Lucas 1:31-35). Pero aunque tomó la naturaleza del hombre, era el Hijo del Altísimo –Hijo de Dios. Sin embargo, aunque era Dios, no debía ejercer Su poder divino para nada en favor suyo; porque Su misión ameritaba que demostrara en calidad de hombre, que se podía vivir sin pecar, dependiendo del Poder de Dios (Juan 5:30; 6:38, Hebreos 2:10, 14-18).

Aun sus milagros (obras de bien) los hacía por el poder del Padre, a traves del Espíritu Santo y los ángeles; motivo por el que declaró a Sus discípulos: “De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, las obras que yo hago, tambièn èl las hará; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre” (Juan 14:10-12).

Jesús vivió dirigido por Su Padre, mediante el Espíritu Santo (Hechos 10:37-38), como lo puede hacer todo hijo de Adán –usted y yo. Constantemente oraba a Su Padre y recibía la ayuda necesaria; porque el diablo y sus ángeles, aunque son seres creados, son superiores a los hombres en poder; y como ser humano, Jesús necesitaba la ayuda Divina para hacerles frente:
“Y levantándose muy de mañana, siendo aun muy oscuro, salía y se iba a un lugar solitario y allí oraba (Marcos 1:35).

“Despuès de despedir a la multitud, subió al monte, a solas a orar; y cuando llegó la noche, estaba allí solo” (Mateo 14:23).

Participó de carne y sangre como nosotros, y vivió sin pecar (Hebreos 2:14; 4:15). Al vivir sin pecar con la frágil naturaleza humana fortalecido por el Espíritu Santo, se constituyó en fuente de salvación, y en el Ejemplo a seguir para Su pueblo:

“Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados por la muerte de Su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por Su vida” (Romanos 5:10, Juan 13:12-17).

Sin embargo la Biblia dice que no hay un solo hombre que no haya pecado: “Ciertamente no hay en la tierra hombre tan justo, que haga el bien y nunca peque” (Eclesiastes 7:20).

Tambièn dice: “Porque yo se que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien lo tengo a mi alcance, pero no el hacerlo” (Romanos 7:18, Jeremías 13:23).

La voluntad del hombre y el Poder del Espíritu Santo, cambia la naturaleza carnal en naturaleza Divina. La Biblia enseña que existen dos amos que quieren dirigir nuestra vida:Dios y Satanás; pero nosotros elegimos quien lo hará. Despuès de pensarlo, elegimos a Cristo Jesús para que nos dirija como Señor y Consejero. Teniendo a Cristo, tenemos el Poder de Dios (Romanos 1:16-17), y Su ejemplo a seguir para no perder el camino. Al estudiar Su vida, vemos que en todo momento Jesús dependió del Padre, como nosotros debemos depender de El:

“Porque he descendido del cielo -dijo- no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. No puedo yo hacer nada por mí mismo...; porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre” (Juan 6:38; 5:30).

Cuando el diablo lo tentó a usar Su poder divino, sin el permiso de Su Padre declaró: “Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4).

Jesús sabe que solos no podemos vencer: “Separados de mí -dice- nada podèis hacer” (Juan 15:5). Jesús venció como todos podemos hacerlo, buscándo ayuda divina constantemente. El apóstol Pablo llegó a la misma conclusión y lo expresó así: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

Al someter nuestra voluntad a Cristo, el Espíritu Santo nos hace participar de la naturaleza Divina, y nos da la mente de Cristo (2Pedro 1:3-4). Sometiendo los planes, deseos y gustos a Cristo, hacemos morir las obras de la carne –la naturaleza carnal (Juan 1:12-13, Romanos 8:13; 12:1-2, 1Corintios 9:24-27).
Las obras de la carne son: “Adulterio, fornicación, impureza, lascivia (lujuria), idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, iras, enojo (contiendas), divisiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a èstas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he hecho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Galatas 5:19-21, 1Corintios 6:9-11, Colosenses 3:5-9, Efesios 4:22-31, Apocalipsis 21:8).

El Espíritu de Dios cambia la inclinación al mal, en vida sana y feliz: “Porque ‘la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús’ me ha librado de ‘la ley del pecado y de la muerte’ (Romanos 8:2).

Los Adanes y las Evas de hoy, somos usted y yo. El diablo es el mismo que engañó a Eva; si le creemos a èl en vez de creerle a Dios, nos hará creer que Dios nos limita, y que no nos deja gozar de libertad. El en cambio nos deja ser libres para vivir a nuestro antojo, sin restricción alguna. Esta libertad prometida satisface a una libre demanda de los apetitos y deseos carnales hasta destruirnos. Es una esclavitud, disfrazada de libertad que termina en muerte. Es “la ley del pecado y de la muerte”.

Pero el Espíritu Santo, producen el delicioso fruto del dominio propio, que la Escritura le llama ‘la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús”. De esta forma, somos libertados de los apetitos destructivos: drogas, sexo pervertido, comida, bebida, o cualquier hábito que en mayor o menor grado nos perjudica (Gálatas 5:22-24, 2Timoteo 1:7, 1Pedro 1:3-12).

Vez tras vez, la Biblia refiere que la victoria sobre el pecado y los malos hábitos, es posible si queremos; porque la ayuda divina siempre está a la disposición del necesitado pecador. Una sola condición es necesaria -someter la vida a la voluntad de Dios:

“Porque la mentalidad de la carne es muerte, pero la mentalidad del Espíritu es vida y paz. Porque si vivís conforme a la carne, morirèis; pero si por el Espíritu hacèis morir las obras de la carne, vivirèis” (Romanos 8:6, 13).

En el siguiente tema, Cristo revela que antes de Su gloriosa venida, la fe de Su pueblo será probada al máximo. El mundo se dividirá en dos grupos: Obedientes a Dios o al hombre.



Cap. 11 Controversia final ¿A quien debemos adorar?


Dios dice a quien: “Ví volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los habitantes de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo. Decía a gran voz: ¡Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de Su juicio ha llegado. Adorad a Aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas!” (Apocalipsis 14:6-7). Temed y adorad a Dios, es rendirle obediencia gozosa a Sus Mandamientos. Esta mima orden se encuentra en el cuarto Mandamiento de Su Ley:

“Acuèrdate del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el sèptimo día es reposo para Jehová, tu Dios; no hagas en èl obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el sèptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó” (Exodo 20:8-11).

Cristo declaró: “El sábado fue hecho por causa del hombre. Y no el hombre por causa del sábado. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del sábado” (Marcos 2:27-28). Al llamarse Señor del sábado, significa que el sábado perdurará para siempre, porque Cristo es Señor no de lo que perece, sino de lo que permanece. Como Su Ley es eterna, el sábado tambièn lo es, porque es parte de ella.
Siendo el sábado, parte de la Divina Ley escrita por Dios, precisa saber porquè Dios le llama a Su Ley las tablas del Testimonio (Exodo 31:18). Le llama así porque Su Ley es el Testimonio de Su carácter:

“El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de Su Hijo. Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en Su Hijo” (1Juan 5:10-11, Salmos 40:6-10).

Como transgresores de la divina Ley (1Juan 3:4, Romanos 3:23; 6:23), estábamos condenados a la muerte eterna de la cual no hay resurrección. Como la Ley no puede cambiarse, Dios pagó la penalidad de la Ley, tomando el lugar del pecador (usted y yo) en la cruz, para que èste, si se arrepiente viva para siempre:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dió a Su Hijo unigènito, para que todo aquel que en el cree, no perezca, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16). Dios le llama a Su Ley El Testimonio de Su amor -hacia nosotros. Su sacrificio por nosotros demuestra que Su Ley es para darnos vida y para bendecirnos.

Como un Padre justo y bueno, Dios quiere que Su pueblo sea un pueblo sabio y feliz; y goce de completa paz (Deuteronomio 4:5-8; 6:20-25). Su Ley cumple este propósito:

“Hijo mio, no te olvides de mi Ley, y tu corazón guarde mis mandamientos; porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán (Proverbios 3:1-2).

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la Ley de Jehová está su delicia, y en su Ley medita de día y de noche.

“Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará. No así los malos, que son como el tamo que arrebata el viento” (Salmo 1:1-4).

El mandamiento olvidado. De los diez Mandamientos de la Ley de Dios, uno ha sido casi olvidado –el Mandamiento del sábado. Este Mandamiento es el único que empieza con la palabra “Acuèrdate del sábado para santificarlo...” Dios sabía que los habitantes del mundo se olvidarían de este Mandamiento; y que Satanás lo atacaría en forma especial por medio del mundo religioso. ¿Porquè? Lea con mucha atención el Mandamiento:

“Acuèrdate del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el sèptimo día es reposo para Jehová, tu Dios; no hagas en èl obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el sèptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó” .

Notemos que hay cuatro razones porquè el diablo ataca el Mandamiento del sábado:

1) Es el mandamiento que declara que Dios es el Creador de los cielos, la tierra y el mar. Por consiguiente,

2) Dios es el Dueño de toda la tierra.

3) Tambièn dice que Dios creo todo en seis días, y el sèptimo lo reposó, lo bendijo y lo santificó.

4) Como nuestro Creador y Dueño del mundo, en el cuarto Mandamiento Dios manda a santificar el sèptimo día de la semana, día bendito y santificado por El. De esta forma Dios hace del sábado el Sello de Su autoridad como Dios.

Antes del regreso de cristo, la controversia final será: Lealtad a Dios o al hombre. Sábado o domingo. Biblia o tradición. ¿Quièn hizo el cambio y quièn lo impone? (Apocalipsis cap. 13).

1).-Jehová Dios es el Creador: Jehová es Dios, porque èl creo todo. Por ser el Creador, es digno de ser adorado: “Señor, digno eres de recibir la gloria, la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas” (Apocalipsis 4:11, Mateo 4:10).

El diablo tambièn quiere que lo adoren -de rodillas. Hasta se atrevió decirle al Hijo de Dios, “Te doy todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, si postrado me adoras” (Mateo 4:8-9).

2).- La tierra es de Jehová: “De Jehová es la tierra y cuanto hay en ella. El mundo y los que en èl habitan. Porque èl la fundó sobre los mares, y la afianzó sobre los rios” (Salmos 24:1-2).

El diablo se adueñó del mundo, con mentiras acerca de Dios. Dios pusó a Adán como administrador de la tierra; pero el Dueño, seguía siendo Dios. Cuando Adán desobedeció a su creador, y obedeció al diablo, le entregó el dominio del mundo. Por eso la Biblia dice, que el diablo es el príncipe y dios de este mundo (Gènesis 2:8-17; 3:1-6, Juan 12:31, 2 Corintios 4:4).

3).- Dios creo todo en seis días. El sèptimo día, lo reposó, lo bendijo y lo santificó. A Dios no le faltó poder para crear todo en menos de una semana. Pero Dios quiso crear la semana de siete días, de acuerdo a Sus sabios propósitos. En el cuarto mandamiento Dios declara a Su pueblo, que el tiempo para el diablo, se le acabará pronto. El último libro de la Biblia, dice que el diablo sabe que le queda poco tiempo (Apocalipsis 12:7-12).

Desde el Gènesis hasta el Apocalipsis, la Biblia tiene numerosas profecías que tienen el número siete. Todas son profecías que revelan cuan cerca está de nosotros, el regreso de Cristo a la tierra, en gloria y majestad, como Rey de reyes y Señor de señores. Solo seis mil años durará el dominio del diablo sobre la tierra. Los seis mil años desde la creación (de Adán) hasta hoy están cumplidos; pero los seis mil años, desde la caída de Adán hasta el regreso de Cristo como rey de gloria, falta poco para cumplirse, estamos en los linderos de estos seis mil años finales.

En el sèptimo milenio, la tierra reposará de toda actividad; porque Cristo y Su pueblo -que le amó y le honró de todo corazón- estarán en el cielo por mil años. Aunque en estos mil años -el diablo y sus ángeles estarán en la tierra- èsta permaneceerá completamente desolada, y no tendrán a quien dañar ni engañar.

Al fin de los mil años, resucitarán los malos para recibir su condenación. Luego Dios purificará la tierra con fuego, y creará todo nuevo, para que Su pueblo sea feliz para siempre (Apocalipsis capítulos 20 al 22). Con mucha oración, aproveche los gloriosos mensajes del Apocalipsis. No olvide que es la revelación del Hijo de Dios, para Sus siervos. El Apocalipsis revela por anticipado quien es el ganador. Dios quiere que Sus fieles siervos crean este glorioso mensaje, para que cobren ánimo, porque el tiempo está cerca (Apocalipsis 1:3).

4).- Como Creador y Dueño del mundo, Dios manda santificar el sèptimo día de la semana, día bendito y santificado por èl, y le llama “mi día santo” en Isaías 58:13. De esta forma, Dios hizo del sábado el Sello de Su autoridad como Dios Creador.

El libro del profeta Daniel y El Apocalipsis escrito por el apóstol Juan, revelan que la última batalla -antes del regreso de Cristo- será sobre este mandamiento de la divina Ley. En el Apocalipsis, Dios reveló a su siervo Juan, por medio de Su ángel, los eventos profèticos que tendrán lugar, antes del regreso de Cristo a la tierra. Durante este tiempo, el diablo atacará con ira satánica, a los que honren a Dios, al obedecer todos los Mandamientos de Su Ley, sin olvidar el Mandamiento del Sábado (Apocalipsis 12:17).

Este es el tiempo, cuando a nivel mundial, estará en juego la autoridad de Dios como Creador, y la autoridad del diablo, como usurpador. El mundo entero participará en esta guerra final, entre la verdad de Dios, y las mentiras del diablo. Cada persona, tendrá que decidir, de que lado estará. No habrá bandos intermedios. O confiamos en la Biblia como palabra de Dios, o en la palabra y tradiciones de los hombres.

Todas las iglesias y grupos religiosos que no respetan el cuarto Mandamiento de la divina Ley, se unirán bajo la bandera del ecumenismo, en defensa de un día que Dios, no santificó, ni ordenó guardar. Por la gran presión de los grupos religiosos, los gobiernos del mundo entero, dictarán leyes civiles que obligarán a violar el sábado -el sèptimo día de la semana- para guardar en su lugar el domingo como día santo, en honor de la resurrección de Cristo. Ellos le llaman al domingo, el sábado del nuevo Pacto.

Sin embargo, no existe en toda la Biblia, un solo texto que ordene santificar el día de la resurrección -el primer día de la semana- hoy llamado domingo. Siendo que la Biblia es la única autoridad divina, para conocer la voluntad de Dios; la santificación del día domingo, la fundamentan en la tradición. Pero la tradición no es Palabra de Dios, es palabra del hombre.

Los voceros del Espíritu Santo que escribieron la Biblia, no se contradicen, porque en Dios no hay contradicción (1Corintios 14:32, 2Pedro 1:21). Si la tradición contradice a la Biblia, ¿debemos aceptar la tradición en lugar de la Biblia? Como Ser Supremo, Dios está por encima del hombre, aceptar la tradición en lugar de la santa Biblia, es traicionar a Dios y Su Verdad.

Por esta razón, el diablo tambièn ataca el libro de Apocalipsis, haciendo creer a mucha gente que es un libro sellado, que no puede ser comprendido. Pero las primeras palabras del Apocalipsis dicen que es: “La Revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”. En el verso tres, hay una hermosa promesa, para el lector sincero que quiere conocer cuan cerca está el regreso del Hijo de Dios, para recompensar a cada uno según sea su obra (Apocalipsis 22:12).

El siguiente capítulo, analiza tres razones bíblicas más, porquè Dios manda santificar el sèptimo día de la semana. Es de suma importancia entender los motivos y porquès de Dios, porque El no es arbitrario. Dios nos ha revelado en Su palabra todos Sus buenos propósitos para nosotros. Aceptar o rechazar Sus motivos, implica salvarnos o perdernos.

Cap.12 Jesús es el Señor, aun del Sábado.

1) ¿Por què el Creador de los cielos, tierra y mar, ordena a Su pueblo santificar el sábado por pacto perpetuo?

2) ¿Por què Dios eligió el sábado -como señal para siempre- para identificar al pueblo que le pertenece?

3) ¿Por què Jesús hizo el sábado para el hombre?

Aunque el mensaje de la Biblia está dirigida a los hijos de Israel, es para todo el mundo. A ellos Dios los eligió como Su pueblo para llevar salvación al mundo. Les dio a Cristo el Salvador del mundo, la Biblia y el Pacto de salvación –Su santa Ley (Romanos 3:1-2; 9:3-5). Por haberles sido confiada la palabra de Dios, de ellos son los profetas y patriarcas. Esto les otorgó a los judíos el privilegio de decidir que libros son divinamente inspirados para formar parte de la Sagrada Biblia. Ellos eligieron los libros que forman el canon de las Santas Escrituras. A nadie mas se le dió el privilegio de agregar o quitar libros a la Santa Biblia.

Los hijos de Israel descienden de Abraham el padre de la Fe. Pero todos los que aceptamos a Cristo como Señor y Dios, formamos el Israel espiritual (Romanos 9:6-8, Gálatas 3:28-29). Como todas las promesas divinas, son Sí y Amèn en Cristo el Salvador del mundo (2Corintios 1:20); la Biblia, la Ley y el sábado -provisión de salvación- pertenecen al pueblo salvado por Cristo.

1) ¿Por què Dios pide a Su pueblo santificar el sábado por pacto perpetuo? Porque es la ‘Señal del Pacto Eterno’ que Dios hizo con Su pueblo –pueblo salvado por Cristo:

“Guardarán, pues, el día del sábado los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo. Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el sèptimo día ceso y reposó” (Exodo 31:16-17).

Algunos creen que el sábado es solo para los judíos; pero no es así. La Biblia registra que Dios lo estableció al terminar de crear el mundo; hecho que indica que es para toda la humanidad, porque en ese tiempo, no existían los judíos -la nación de Israel:

“Quedaron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejèrcito de ellos. Y acabó Dios en el día sèptimo la obra que hizo. Y bendijo Dios al día sèptimo, y lo santificó, porque en èl reposó de toda la obra que había hecho en la creación” (Gènesis 2:1-3).

Pacto perpetuoo o eterno. La semana con sus siete días es una profecía de tiempo. Dios manda a Su pueblo santificar el sèptimo día de la semana por pacto perpetuo, para que no se olvide que El creo el mundo y la semana con un propósito definido; y al cumplirse el tiempo (seis mil años desde la caída de Adán hasta Su regreso), Cristo vendrá a buscar a Sus amados, que lo están esperando, “una iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga ni cosa semejante, sino santa y sin mancha” (Efesios 5:27).

Mientras la tierra reposa su sábado -el sèptimo milenio– Cristo y Su pueblo salvado pasan mil años en el cielo. Al final de estos mil años, la tierra es purificada con fuego donde Satanás y su seguidores son destruidos. Entonces Dios crea nuevos cielos y nueva tierra, y establece Su trono en la tierra en compañía de Sus salvados. Al establecer Su trono en la tierra, cada sábado y cada mes todos –ángeles y seres de mundos no caídos- vendrán a adorar a Dios el Padre y a Cristo por toda la eternidad:

“Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que Yo hago permanecerán delante de Mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre. Y será que de mes en mes, y de sábado en sábado vendrán todos a adorar delante de Mí, dice Jehová” (Isaías 66:22, 23, Apocalipsis 21:1-5).

Santificar el sèptimo día de cada semana, nos recuerda que está próximo el gran día de Cristo, para llevarnos con El al cielo.

2) ¿Por què Dios escogió el sábado -como señal para siempre- para identificar a Su pueblo? Hay dos razones.

El sábado es una señal del poder santificador (regenerador) de Dios. Su pueblo es un testimonio vivo de este poder. Dios quiere un pueblo santo y sano, sabio y feliz que le represente en la tierra, y que viva para siempre en Su presencia (Exodo 19:4-6, 1Pedro 2:9, 1Corintios 2:9-10):

“Tu hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardarèis mis sábados; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que Yo Soy Jehová que os santifico” (Exodo 31:13).

Primera. En Exodo 20:8-11 –cuarto Mandamiento de Su Ley- Dios manda santificar el sèptimo día, porque El creó cielos, tierra y mar en seis días, y el sèptimo lo reposo, lo bendijo y lo santificó.

Segunda. En Deuteronomio capítulo cinco Moisès repite la Ley de Dios. En el cuarto Mandamiento Dios manda guardar el sábado para santificarlo; pero la razón que da al pueblo de Israel, para guardarlo santo, es su liberación de la esclavitud de Egipto:

“Acuèrdate de que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová, tu Dios, te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido, por lo cual Jehová, tu Dios, te ha mandado que guardes el sábado” (Deuteronomio 5:15).
La salida de Egipto de los hijos de Israel, es un evento literal y profètico, que tiene gran significado para el pueblo de Dios, el Israel espiritual de todos los tiempos. Al pueblo libertado de la esclavitud, se le ordenó celebrar cada año la “fiesta de la pascua y los panes sin levadura”, para conmemorar su gran liberación:

“Tened memoria de este día, en el cual habèis salido de Egipto, de la casa de servidumbre, pues Jehová os ha sacado de aquí con mano fuerte; por tanto, no comerèis leudado. Siete días comerèis panes sin levadura... Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas; porque cualquiera que coma leudado...será cortado de la congregación de Israel” (Exodo 13:3; 12:15, 19).

La liberación de Israel de su esclavitud, simbolisa la liberación del Israel espiritual de la más terrible esclavitud que pueda existir, la esclavitud del pecado. El mismo Dios que los libertó a ellos de la servidumbre egipcia, nos liberta a nosotros de la servidumbre mortal del pecado, para llevarnos al cielo a la casa del Padre (Juan 14:2-3).

Dios restablece Su autoridad de Creador en Su libertados. Tanto en la esclavitud egipcia, como en la esclavitud del pecado, la Ley de Dios es transgredida continuamente y la autoridad divina es ignorada y despreciada. Con la liberación otorgada Dios restablece Su autoridad de Dios sobre Sus libertados, y restaura el respeto a los preceptos de Su santa Ley, porque de esa manera nos hace idóneos para ser ciudadanos de Su reino eterno de paz y justicia. En la celebración de la pascua y los panes sin levadura entre los libertados del pecado, Dios señala este propósito como principal, en las siguientes palabras:

“Y lo contarás en aquel día a tu hijo, diciendo: Se hace esto con motivo de lo que Jehová hizo conmigo cuando me sacó de Egipto. Y te será como una señal sobre tu mano, y como un memorial delante de tus ojos, para que la Ley de Jehová estè en tu boca; por cuanto con mano fuerte te sacó Jehová de Egipto” (Exodo 13:8-9).
Un día y un pueblo santificado. El cuarto Mandamiento de Su Ley es el único –de los diez- que menciona la palabra santificar: significa apartar el sábado para Dios. El sábado solo puede ser santificado por una persona santificada que vive para agradar y honrar a Dios (Romanos 6:1-23). La levadura simboliza el pecado en sus diversas presentaciones (Mateo 16:5-12, Lucas 12:1, 1Corintios 5:6-8), la fiesta de la pascua con panes sin levadura, recuerda la muerte de Jesús -el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo- y de Su pueblo (Juan 1:29, Mateo 1:21, Hebreos 9:28, 1Pedro 2:9, 1Tesalonicenses 4:3).

Hoy en lugar de celebrar la fiesta de la pascua, se celebra “la Cena del Señor con panes sin levadura”; esta cena conmemora la muerte del Señor y anuncia Su segunda venida (1Corintios 11:23-26, Mateo 26:17, 26-29). Como el pan representa el cuerpo de Cristo y la levadura el pecado; este rito conmemora la vida sin pecado que Jesús vivió, como un descendiente de Adán que participó de carne y sangre, para mostrar lo que puede hacer el hombre que echa mano del poder divino, y llena su vida de paz y contentamiento haciendo siempre la preciosa voluntad de Dios.

La santidad es posible. Si recordamos que la santidad es tener siempre presente que todo lo que hacemos debe glorificar a Dios –sabiendo que redunda en nuestra felicidad y bienestar- la santidad es posible, porque el Espíritu Santo se encarga de hacer los cambios en nuestras cèlulas nerviosas del cerebro, para que nuestra voluntad se eduque en la linea de la obediencia. Si vivir para la gloria de Dios no trajera bendición y tampoco fuera posible; Dios no diría que se puede, ni lo pondría como condición para ver Su rostro. La santidad lo puede lograr todo pecador que somete sus deseos y planes a la voluntad de Cristo (Hebreos 11:1-40; 12:1-14, Mateo 5:8, Apocalipsis 22:4, 1Tesalonicenses 5:23, 1Corintios 10:13, Romanos 8:1-14, Hebreos 5:7-9).

3) ¿Por què Cristo Jesús hizo el sábado para el hombre?

Adán representa a todos los seres humanos. Dios por medio del sábado nos comunica que la dolorosa condición del mundo causado por el pecado, es temporal y está por terminarse. En el sábado, Dios quiere tener íntima comunión con Sus amigos, sin el estorbo de los afanes y quehaceres de esta vida. El sèptimo día Dios lo reposo, lo bendijo y lo santificó. Es el único día que tiene estas tres bendiciones. La persona que santifica este día, recibe y disfruta las bendiciones especiales que solo disfrutan los amigos de Dios. Ellos acuden gozosos a la cita, porque toda la semana cultivan su amistad y pasan tiempo precioso con Dios.

El sábado es para aumentar la felicidad del hijo de Dios, no para esclavizarlo. Pero, para los que no aman a Dios, es un día indeseable. Sin embargo –el que quiera- puede conocerlo, y llegar a amarlo. La Biblia expresa el pedido de Cristo nuestro Creador, para aquel que quiera hacer un pacto de amistad con El. Leer con cuidado:

“Si retraes del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia; santo, honorable de Jehová; y lo honrares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu negocio, ni hablando de èl, entonces te deleitarás en Jehová; y yo te harè subir sobre las alturas de la tierra, y te alimentarè con la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová (el Señor) lo ha hablado” (Isaías 58:13-14 -RV77).

La herencia prometida a Jacob, es la vida eterna en la tierra nueva, con el Trono de Dios en ella, y el árbol de la vida en medio del paraíso de Dios (Apocalipsis 2:7; 21:1-8).

El compasivo Dios, nos dió el sábado para bendecirnos. Al estar en Su santa presencia y alabarlo con gratitud, por Sus muchas bondades, somos altamente bendecidos. Nada ajeno a ese propósito debe ocupar el tiempo sagrado. No es día para comprar ni vender, ni hablar de negocios, ni para cocinar.

Asistir a la iglesia, hacer visitas misioneras, y pasar un tiempo contemplando el gran libro de la naturaleza, cumple el propósito del sábado, así como convivir con los hijos y el resto de la familia para compartir juntos la alegría del sábado. Especialmente con los niños, los padres deben dedicar atención especial para enseñárles a sentir respeto y alegría por la voluntad de Dios y Su santo día. Por eso el sábado debe programarse para hacer de èl un día lleno de delicias, especialmente para los niños. Esto requiere programación cuidadosa y suficiente oración; pero con Dios, todo es posible.

“El reposo para el pueblo de Dios”.

Por el reposo del sábado Dios quiere que entendamos que la salvación es obra de Dios, que no la podemos ganar por obras, ni por la obediencia. Somos salvos por creerle a Cristo, es decir –creer lo que dice Su palabra:
“Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo serèis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis” (Isaías 30:15, Hebreos 4:9-11).

La Biblia enseña que la salvación es un regalo de Dios, para aquellos que le creen o confían en Su palabra. Aunque la obediencia no gana la salvación, no hay salvación sin obediencia. Porque la obediencia gozosa se da solo en aquellos que conocen a Dios. Como le conocen confian en Su bondad y sabiduría. Por esto los obedientes son dichosos (bienaventurados):

“Bienaventurados los que guardan Sus Mandamientos, para tener derecho al árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad. Pero los perros, estarán afuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras y todo aquel que ama y practica la mentira” (Apocalipsis 22:14-15).

Otra traducción dice: “Dichosos los que lavan sus ropas para tener derecho al árbol de la vida...”. Lavar la ropa, es permitirle a Cristo que limpie la vida por la obediencia de Sus mandamientos (1Juan 1:7, Salmos 119:9-11, 1Corintios 10:31).

Tres razones más, para santificar el sábado y no el domingo.

Capítulo 13 El Sábado de Jehová ¿Quièn lo cambio?

1). ¿Por què el mismo Jesús se proclamó Señor del sábado?

2). El sábado proclama: Confía y reposa en Jehová, el Dios que hizo los cielos y la tierra.

3). La Biblia dice que rechazar el sábado -un mandamiento de la Ley de Dios- trae muerte.

1) Jesús se proclamó Señor del sábado por tres razones:

a). Como Dueño de toda la tierra, hizo del sábado, el Sello de Su autoridad y Su Cetro de Rey del Universo. Manda a Su pueblo “santicar el sábado, porque en sèis días, hizo los cielos y la tierra; y el sèptimo día lo reposó, lo bendijo y lo santificó” (Exodo 20:8-11).
Las personas que lo aman y respetan como el Señor (Dueño y Gobernante de todo el universo), le obedecen y santifican -con gratitud y alegría- el sèptimo día dedicado a èl. Las mujeres que iban a embalsamar Su cuerpo -acto muy importante- se abstuvieron de hacerlo, para guardar el sábado conforme al Mandamiento (Lucas 23:53-56).

b) Hizo del Sábado la Señal de Su poder santificador:

“Tu hablarás a los hijos de Israel, y les dirás: En verdad vosotros guardarèis mis sábados; porque es una señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico” (Exodo 31:13, Ezequiel 20:12).

Como Creador del universo, Dios tiene un pueblo que vive para agradarle y darle gloria, por eso es santo. Es un pueblo con un estilo de vida sano y feliz, porque lo aman y confían en Sus instrucciones (Gálatas 2:20, 1Pedro 2:9, Gènesis 1:29).

Tener conciencia del inmenso poder de Dios, al crear todo el universo de la nada, nos asegura que todas las cosas son posibles para El, como cambiar corazones malos y perversos, en generosos y compasivos. El sábado conmemora la creación y al Dios que lo creo todo de la nada. Ese Dios es Jesús el Creador de los cielos y la tierra, “que tambièn nos salva del pecado” (Mateo 1:21-23, Lucas 1:26-38, Juan 1:1-14, Jeremías 32:17, 27).

c). Hizo del sábado “Su Sello de Propiedad”.

“Yo soy Jehová, vuestro Dios; andad en mis estatutos, guardad mis preceptos y ponedlos por obra. Santificad mis sábados, y sean por señal entre mi y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová, vuestro Dios” (Ezequiel 20:19-20).

El sábado como Sello de Dios, identifica a Su pueblo -las personas que le pertenecen-; porque los creó a Su imagen, y porque los compró y libertó del pecado (Gènesis 1:27, 1Corintios 6:19-20).

Dentro de poco, solo habrá dos marcas de autoridad: sábado y domingo. El Mandamiento del sábado tiene la autoridad del Dios que creó todo el universo. El mandamiento del domingo tiene la autoridad del hombre que lo cambió. El domingo será impuesto por las leyes civiles de todos los gobiernos del mundo, siendo Los Estados Unidos el primero en imponerlo; el sábado será obedecido por los que creen que Cristo es el Señor y Dios, le conocen, creen Su palabra, y le aman de verdad (Apocalipsis 13:1-18).
Los que no están fundamentados en la Biblia como Palabra de Dios, serán engañados por los guardadores del domingo, porque la observancia dominical irá acompañada de señales y milagros reales que Satanás hara por medio de sus servidores (Apocalipsis 13:11-17; 19:19, 20, 2Tesalonicenses 2:1-17). Cada persona
escogerá a quien creer y obedecer, para perderse o salvarse.

d) Para cumplir el Mandamiento, ¿basta guardar cualquier día?
Algunas personas piensan, que se puede elegir cualquier día de la semana, y apartarlo para Dios; pero esto no es lo que Dios dice.

Resulta que el sèptimo día de la semana de la creación, es el único día que Dios le puso nombre, y se llama sábado, que quiere decir reposo. En cambio, el día que hoy conocemos como domingo, la Biblia le llama primer día de la semana. Y lo que hoy conocemos como viernes, Dios le llama sexto día de la semana, y día de preparación. El sexto día nuestro Rey Jesús fue crucificado, el sèptimo reposó en la tumba, y el primer día resucitó (Lucas 23:50-56; 24:1-7).

En toda la Biblia no existe ningún mandato divino para santificar el primer día de la semana; ese cambio fue hecho por el hombre, basado en la tradición. Por atreverse a cambiar y adulterar un mandamiento de la Ley de Dios, la Biblia dice que ese hombre “se sienta en el santuario de Dios, y se hace pasar por Dios” (2Tesalonicenses 2:3-4). El hacerse pasar por Dios, la Biblia lo cataloga como blasfemia (Juan 10:30-33).

Cuando todas las naciones de la tierra, acepten dictar leyes para santificar el día domingo, en vez del sábado, en obediencia al hombre que lo cambio. Estarán adorando al hombre que hizo el cambio y al dragón que está detrás de èl (Apocalipsis 13:1-8).

El cambio del sábado por el domingo adultera la Ley de Dios. Este cambio atenta contra la salvación de toda la humanidad, porque es un Mandamiento de la divina Ley –el Pacto de salvación. El que rechaza el Pacto salvador, rechaza a Cristo, Autor de salvación.
2) El sábado comunica: Confía y reposa en Jehová, el Creador de los cielos y la tierra.

El Dios que hizo el universo, tambièn vino a la tierra como el Hombre Jesús, para compartir y participar del sufrimiento de los seres que èl vino a salvar (Hebreos 2:10). Nació en una familia muy pobre y participó de su pobreza y sus carencias. Trabajó con sus manos en el taller de carpintería, y supo lo que era depender de Dios, para tener el alimento de cada día. Un carpintero en un pequeño pueblo, sabe lo que es depender de Dios, para su próxima comida; porque no todos los días la gente manda hacer camas, mesas o sillas. Pero, así como Dios provee para que los pajaritos tengan su alimento, tambièn provee para que con el trabajo honrado y fiel, el hombre pueda mantener a su familia.

Dios se ha dado a conocer por medio de Su creación, Su palabra y Sus maravillosas providencias en favor de los hombres, para que confiemos en èl. Por cuarenta años alimentó a los israelitas en el desierto, con el maná que caía del cielo. Caía seis días de la semana. Como el sábado no caía, Dios ordeno que el sexto día, recogieran doble cantidad y lo guardaran para el sábado.

El maná que recogían caía cada día no debían guardar nada para el día siguiente, porque se echaba a perder. Dios quería que cada noche durmieran tranquilos, confiando que al día siguiente, El les daría su alimento. Pero el maná que recogían el sexto día y guardaban para comer el sábado, no se echaba a perder. Moisès les dijo: Comedlo hoy, porque hoy es el día de sábado para Jehová; hoy no hallarèis en el campo (Exodo 16:18-26).

La observancia del sábado, prueba y fortalece la confianza en Dios y Su palabra. Esta es una razón principal, porque Dios nos regaló Su sábado. Porque solo la persona que confía plenamente en Dios, puede tener descanso y paz. Esta confianza permite a la persona guardar el sábado, aun en circunstancias muy difíciles. Por esta razón, Dios le llamó al sèptimo día de la semana sábado, que significa reposo. El Señor del sábado es digno de toda confianza: “¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra” (Salmos 121:1-8).

3) La Biblia dice que rechazar el sábado trae muerte:
“Seis días se trabajará, mas el día sèptimo es sábado de reposo consagrado a Jehová; cualquiera que trabaje en el día de sábado, ciertamente morirá” (Exodo 31:15, 1Juan 3:4, Romanos 6:23).

Al profanar el sábado transgredimos un Mandamiento de la santa Ley. Cada uno de los diez Mandamientos de la divina Ley, forman un cerco de protección para no pecar contra Dios. Al quitar uno se abre un hueco, ya no nos protege. Por eso Dios dice que el que ofende en un punto, se hace culpable de todos (Santiago 2:10).

Cuando Dios creó a Adán y Eva -la primera pareja- los colocó en el hermoso jardín del Edèn para que fuera su hogar. Podían comer de todos los árboles frutales, menos uno: “Y mandó Dios al hombre diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de èl comieres, ciertamente morirás” (Gènesis 2:16-17).

Gènesis 3:1-6 relata como entró el pecado a nuestro mundo. Dice que Eva se detuvo a contemplar el árbol prohibido. Unico lugar donde Satanás podía hacerlos pecar. Por esa razón no debían acercarse al árbol, mucho menos tocarlo. Por supuesto, el diablo no perdió tiempo. Habló a la mujer utilizando a la serpiente. Con astucia le hizo creer que Dios era mentiroso y egoísta.

Despues que Eva repitió lo que Dios les había mandado, Satanás tranquilamente le dijo: “No morirèis; sino que sabe Dios que el día que comáis de èl, serán abiertos vuestros ojos, y serèis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; tomó de su fruto y comió; y dio tambièn a su marido, el cual comió así como ella”.

La orden divina –Ley de Dios- era clara y específica, pero fue despreciada. Al desobedecer el mandato de Dios, no se respetó Su autoridad. La Ley demandaba justicia. Los transgresores debían morir. Si morían Dios no dejaba de ser justo. Pero como los amaba decidió salvarlos. Como la Ley era justa y buena, no ameritaba cambios. Por eso, la única forma de salvarlos, era si Dios tomaba sobre si mismo la maldición de la Ley y moría en lugar de los pecadores, para darle otra oportunidad a cada descendiente de Adán. Dios cumplió lo que prometió en la persona de Cristo Jesús.

La prueba de Adán y Eva, es la misma para nosotros. Nos dió Su preciosa Ley con la orden de obedecer cada uno de Sus Mandamientos. La sentencia es la misma -muerte eterna para los desobedientes- sino se arrepienten. Como Dios tiene que eliminar el pecado del universo, no puede salvar a los transgresores voluntarios de Su Santa Ley, porque la semilla de la rebelión va con ellos. Ellos morirán para siempre, porque así lo decidieron. El sábado es el Sello de Su autoridad como Creador del universo -decidir- no santificarlo es rechazar a Cristo como Dios y Señor. Esto significa rechazar la salvación, porque no hay salvación fuera de Cristo.

Jesús -nuestro ejemplo- guardó el sábado.

Los judíos decían que lo profanaba, porque en sábado curaba. (Juan 5:18). “Un sábado, le preguntaron: ¿Es lícito sanar en sábado? El les dijo: ¿Quièn de vosotros, si tuviere una oveja y esta cayere en una fosa en sábado, no le hecha mano y la saca? Pues, ¿cuanto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en sábado” (Mateo 12:10-12). Lucas 4:16, dice que Jesús iba los sábados a la sinagoga (casa de oración), conforme a Su costumbre, y participaba en la lectura de las Escrituras.

El Señor del sábado, no iba a profanar el día que El creó, lo bendijo y lo santificó. Tambièn pidió a sus discípulos que oraran para que su huída de Jerusalèn no fuera en invierno ni en sábado. Esta huída tuvo lugar, treinta y cinco años despúes de Su muerte, en el año 66dC, cuando el general romano Cestio Galo sitió a Jerusalèn. Así que el Señor y autor del sábado no lo cambió, ni autorizó a Sus apóstoles que lo hicieran. Despues de Su muerte lo siguieron guardando (Hechos 13:14, 42-44; 16:13; 17:2; 18:4).

Guardar y santificar el sábado requiere preparación.

El capítulo 16 de Exodo muestra que la preparación de los alimentos debía hacerse el día anterior, para poder disfrutar a plenitud el día santificado.

El sexto día es el día de preparación; pero los preparativos del sábado, debe hacerse durante la semana. El viernes se terminarán los últimos detalles; incluyendo zapatos limpios, casa limpia, baños tomados, ropa especial limpia y planchada para la ocasión, por ser una fiesta en honor al Señor de todo el universo.
Si mantenemos vivo el espíritu y el propósito del sábado; cada sábado será un recordatorio de lo cercano que está nuestro viaje al cielo, y lo maravilloso que será pasar alla mil años; para luego vivir en cielos nuevos y tierra nueva para siempre, morando con nosotros el Señor Jesús. Cada sábado se reunirán con nosotros los habitantes de otros mundos, para rendir alabanzas a Dios el Padre y a Cristo (Isaías 66:22-23, Apocalipsis 21:1-5).

¿Por què el protestantismo guarda el domingo y no el sábado, siendo que no hay base bíblica para el cambio?

El siguiente documento muestra quien hizó el cambio. Tomado del Catholic Mirror (espejo católico) de Baltimore, Maryland, órgano oficial del cardenal Gibbons y del papado en Los Estados Unidos de America -23 de Septiembre de 1893.
Nota editorial: El Concilio de Trento celebrado en 1546 (dC.) condeno a la Reforma justamente en este punto -el día de reposo. Los reformadores habían sostenido constatemente que la Iglesia Católica había apostatado de la verdad según está contenida en la Palabra Escrita. “La Palabra Escrita”, “La Biblia y la Biblia sola”, “Así dice el Señor, eran constantemente la consigna protestante; sin embargo en la Reforma y el protestantismo había una pieza falsa a la vista de todos, era el dia de reposo que ellos adoptaron de la Iglesia Católica.

Dentro del concilio había una fuerte corriente, aun entre los católicos, que favorecía el abandono de la tradición y la adopción de la Escritura sola, como la norma de autoridad. Pero tomar este camino era justificar las pretensiones protestantes. La fuerte tendencia a dejar la tradición totalmente de lado y adoptar la Escritura como la única norma de autoridad, hizo que la facción ultracatólica del concilio emprendiera la tarea de convencer a los demas que la “Escritura y la tradición” constituyen el único terreno seguro sobre el cual pararse. Si esto se podía lograr, el concilio podría ser inducido a proclamar un decreto condenatorio contra la Reforma, pero de lo contrario no. Se debatió la cuestión día tras día, hasta que el concilio prácticamente se detuvo.

Finalmente, despues de un esfuerzo mental largo e intenso, el Arzobispo de Reggio, presentó su defensa al grupo que abogaba por la Escritura sola, en las siguientes palabras:

“Los protestantes aseguran hallarse fundamentados únicamente sobre la “Palabra Escrita”. Profesan aceptar solamente la Escritura como su norma de fe. Justifican su insurrección con el argumento de que la Iglesia ha apostatado de la Palabra Escrita para seguir la tradición. En realidad, la pretensión protestante de que se basan únicamente sobre la Palabra Escrita, no es verdadera. Su profesión de aceptar solamente la Escritura como su norma de fe, es falsa.

PRUEBA: La Palabra Escrita ordena explicitamente que se observe el sèptimo día como día de reposo. Ellos no observan el sèptimo día, sino que lo repudian. Si en realidad aceptaran solamente la Escritura como su norma, observarían el sèptimo día como se ordena en toda la Escritura. Sin embargo, no solamente rechazan la observancia del sábado requerida en la Palabra Escrita, sino que han adoptado la observancia del domingo y la practican, para lo cual pueden basarse únicamente en la tradición de la iglesia. En consecuencia, queda establecida inequívocamente que la Escritura y la tradición son esenciales, y los mismos protestantes son los jueces”.

No había modo de contradecir esto, porque la misma declaración de fe de los protestantes –Confesión de Ausburgo, de 1530- había admitido claramente que “la observancia del día del Señor”, había sido instituida únicamente por la Iglesia Católica, basado en la tradición.

En el concilio el argumento fue aclamado como proveniente únicamente de la Inspiración; el grupo partidario de “la Escritura sola”, se declaró derrotado; y el concilio condenó de inmediato al protestantismo y a toda la reforma como una mera rebelión contra la autoridad de la Iglesia Católica; tambièn decretó que tanto la Escritura como la tradición deben ser igualmente veneradas, y que los libros deuterocanónicos (apócrifos) forman parte del canon de las Escrituras. “La Igesia en Roma”. Pags. 29, 30. “Trento, Concilio de” - Enciclopedia Británica.

¿Que dicen los protestantes acerca del cambio del día sábado?
Bautista: “Había y hay un mandamiento acerca de guardar el sábado, pero ese día sábado no era el domingo. Sin embargo se puede decir, y con muestra de triunfo, que el sábado fue transferido del sèptimo día al primer día, con todos sus deberes, privilegios y sanciones. Con un ardiente deseo sobre este tópico, que he estudiado durante muchos años, yo pregunto, ¿donde puede encontrarse el archivo de esta transacción? No en el Nuevo Testamento –ahí no hay nada. No hay evidencia bíblica del cambio de la institución del sèptimo día al primer día” Dr. E. T. Hiscox, autor del “Manual Bautista”

Metodista: “Es verdad que no hay un mandato positivo para el bautismo infantil; ni tampoco hay alguno para guardar santo el primer día de la semana. Muchos creen que Cristo cambio el sábado. Pero, de Sus propias palabras, vemos que no vino con ese propósito. Aquellos que creen que Jesús cambio el sábado lo basan solamente en una suposición” –Amos Bimney, “Theological Compendium” págs. 180-181

Episcopal: “Hemos hecho el cambio del sèptimo al primer día, del sábado al domingo, sobre la autoridad de la única sagrada, católica, y apostólica iglesia de Cristo” –Obispo Seymour, “Why We Keep Sunday” (¿Porquè guardamos el domingo?).

Congregacionalista Americana: La noción actual, que Cristo y Sus apóstoles autoritariamente sustituyeron el primer día por el sèptimo, es absolutamente sin autoridad en el Nuevo Testamento
-Dr. Layman Abbot, en “Christian union”, 26 de junio, 1890

Cuando conozcamos a Dios como es nuestro privilegio conocerle, por el libro de la naturaleza, la sagrada Biblia y la oración, confiaremos que cada Mandamiento de Su santa Ley, es para bendecirnos; entonces gozosamente haremos Su voluntad.

El tema siguiente trata sobre dos engaños que cautivarán al mundo, poco antes de la segunda venida de Cristo.

Cap. 14. Dos engaños que cautivaran al mundo:

1) El domingo declarado santo, en vez del día sábado que declara la Biblia, y 2) la inmortalidad del alma.

El primero de ellos ya lo tratamos. El segundo engaño tiene relación íntima con el primero, lo explicarè mas adelante. Como seres humanos, Dios nos creó con la capacidad de elegir a quien creer y obedecer. Por esa razón, cada persona elige su destino eterno, vivir o morir para siempre. Siendo esto así, debemos estar seguros si lo que creemos es verdad o mentira; y solo hay un libro que nos puede decir la verdad – la sagrada Biblia.

¿Existe un alma aprisionada en el cuerpo, que al momento de morir, sale de èl para vagar hasta que llega al lugar de su reposo, y allí termina todo? Debido a su importancia, nos conviene descubrir la verdad. Para entender que es la muerte, debemos saber como vino la vida: “Entonces Jehová Dios modeló al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su naríz aliento de vida, y el hombre llegó a ser un ser viviente” (Gènesis 2:7 –NRV 90).
La Biblia traducida al lenguaje actual dice: “Entonces Dios tomó un poco del polvo, y con ese polvo formó al hombre. Luego sopló en su naríz, y con Su propio aliento le dió vida. Así fue como el hombre comenzó a vivir”. “Ser viviente” o “alma viviente” es lo mismo. Polvo más aliento de Dios, igual a “ser viviente”.

Notemos que Dios no puso un alma dentro del hombre, el soplo de Dios lo convirtió en un ser viviente, que puede pensar, alegrarse, amar y decidir. El muerto no tiene ninguna función.

Polvo menos aliento de Dios, igual a muerte: “el polvo vuelve a la tierra de donde procede, y el aliento de vida vuelve a Dios que lo dió” (Eclasiastes 12:7. NRV 90).

Ningún espíritu queda libre, porque no existe; tampoco existen lugares donde el supuesto espíritu deba morar.

La Biblia está diciendo que en la muerte, el soplo de Dios que le dió vida, vuelve a Dios. Es un aliento o soplo de vida, no un espíritu desencarnado llamado alma, que puede vivir fuera del cuerpo en forma independiente, como lo pensó y lo enseñó Platón el filósofo griego.

La Homeopatía, el catolicismo, el induísmo, el resto de las religiones orientales, y muchas denominaciones religiosas, creen y enseñan la misma mentira. Que al morir la persona, ‘el alma’ sale del cuerpo y vaga sin rumbo, hasta reencarnarse en otro ser vivo, irse al limbo, al purgatorio, al infierno o directamente al cielo, según haya sido su vida.

La palabra de Dios -la Santa Biblia- enseña que Cristo en Su segunda venida, resucitará a los justos muertos, para llevarlos al cielo con El (Ver Juan 5:28-29, 1Tesalonicenses 4:13-18, 1Corintios 15:22-23, 51-54, Lucas 14:12-14).

Pero si los justos muertos ya están en el cielo como enseñan muchos, la enseñanza bíblica de que los muertos resucitarán cuando Cristo venga, no tiene sentido. ¿Para que va a resucitar Jesús a las personas que ya están en el cielo con El?

La Biblia enseña, que con nuestros hechos, cada día elegimos vivir o morir: “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia” (Deuteronomio 30:19, 20).

Jesús dijo que la muerte es como dormir (Juan 11:11-14); así como la persona que duerme, no siente, no piensa, no odia ni decide; en la misma condición están los muertos. Mientras el cuerpo está en el sepulcro, el tribunal de Cristo revisa sus hechos y obras en los libros del cielo, para decidir si será salvo o no. Todos, justos y malos, salvos o perdidos, descansan en los sepulcros hasta el día de la resurrección (Hebreos 9:27-28, 2Corintios 5:10, Daniel 7:9-10, Juan 5:28-29).

Jesús dijo: “Si no os arrepentís, todos perecerèis” (Lucas 13:1-5). Con la muerte se acaba la oportunidad de salvación, porque el muerto no puede arrepentirse. La persona muere salva o perdida: “Porque los muertos nada saben -su memoria es puesta en olvido... Y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol” (Eclesiastes 9:5, 6).

Por consiguiente, rogar por los muertos con oraciones, misas y novenarios no tiene sentido. Ni es posible que los muertos aboguen ante Dios por los vivos, o puedan aparecerse a familiares y amigos. Solo sus hechos están registrados en los libros del cielo, por los cuales serán juzgados (Apocalipsis 20:12-15; 3:5-6; Lucas 14: 12-14).

Por esta razón, no puede haber lugares de reposo o de tormentos para los muertos. El cuerpo va al sepulcro a convertirse en tierra, el aliento de Dios que le dio vida vuelve a Dios. No existe ningún espíritu o alma inmortal, ni limbo, ni purgatorio, ni lugar de tormento eterno. Ni los justos van al cielo al morir. Sus cuerpos esperan en el sepulcro, hasta la resurrección de los justos en la segunda venida de Cristo, como lo dijo el mismo Señor: “los muertos oirán Su voz, y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” (Juan 5:28-29).

El diablo -padre de mentira- quiere que creamos que existen: el alma como un espíritu desencarnado; lugares de tormento o de descanso para el alma; que podemos rogar por los muertos; que los muertos justos están en el cielo como mediadores humanos ante Dios, sin faltar la madre de Jesús, como corredentora al lado de Jesús. Los que creen estas mentiras, serán engañados por sus ángeles –espíritus de demonios- que se harán pasar por algún apóstol que viene del cielo con supuestos mensajes de Dios, pero contrarios a la Biblia; como decir que Dios ordena santificar el domingo en vez del sábado. Esto sucederá porque el diablo juega con los mandatos Divinos. No respeta a Dios, ni a la Biblia. En el jardín del Edèn Dios dijo: Morirèis, el diablo dijo: No morirèis (Gènesis 3:1-6).

Como Satanás no tiene poder para devolver la vida, sus ángeles –demonios- se hacen pasar por personas fallecidas. Por esta razón, Dios prohíbe consultar a los muertos, porque es consultar a los demonios (Deuteronomio 18:9-14, 1Samuel 28:6-19, 1Crónicas 10:13-14).

La Biblia no menciona que la madre de Jesús murió y resucitó, para irse al cielo. En cambio, el papa Pio XII en 1950 estableció como dogma de fe que María la madre de Jesús, ascendió al cielo en cuerpo y alma. Aceptar esta declaración como verdad, es pasar por encima de la Biblia, como lo hizo el diablo en el jardín del Edèn. Es poner la palabra del hombre –tradición- en lugar de la palabra de Dios. Este dogma preparó el camino para las apariciones de un personaje llamado ‘María’. Fundamentados en la Biblia, este personaje no puede ser la madre de Jesús, porque ella está dormida en su sepulcro, esperando la resurrección de los justos.
Estas mentiras o falsas creencias, solo pueden fundamentarse en la tradición y en los libros apócrifos –siete libros que no están incluidos en la “Biblia hebrea”. Si recordamos que la Biblia declara que a los hebreos (judíos) les fue confiada “la palabra de Dios” (Romanos 3:1-2), sabremos que los libros que ellos eligieron como inspirados para formar la “Biblia hebrea”, tienen la aprobación del Espíritu Santo. Los protestantes igual que los judíos, solo aceptan como inspirados la “Biblia hebrea”.

La Biblia contiene todo lo que Dios quiere que sepamos y creamos para ser salvos. Si la tradición contradice la Biblia, aceptarla es menospreciar a Dios, y rechazar la salvación ofrecida por Cristo.

Lo que sigue, enseña que nosotros elegimos salvarnos o...

Cap.15. ¿Te interesa saber cómo ser salvo?

La respuesta es la más importante. Jesús le dijo a la mujer de Samaria que la salvación viene de los judíos -porque Jesús según la carne- era descendiente de Abrahán, padre de la raza judía (Gènesis 22:18, Gálatas 3:16), y del linaje del Rey David (Isaías 9:6-7; 11:1, Hechos 2:29-31). Jesús es el Cristo Salvador.

Desde que la familia humana entró en rebelión contra Dios en el jardín del Edèn, el Hijo de Dios (Jesús) confirmó Su decisión de salvarla ofrendando Su vida (Juan 10:17-18, 1Pedro 1:18-20). Desde entonces toda comunicación entre el cielo y los hombres, se ha hecho por medio de Jesús (Gènesis 28:10-15, Juan 1:48-51; 14:6, 1Juan 5:12).
El sacrificio de Jesús –identificado en Juan 1:1-14 como el Creador del universo- demostró que Dios realmente nos ama y se propuso salvarnos sin importarle el costo. Nos dio la Biblia que es Su palabra, donde nos dice cómo nos salvará. Como el pecado es rebelión contra Dios, debe ser erradicado del universo con raíz y ramas (Malaquías 4:1). Por este motivo, la salvación solo puede ser por medio de un pacto de paz. Un pacto es un acuerdo entre dos partes: Dios y el necesitado pecador. Al aceptar las condiciones del pacto, aceptamos ser amigos de Dios. Por esta razón el pacto no es gravoso, porque es una relación de amistad entre Dios y el pecador que lo acepta. Es una relación salvadora basada en el amor de Dios, y la gratitud del pecador para Dios:
“Ahora, pues, si dáis oído a mi voz y guardáis mi pacto, vosotros serèis mi especial tesoro sobre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. Vosotros me serèis un reino de sacerdotes y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel” (Exodo 19:5-6). La palabra sacerdote significa ‘príncipe mediador’.
La Biblia está diciendo que Dios escogió a los hijos de Israel para llevar salvación al mundo. El pacto mencionado es una invitación personal de Dios para formar Su pueblo -el pueblo que tiene la Luz salvadora -Su especial tesoro. Al aceptar Su pacto, llegamos a ser Su pueblo –el pueblo que le pertenece (Tito 2:11-15, 1Pedro 2:9).
El pacto de Dios hecho con los hijos de Israel, es el mismo para cada persona que lo acepta como Señor y Dios. Moisés relata la solemne ocasión, cuando Dios descendió a la vista de los hijos de Israel en medio de truenos y relámpagos para dar a conocer Su Pacto:
“Y habló Jehová con vosotros de en medio del fuego…; y El os anunció Su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez Mandamientos y los escribió en dos tablas de piedra (Deuteronomio 4:12-13).
Como Israel rompió su pacto menospreciando a Jehová su Dios -al adorar a un becerro de oro- Dios perdonó a los arrepentidos, y con ellos renovó Su pacto, que de nuevo escribió en dos tablas de piedra -las Tablas del Pacto- y las mandó guardar en el Arca del Pacto de Jehová (Deuteronomio 10: 1-5, Josué 3:1-6).
Como nación elegida para alumbrar al mundo, Israel falló; pero la salvación mediante el Pacto no. Desde que Cristo murió, resucitó y ascendió a los cielos, Su pueblo es todo aquel que acepta Su amistad –mediante la aceptación de Su pacto (Juan 15:14, Romanos 2:25-29; 9:1-8, Gálatas 3:28-29).
Gracia y misericordia significan amor infinito. Cada pecador arrepentido, será salvo por el amor infinito de Dios manifestado en Cristo Jesús. Por medio de un pacto de paz el Creador del universo pide al indigno pecador que le permita ser Su Rey y Señor, para dirigir su vida y compartir con el Su reino eterno de gloria (Gènesis 17:7, Colosenses 1:12-14, Mateo 25:34-40).
Antes de Cristo, el pacto es llamado ‘Antiguo o primer Pacto’. Después de Su muerte es el ‘Nuevo Pacto firmado con Su sangre’ (Mateo 26:27-29). En el Antiguo Pacto Dios promete salvarnos por la muerte de Su Hijo -figurado por inocentes corderos que eran sacrificados en lugar del pecador arrepentido. Cuando Cristo vino –cumplió la Promesa- fue sacrificado en la cruz para salvar a Su pueblo, los del Antiguo y Nuevo pacto (Hebreos 9:14-22). Su muerte ratificó y confirmó el Pacto establecido, porque pagó la penalidad -la maldición de la Ley (Gálatas 3:13-15). Desde entonces, todo pecador que acepta a Cristo como su Rey y Señor, está libre de la maldición de la Ley. Note que no está libre de la Ley, sino libre de su maldición –la muerte segunda en el lago de fuego (Apocalipsis 20:14-15).
En el Nuevo Pacto la herencia eterna prometida se hace Realidad para todos los que están dentro del pacto: Antiguo y Nuevo; porque el Testador de la ‘herencia eterna’, al morir le dio validez a Su testamento –Su pacto (Hebreos 9:14-17). Por la misma razón, en el nuevo pacto, el Espíritu Santo graba la Ley de Dios –las tablas del Pacto- en la mente y el corazón de Su pueblo (Hebreos 10:12-25), para que la obediencia de Su pueblo sea fácil y liviana.
En ambos pactos la Ley de Dios está presente, porque en ella Dios escribió Su voluntad para Sus libertados (Juan 14:15). En el Antiguo pacto, Dios grabó Su Ley en tablas de piedra. En el Nuevo -Promesa cumplida- en las tablas del corazón.
Pacto y Yugo significan salvación. En ambos pactos Dios pide obediencia. Ni un solo Mandamiento de la Divina Ley puede ser abolída, porque es la norma de vida para el pecador salvado -la nueva criatura que ya no vive en rebelión, sino llevando alegremente el yugo de Cristo. El yugo necesita llevarse entre dos: Cristo y el ser humano que aceptó las condiciones del Pacto.
La Biblia presenta a Cristo como el Novio y al pecador que lo acepta como la novia. El noviazgo es una relación amorosa pero no es permanente. En cambio, el matrimonio es una relación amorosa permanente, sellada por medio de un pacto. En el matrimonio ambos se comprometen a compartir alegrías y responsabilidades. Y aunque es un compromiso, trae mucho gozo y felicidad. Por eso, estar unido a Cristo por medio de un pacto es un gran privilegio. Por consiguiente, los deberes y las responsabilidades se realizan con sumo gusto, por la amorosa presencia del Esposo, “la cual nos alegra todos los días hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20).
Cristo invita: “Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallarèis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es fácil y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30).
Jesús, nos pide que llevemos Su Yugo, porque quiere compartir Su misión salvadora con nosotros. En el desempeño de la misión, Su compañía, nos hará semejantes a El y nos dará descanso.
Ser mansos y humildes significa completa sumisión a la voluntad de Dios. Esta sumisión trae descanso cabal. Una persona mansa es suave, gentil, humilde, y apacible. Así era Jesús. Así debemos ser Sus servidores para que las personas deseen conocerlo al tratar con cristianos amables y bondadosos.
Tanto en el Antiguo como en el Nuevo pacto, la salvación es solo por gracia y por la fe en Cristo (Efesios 2:4-10, Romanos 3:31). La gracia es el poder de Dios que salva a Su pueblo de sus mala manera de vivir (Romanos 1:16-17, Tito 2:11-15, Mateo 1:21).
La fe se traduce en obediencia gozosa, porque “Cristo es fuente de eterna salvación para todos los que le obedecen” (Hebreos 5:7-9, Mateo 7:18-21). Al sujetar los pensamientos y deseos a la voluntad de Cristo, el Espíritu Santo produce nueva vida y la persona es renovada a la imagen de Dios. ¡Que gran privilegio!
Ser el pueblo de Jesús y llevar salvación al mundo, es un alto honor. Para lograrlo debemos tener el mismo sentir de Cristo:
“Porque el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar Su vida en rescate por muchos” (Marcos 10:45).
“Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y decis bien, porque lo soy. Pues si Yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros tambièn debèis lavaros los pies unos a otros. Porque ejemplo os he dado, para que como Yo os he hecho, vosotros tambièn hagáis” (Juan 13:13-17).
Dios necesita manos ayudadoras, personas que estèn dispuestos a darlo todo por Jesús, como el niño que compartió con El toda su merienda, cinco panes y dos pececillos; como María Magdalena que ofrendó el costoso perfume para que otros conozcan al gran Jesús que tiene solución para todos los problemas, porque es Dios.
La mejor definición de salvación es sanidad. Porque Cristo restaura Su imagen en cada pecador que salva. La Biblia, el Ministerio de Curación y La Educación, preparan al estudiante para colaborar con Dios, llevando valiosa instrucción y enseñanza para sanar a las personas como lo hacía Jesús (Mateo 9:35).
El capítulo que sigue presenta ocho reglas puestas por Dios, que garantizan vida sana y feliz: Ejercicio, aire puro, luz solar, agua, reposo, temperancia, nutrición, confianza en Dios, amor, gratitud y alabanza. La violación de una o más de estas leyes ha llenado al mundo de gente enferma. Conocer y obedecer estas leyes no solo evita, sino tambièn cura las enfermedades. Sano o enfermo, pruebe disfrutar sus beneficios, y cuentele a otros lo que Dios haga por usted por medio de Su sencillo plan sanador.

Cap. 16. Diez mandamientos para vivir sanos.

Número uno. El ejercicio vigoroso con respiraciones profundas es vital para mantener en buen estado todas las funciones del cuerpo. El buen funcionamiento del cuerpo, afecta todo el ser, especialmente al cerebro, donde se generan el pensamiento, la razón, el juicio y la voluntad. Numerosos estudios prueban que el abundante oxígeno que introducimos al cuerpo al hacer ejercicio con respiraciones profundas, disminuye la depresión, combate la fatiga y cura casi todo; porque la abundancia de oxígeno que lleva la sangre, mejora todas las funciones del cuerpo.

Con el ejercicio, cada cèlula de los millones que el cuerpo tiene, es estimulada a producir y almacenar mayor cantidad de energía, y las mitocondrias -generadoras de energía- duplican su número en 28 semanas. El aumento de mitocondrias, hace que nos sintamos llenos de energía, y con ánimo para cumplir tareas que nos parecían imposibles de lograr. Es un hecho comprobado que el ejercicio genera vida y juventud; y la inactividad propicia el desgaste, el envejecimiento prematuro y la muerte.

El libro La Educación un excelente tratado de consejos prácticos para triunfar en la vida, afirma que “no es tiempo perdido el tiempo que se emplea en hacer ejercicio; porque al purificarse la sangre, el cerebro recibe nueva vida, y queda fortalecido y capacitado para pensar bien y resistir el mal”.

Con el ejercicio vigoroso y placentero, la sangre y la linfa corren con fuerza como un arroyo, llevando vida a todos los rincones del cuerpo. Cuando la sangre –la corriente de la vida- se activan de esta manera, los linfocitos B y T -cèlulas blancas que destruyen y se comen las cèlulas cancerosas que viajan en la sangre- son estimuladas y fortalecidas por el masaje que reciben. Por esta razón, para evitar y curar el cáncer y cualquier otra enfermedad, es indispensable el ejercicio, el que más le guste y se adapte a usted. Treinta minutos de caminata vigorosa o trote lento, cinco veces por semana como mínimo, hará por su salud, lo que usted no se imagina. Si su salud es mala, empiece con diez pasos y aumente un paso cada día, hasta fortalecerse completamente.

¿Quiere mejorar su memoria, su sueño, su digestión, su estado de ánimo, quemar grasa, bajar de peso, bajar el colesterol, normalizar su presión alta o baja, normalizar su azúcar alta o baja, proteger su corazón, y rejuvenecer? ¡Camine y propóngase a disfrutarlo cada día! No se deje vencer por la pereza, recuerde que el ejercicio vigoriza y la inactividad envejece y mata.

Número dos. Aire puro. Nuestro cuerpo está compuesto de muchos millones de células con sus diferentes funciones, las cuales si no son perturbadas, nos permiten vivir completammete sanos. Para que esta sanidad exista, cada cèlula necesita oxígeno suficiente. Si no hay suficiente oxígeno, las cèlulas empiezan a deformarse hasta que mueren muchos millones de ellas. Esto no se ve a simple vista, pero sucede. Cuando esta situación se prolonga por cierto tiempo, la persona empieza a no sentirse bien; puede aparecer fatiga, cansancio, falta de fuerza, dolencias en ciertas areas del cuerpo, azúcar elevada en la sangre, presión alta, alergias, artritis, infecciones, y muchas cosas más. ¿Por què afecta tanto la escasez de oxígeno? Porque las cèlulas no pueden vivir sin oxígeno. Y con poco oxígeno funcionan mal.

Como los diferentes órganos del cuerpo (cerebro, nervios, corazón, vasos sanguíneos, pulmones, estómago, intestinos, apèndice, páncreas, hígado, riñones, suprarenales, ovarios, útero, próstata, huesos, piel, ojos, oídos, uñas, lengua, y muchos más), están formados por millones de cèlulas, la falta o escasez de oxígeno, se manifestará en los diferentes órganos de nuestro cuerpo, pero no al mismo tiempo; según sea el órgano más dèbil de cada persona, ese será más prontamente afectado. Pero si persiste por largo tiempo la situación provocadora, entonces son afectados varios órganos a la vez, como en el caso del Lupus eritematoso sistèmico, el cáncer, y la artritis reumatoide.

El propósito de estudiar la función del cuerpo humano, es para saber cómo cuidarlo y evitar que se enferme. Y si se enferma, saber cómo curar los órganos afectados en forma definitiva. Por otro lado, si no corregimos la causa provocadora, sanaremos de una enfermedad, y al poco tiempo, la enfermedad se repetirá, o se enfermará otro órgano. Si hoy se le inflamó el apèndice y necesitó cirugía de emergencia, mañana puede inflamarse la vesícula, y puede necesitar otra cirugía.

¿Donde podemos conseguir suficiente oxígeno? Donde hay abundancia de árboles y plantas, porque ellos producen el maravilloso oxígeno. Los árboles purifican el aire, porque recogen el aire contaminado con bióxido de carbono que sale de nuestros pulmones, y nos devuelven un aire con 21 por ciento de oxígeno, que es la cantidad exacta que necesitamos.

Además de oxígeno, los árboles producen sustancias curativas que enriquecen el aire y restauran la vida en forma rápida y efectiva. Una infección respiratoria, en un bosque de pinos y abetos, puede curarse en uno o dos días, sin necesidad de antibióticos; esa fue mi experiencia. Tenía tres meses con bronquitis; fui tratada con una serie de antibióticos sin resultado. Cuando llegue a Chiapas, a un bosque de pinos, en menos de dos días estaba totalmente sana. Cualquiera sea la enfermedad o el órgano afectado, respirar el aire puro siempre traerá sanidad.

Por estas ventajas y otras más, debemos vivir en una casa bien ventilada y con suficiente sol, de preferencia donde el aire no está contaminado por el humo de los carros –esto es vivir en el campo. Debemos mantener las ventanas abiertas de día y de noche. Sin embargo los árboles deben estar lejos de la casa para evitar la humedad que es enemiga de la salud.

Hacer ejercicio con respiraciones profundas dos a tres veces al día es lo ideal. Sentir el toque del aire fresco y mañanero al subir y bajar jadeando entre las montañas de pinos y abetos; escuchar a los pájaros cantar sus variadas melodías, es una experiencia que imparte vida, vale la pena pagar el precio y vivirla cada día.

Número tres. El sol estimula todas las funciones vitales del cuerpo, especialmente las del cerebro. Por ello los días con sol, levantan el ánimo y combaten la depresión, porque en este órgano (cerebro) se forman las endorfinas que alegran la vida y aumentan las defensas contra infecciones y el cáncer.

La vitamina D produce huesos sanos y fuertes, que contienen la proporción adecuada de calcio y fósforo; dientes, cabello y uñas sanas tambièn. Esta vitamina –D- juega un importante papel en la absorción intestinal del calcio y fósforo, y en su distribución; hasta depositarlos en los huesos, en las necesarias proporciones y cantidades. No necesitamos tomarlo en ampolletas, porque el cuerpo puede fabricarla por la acción de la luz solar en la piel. El requerimiento diario de vitamina D es alrededor de 400 unidades. Con solo exponer el rostro a la luz solar por 15 minutos, podemos obtener mas que el requerimiento diario. ‘Un Nuevo Comienzo –Dr Vernon W. Foster –Instituto Weimar- California (U.S.A)

Es un hecho comprobado que la luz solar -igual que el ejercicio- baja los niveles de azúcar altos en los diabèticos, y la normaliza en los que sufren de hipoglicemia (bajos niveles de azúcar antes de la diabètes).
Los efectos curativos de la luz solar sobre el cáncer, el corazón, la alta o baja presión arterial y los procesos infecciosos en general, están bien documentados, porque fortalece las cèluas blancas –linfocitos B y T, macrófagos, neutrófilos- y las cèluas rojas que transportan el oxígeno a todos los rincones del cuerpo. Ganamos si tomamos por lo menos 15 minutos de sol al día –pero evite el sol que quema y no trate de mirarlo directamente.

Los baños de sol curan porque estimulan las funciones de cada órgano. Si su piel es blanca inicie con 5 minutos de frente y 5 minutos por la espalda. Aumente 5 minutos cada vez hasta llegar a 30 minutos de frente y 30 por la espalda. Para el acne, expóngase a la luz solar 15 minutos dos veces al día, y aumente 5 minutos por día hasta llegar a un máximo de 2 horas diarias. Evite exponer su cuerpo al sol, media hora antes y media hora despues de las comidas –para que no perturbe su digestión.

Debemos permitir que los rayos del sol entren a todas las habitaciones de nuestras casas y sus alrededores, porque es uno de los germicidas (mata gèmenes y microbios) más efectivos que se conoce. Tome nota: Las plantas que no reciben sol, se vuelven amarillentas –el color de la muerte. Las personas que trabajan en lugares cerrados, pierden el tinte de la salud, igual que las plantas. Los cuartos que no reciben sol se mantienen húmedos, son peligrosos. Ni una noche es seguro dormir en èl. Enfermos y sanos debemos exponernos al sol en intervalos de 15 minutos.

Número cuatro. Agua pura. Nuestro cuerpo no funciona sin agua. El cerebro -ochenta y cinco por ciento de su peso es agua. Por esa razón, tomar 8 vasos de agua (mínimo dos litros) al día, mejora las funciones mentales: memoria, razón, juicio e inteligencia. La falta de agua puede producir molestos dolores de cabeza, mente nublada, irritabilidad, depresión y otros. Antes de tomar calmantes para un dolor de cabeza, tome un vaso de agua cada diez minutos durante una hora y sienta los resultados.

Los riñones -dos filtros maravillosos- necesita agua para eliminar las toxinas y los productos de desecho que saca de la sangre. El agua lava los filtros y evita que las bacterias y desechos se queden en los tubos de drenaje y produzcan infecciones o formen pequeñas piedras –cálculos renales, cuya salida produce mucho dolor.

El hígado -un gran laboratorio que realiza más de quinientas funciones, limpia y purifica la sangre de sustancias dañinas como el colesterol, y las elimina en el líquido biliar. Si le falta agua formará una bilis espesa, que facilitará la formación de piedras, y será perturbado en su trabajo de neutralizar los venenos que ingerimos o respiramos, manifestandose como fatiga, cansancio, falta de fuerza, hipoglicemia y mal sabor en la boca.

En la piel y en otros órganos, la falta de agua se verá en arrugas prematuras, estreñimiento con divertículos (bolsas) del colon. Todos estos trastornos y más son evitables con solo tomar ocho a diez vasos de agua al día.

El agua y la fibra de los alimentos vegetales, es lo que Dios proveyó para limpiar el cuerpo de toxinas y venenos, que promueven el cáncer -especialmente el cáncer de colon (intestino grueso). Si agrega limón al agua use popotepara proteger sus dientes. El limón tiene propiedades curativas para cualquier infección o enfermedad. El jugo de unos 4-6 limones, combate desde un resfriado, hasta una infección intestinal. Aunque su sabor es ácido, su efecto es alcalino, efecto muy deseable para combatir enfermedades.

Atención. No tome agua con los alimentos -perturba su digestión. Tómelo 15 minutos antes o una hora despues. El agua helada o caliente no se recomienda, daña la mucosa del estómago. Se recomienda empezar el día tomando cuatro vasos de agua tibia o al tiempo antes del desayuno; y otros cuatro antes del almuerzo.

Tres disfrutes. Lavarse las manos con agua y jabón cada vez que amerite, y antes de comer, es el procedimiento personal más importante para evitar el contagio de las infecciones. Por un refrescante baño diario, puede disfrutar de un cuerpo limpio; y de una boca limpia y fresca, por cepillar con suavidad sus dientes -despues de cada comida- con un cepillo de cerdas suaves, y el uso del hilo dental. Visitar al dentista cada 6 meses, podría ahorrarle dinero y dolor. Pero, comer vegetales crudos, es indispensable para evitar las caries. Gracias a Dios por el agua y los vegetales.

Número cinco. El descanso es el tiempo en que se restauran nuestras energías. Nuestro organismo fue diseñado de tal modo que no puede funcionar sin períodos adecuados de reposo. Para mantener un nivel deseable de salud, es necesario equilibrar la actividad y el descanso. Si su trabajo es sedentario, cada dos horas levántese a caminar cinco a diez minutos, se sentirá como nueva y saldrá ganando en todo sentido.

El sueño es el tiempo en que el cuerpo recupera sus energías, como una fábrica que cierra sus puertas al final del día, porque es hora de reparar los desgastes y llenar de nuevo los depósitos utilizados para estar listo para el siguiente día de labores. Para un adulto se necesitan -por lo menos 7-8 horas de sueño sin interrupción. Para un buen sueño, es necesario el ejercicio durante el día. Evitar comer antes de irse a dormir, porque el trabajo de restauración durante el sueño, no puede llevarse a cabo hasta que haya sido digerida la última porción de alimento. Si nos acostamos con el estómago lleno, despertarèmos cansados aunque hayamos dormido diez horas, por eso las cenas tardías son contra la salud.

Desvelarse es quemar la vela por ambos cabos, acorta la vida y menoscaba nuestra utilidad. Si no podemos terminar el trabajo, es mejor suspender y continuar por la mañana con la mente clara y llena de energía. Está comprobado que por cada hora de sueño antes de la media noche, nuestro cuerpo forma y almacena el doble de fuerza y energía, que gastará al día siguiente. Por ello, acostarnos lo más temprano posible para levantarnos temprano, alarga la vida y la hace productiva. En casos de enfermedad, el cuerpo necesita mas horas de descanso; pero lograda cierta mejoría, iniciar el ejercicio gradual, para su total recuperación.

Para tratar la fatiga física producida por las preocupaciones (estrès), camine a buen paso media hora, tome mucha agua para eliminar los desechos y llene sus pulmones de aire fresco. Haga cualquier otro tipo de ejercicio, pero no se siente a ver televisión. Busque en la Biblia promesas que se adapten a su necesidad y pida ayuda a Dios, con seguridad recibirá la ayuda necesaria.

Número sèis. Temperancia –dominio propio. Definición de temperancia: Abstenerse por completo de todo lo perjudicial, y usar sabiamente lo que es saludable.

Evitar lo perjudical y usar sabiamente lo que trae salud, da como resultado una vida sana y un carácter noble (Juan 10:10). Lo opuesto a la temperancia, es la intemperancia o complacencia. Por la temperancia disfrutamos de salud, y por la intemperancia destruimos el cuerpo, la mente, y fomentamos un espíritu amargo. Por consiguiente, complacer los apetitos viene a ser la causa principal de la debilidad física y mental, del agotamiento y de las muertes prematuras. Por lo tanto, nos conviene aprender que la satisfacción de nuestros apetitos, es el mayor obstáculo para el progreso intelectual y la santificación. Por eso, Satanás nos incita a complacer los sentidos, porque quiere borrar del hombre todo vestigio de la semejanza divina (Gènesis 1:27, 1Corintios 9:25-27). Dios pide lo opuesto:”Niègate a ti mismo”.

Adán y Eva gozaban de salud y felicidad plena en un hermoso jardín, con abundante aire puro y un clima perfecto, a condición de que nunca comieran del fruto prohibído. Pero si comían el fruto que no les era permitido comer, traerían sobre sí muerte y dolor.
La temperancia es para nosotros el equivalente a la prueba de Adán y Eva. En un lado hay vida abundante; y en el lado opuesto, hay dolor y muerte. Cada persona hará su elección.

La buena noticia es que el dominio propio no es obra del hombre sino de Dios. Es producida por el Espíritu Santo cuando elegimos a Cristo como nuestro Rey (Gálatas 5:22-23, 2Timoteo 1:7).

Otra definicón lógica de temperancia: “La temperancia es el fundamento de todas las gracias que proceden de Dios, el fundamento de todas las victorias a ganarse”.

Temperancia, abstinencia, moderación, dominio propio –todas estas palabras tienen una nota de algo negativo: reducirse a vivir sin algo, restringir lo natural, negar los impulsos del cuerpo.

Lo asombroso de esto es que muchísimas personas están respondiendo (dispuestas) al llamado -no por motivos religiosos- sino porque desean disfrutar de una vida saludable. Se han dado cuenta –por la información- que si quieren estar libres de cáncer, diabètes, alta presión, etc, deben evitar lo perjudicial y practicar lo que hace bien. Estas personas nadie las obliga a una vida temperante, es una decisión inteligente basada en la razón y el buen juicio.

La restauración amerita cambios: Cada vez que quieras tomar leche u otra bebida, en su lugar toma un vaso de agua. Si quiere aumentar sus defensas corporales, expríma un limón en el agua y disfrútelo con popote para proteger el esmalte de sus dientes. El agua limpia su sistema y mantiene su cuerpo funcionando en condiciones ideales. Una vez que haya iniciado una rutina regular de beber mucha agua, notará la diferencia.

Redescubre los vegetales: Si los cocina empapados en aceite los echa a perder. Pruebe los vegetales crudos, son un alimento sabroso, conveniente y de rápida preparación. Una buena manera de conservarle el sabor, la consistencia y librarlos de grasa es cocinarlos al vapor. Crea sus propias ensaladas con los vegetales que le gustan. Coma vegetales crudos en lugar de papitas fritas, bocadillos, y agrèguele lechuga, apio, zanahoria, sin preocuparse por las grasas o la sal.

¿Quiere gozar de salud plena? Primero dígale sí a las buenas noticias del asombroso amor de Dios para Ud. Luego en la completa libertad del amor de Dios –la gloriosa libertad de los hijos de Dios- escuhe Su llamado: “Os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge pues la vida, para que vivas tú y tu descendencia” (Deuteronomio 30: 19-20).

La gente está descubriendo que no puede tratar a su cuerpo como le plazca y disfrutar de los beneficios de la salud. Como resultado de una alimentación con demasiadas calorías, azúcares, grasas y sal, muchos están sufriendo del corazón, embolias, cáncer, y diabètes con todas sus complicaciones.

Nuestro cuerpo se compone de lo que comemos. Lo que comemos determina la calidad de la sangre y del líquido que baña nuestras cèlulas nerviosas o neuronas. Nuestras neuronas se comunican entre sí por medio de neurotransmisores –sustancias que estimulan o frenan su función– son sustancias esenciales para la salud mental. Por supuesto que la cantidad y calidad de estas sustancias tiene que ver con los alimentos que ingerimos. Debido a este hecho, lo que afecta el cuerpo, afecta la mente, los pensamientos, la razón, el juicio, la voluntad y las decisiones.

Alimentos promotores del cáncer. Algunos ejemplos de ‘alimentos dañinos’ que en menor o mayor grado entorpecen las funciones del cuerpo, y promueven varios tipos de cáncer. De las grasas podemos mencionar la manteca vegetal, la margarina, los quesos, la mantequilla, los aceites (menos el de olivo -si es prensado en frío –cold press en inglès), carnes rojas y blancas, huevos y leche, (peor si son en polvo). Los productos como las gelatinas, las sodas, galletas y panes, que contienen colores y sabores artificiales de vainilla (la vainillina), de fresa, de piña, etc., glutamato monosódico –presente en cubitos de pollo, sopas instantaneas y otros productos cancerígenos. “La salud y los alimentos” -Dr Guillermo Mosqueira Bioquímico de la U. Nacional Autónoma de Mèxico. “Enciclopedia de los alimentos” -Dr Roger Pamplona.

Los alimentos fritos entran en una lista especial (peor si son fritos en el mismo aceite calentado y recalentado, como los churros, papitas fritas, tortillas fritas, nachos, y tacos), carnes asadas y fritas. La grasa al quemarse se hace altamente cancerígena (promotora del cáncer). El cigarro produce el cáncer. Las carnes asadas y fritas se comparan con el cigarro en su capacidad de promover y producir los diferentes tipos de cáncer, por el benzopireno que se forma al quemar la grasa.

Productos que causan muertes prematuras: Leche en polvo, leche azucarada, leche condensada (Nestle), queso parmesano, panqueques y flanes. Se ha podido comprobar que la costumbre de consumir estos productos, paulatinamente van cerrando la luz de las arterias, hasta que deja de pasar la sangre que lleva vida a todos los órganos del cuerpo. Cualquier órgano que deja de recibir la cantidad necesaria de sangre, empieza a sufrir cambios degenerativos, que le producen pèrdida parcial de su función, es decir muerte paulatina. Esta seria condición provoca infartos cardiacos, embolias, alta presión y diabètes. En los Estados Unidos estas enfermedades –junto con el cáncer- constituyen las tres principales causas de muerte. Estas condiciones provocan sufrimiento y ponen en peligro la vida, pero son evitables. Más vale 6 cucharadas de prevención, que 100 kilos de curación.

Bombas mortales. Los productos elaborados que incluyen entre sus principales ingredientes leche, huevos y azúcar, funcionan como una bomba de tiempo, que seguramente cumplirá su fatal misión para la cual fueron diseñadas por el Enemigo –destruir a los seres humanos.

Sazonadores irritantes, inflaman y propician úlceras y cáncer del estómago y el colon. Evite los aliños comerciales, porque contienen vinagre, y éste –al igual que la mostaza comercial, el clavo, la pimienta, los encurtidos, el chile picante, el polvo de hornear, el bicarbonato de sodio (baking soda), el alkazeltzer y la sal de uvas Picot- irritan la delicada mucosa del tubo digestivo, propiciando gastritis, úlceras, colitis, y cáncer.

Tratamiento del nervio doloroso (neuritis). Para curar es necesario quitar la causa que provocó el mal. Evite alimentos y bebidas azucaradas como el chocolate, chocomilk, Ovaltine, Cal C tose -aunque contengan vitaminas son dañinas- dulces, galletas, café, alimentos fritos y refinados. Comer cruda toda la verdura, sin faltar nopales y quelites silvestres. Frijoles, papas y (cuezas) se cocinan. Levadura de cerveza 4 tabletas dos veces al día y practicar los ocho remedios mencionados.

Quienes se alimentan con carne y productos de origen animal consiguen colesterol alto, arterias obstruídas, infartos cardiacos, embolias, cáncer, triquinas, epilepsia por cisticercos en el cerebro, lepra por la carne de cerdo y la mortal enfermedad de las vacas locas (encefalopatía espongiforme), enfermedad muy parecida a la rabia, donde el prión destruye el cerebro y mata a sus víctimas en grandes sufrimientos.

El ‘prion’ que produce esta mortal enfermedad, no lo mata el cocimiento normal de la carne o de la leche. Aguanta altas temperaturas de 500 grados centígrados u 800 grados Farenheit. Hasta marzo del 2001 habían reportado 110 muertes en Europa por esta mortal enfermedad. Conferencia Dr Pamplona Roger Los Angeles Ca. USA. Marzo 2001; priones en la leche Dra. Agatha Trash wwwucheepines.org

En California me tocó ver en la noticia una vaca afectada de la enfermedad que ya no podía caminar, únicamente se arrastraba con bastante sufrimiento. Esta enfermedad no es exclusiva de las vacas, también afecta a las ovejas; solo que en ellas se le llama ‘el arañazo’, porque las ovejas desesperadas, se arañan y se lanzan contra todo lo que encuentren a su paso.

La carne de los patos transmiten peligrosas enfermedades. Las aves de corral transmiten el virus de algunos tipos de cáncer como la leucemia y los linfomas. Los peces con aleta y escama que se podían comer hace 20 años; hoy, el 98 por ciento de ellos tienen cáncer que pueden compartir con usted al comer su carne.

La Grasa y el cáncer: El aceite que compramos amarillo y transparente, ha pasado por tres calentamientos, los cuales han cambiado su estructura química, volviéndola no solo inadecuada como alimento, sino tóxica y promotora de cáncer. El uso de carne y grasa animal –mantequilla, crema, y quesos, así como los productos elaborados con manteca vegetal y margarina, causan alergias, alta presión y un aumento considerable en el cáncer de pecho en la mujer, cáncer de próstata en el hombre y cáncer de colon en ambos sexos. ‘La Salud y los Alimentos’ -Dr Guillermo Mosqueira Bioquímico de la Universidad Nacional Autónoma de México. ‘Enciclopedia de los alimentos’ Dr. Roger Pamplona.

Chonita murio por la diabètes los 57 años. Ella se alimentaba de caldos de pollo, pollo frito, carnes fritas, frijoles refritos, sabrosos panes elaborados con harinas blancas, azúcar, mantequilla, huevo y leche. Sin faltarle los churros de harina blanca, fritos en aceite y con bastante azúcar. Chocolate y cafè.
Otra bomba de tiempo -la gelatina. Es una mezcla de azúcar blanca, colores y sabores artificiales que lesionan las cèlulas hepáticas y promueven el cáncer del hígado y de otros órganos del cuerpo. Además, la gelatina se obtiene de tendones y huesos de cerdo y otros animales. El azúcar blanca es una droga que entorpece todas las funciones del cuerpo, sin faltar una.

La cafeína del cafè y la teína del te negro provocan una agradable sensación de entusiasmo y bienestar, en apariencia disminuye la fatiga, la nerviosidad y la irritabilidad. Estos efectos ilusorios, se debe a que es un estimulante del sistema nervioso central. Sucede, como cuando un caballo cansado, se le castiga para forzarlo a que siga corriendo, obligandolo a usar sus reservas de energía. Si el hábito se continúa por cierto tiempo, terminará por agotar las reservas de todo el organismo, que un día puede terminar en un paro cardiaco. Además, eleva la presión arterial, aumenta la incidencia de cáncer del pancreas, y favorece la formación de úlceras en el estómago. Los efectos de la teobromina del cacao, son parecidos a los del café, pero menos intenso. Su agradable sabor, cuando se le agrega azúcar, lo hace muy peligrosa. Los estimulantes artificiales como el cafè y el te negro, debilitan y degradan el cuerpo, el intelecto y el espíritu.

Como vencer la adición a ciertos venenos: droga, alcohol, cafè, tabaco, alimentos dañinos, Sexo pervertido, T. V. etc.

La adición es pèrdida de la libertad. Se que no lo debo hacer, pero no tengo fuerza para dejar de hacerlo –soy un esclavo.
La verdadera libertad es tener el poder de hacer lo que uno sabe que debe hacer. La mayoría sabe lo que debe hacer, pero carece de la fuerza para hacerlo. Todos pueden decirte lo que debes hacer, pero nadie puede darte la fuerza para hacerlo.

Esa fuerza no la encuentras en ninguna religión –solo en Jesús- el mismo Dios que creo los cielos con sus galaxias y soles, y lo mantiene con Su poder, es el único que puede darte el poder sobrenatural para que hagas lo que para tus fuerzas es imposible. El puede quitarte el desasosiego y cambiarlo por paz mental. No te quita los problemas, pero te da la capacidad para enfrentarlos satisfactoriamente. El es capaz de quitarte ese mal genio que arruina la vida de los que te rodean; te puede quitar el odio y las raices de amargura, todo lo puede hacer, si lo recibes como Señor y Dios en forma personal–la Biblia te lo da a conocer.

Número siete –Confiar en Dios trae paz y sanidad.

Dios promete suplir nuestras necesidades: “Mi Dios pues suplirá todo lo que os falta conforme a Sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19). Creer Su palabra trae descanso.
Orar es hablar con Dios. Por este medio llegamos a Su presencia al instante. Por Su maravilloso amor, Cristo nos regaló un ‘telèfono celular siempre activado’ para comunicarnos con El:
“Así dice Jehová, que hizo la tierra, Jehová que la formó para afirmarla; Jehová es Su Nombre. Clama a mí, y yo te responderè, y te enseñarè cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:2-3).
Jesús contesta nuestras peticiones: “Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, lo harè, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pedís en mi nombre, Yo lo harè” (Juan 14:13, 14).

El gozo de servir a Dios produce sanidad: “Mas a Jehová vuestro Dios servirèis, y El bendecirá tu pan y tus aguas; y Yo quitarè toda enfermedad de en medio de ti” (Exodo 23:25).

Los que sirven a Cristo gustosamente –son aquellos que han sido perdonados (Marcos 2:1-12). Su servicio es con amor y gratitud –no por obligación ni por la paga. Dios, en Su palabra nos enseña a elegir lo bueno y evitar lo perjudicial. En la obediencia hay sanidad para toda la familia, y para el ambiente que nos rodea, el cual debe ser -limpio y ordenado.

Número ocho y nueve –Amor, gratitud y alabanza –producen endorfinas sanadoras.

El amor, la fe, la gratitud y la alabanza son inseparables. Donde ellas moran, no existen el odio, la duda, la ingratitud y el descontento. Cultivar estas virtudes trae gozo y alegría. Como en todo, Dios hace posible lo imposible, si queremos y le pedimos.

Sabemos que los sentimientos negativos, como la ansiedad, la amargura, la angustia, el odio, promueven el cáncer, alta presión, ulceras en el estómago, problemas en la piel, en fin, cualquier enfermedad. Pero estos enemigos, pueden desterrarse si la Palabra de Dios es respetada y obedecida:

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1Tesalonicenses 5:18, Mateo 5:16).
“Por nada estèis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7, Salmos 100:4-5).

La gratitud es una hermosa flor que puede cultivarse. Alegra la vida de su poseedor y perfuma la vida de los que nos rodean.

Número diez -Nutrición correcta -ideal.

La alimentación ideal Dios la dio desde el principio: “Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” (Génesis 1:29).

Después que Adán pecó, Dios añadió las verduras para evitar la enfermedad y curarla: Y dijo Dios: “Por cuanto obedeciste la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás hierbas del campo” (Génesis 3:17-18).

Todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita se encuentran en: Cereales integrales, frutas, legumbres, verduras y oleaginosas. Los hay rojos, amarillos, anaranjados, verdes, azules y morados; cada color contiene elementos nutritivos que ayudan a nuestras células a cumplir bien su trabajo. En cada grupo Dios colocó una gran variedad de alimentos –diferentes en sabores, tamaños y colores. He aquí una lista pequeña –solo para darnos una idea de los alimentos dispuestos para nosotros.

Cereales integrales: Avena, trigo, maíz, arroz, cebada...
Frutas: Manzanas, naranjas, limones, mangos, tomates...
Verduras: Zanahoria, rábano, betabel, apio, lechuga, coliflor, Legumbres: frijoles, soya, lentejas, chícharos, garbanzos...
Oleaginosos: Nueces, coco, linaza, ajonjolí, cacahuates, semillas de calabaza, de girasol, aguacates...

Verduras: raices, tallos, hojas y flores. Todo lo que no es semilla ni fruto. Oleaginosos: Semillas y frutos que contienen grasa.

Radicales libres: Toda sustancia promotora de cáncer -lesiona las cèlulas y los tejidos del cuerpo. Pueden estar en el ambiente, o en los productos dañinos mencionados como alimentos.

Los antioxidantes son sustancias que protegen contra los daños que provocan los radicales libres. Todos los vegetales contienen antioxidantes que protegen y regeneran las cèlulas y los tejidos del cuerpo, por esta cualidad evitan y sanan las enfermedades -incluyendo el cáncer.

Frutas y verduras moradas: Contienen antioxidantes que: protegen al corazón; mejoran la circulación venosa; disminuyen la formación de colesterol en el hígado; mejoran la visión porque regeneran la retina, y combaten las infecciones urinarias.

Frutas y verduras rojas -contienen licopeno: El licopeno es un carotenoide de intensa acción antioxidante que neutraliza los radicales libres. Por neutralizar los radicales libres, el licopeno evita y ayuda curar el cáncer.

Frutas y veduras de color anaranjado, amarillo y verde: Contienen otros colorantes naturales que son regeneradores; antiinflamatorios y antioxidantes; por lo cual proveen protección contra el cáncer y las enfermedades degenerativas. Cada nutriente necesario para el cuerpo se encuentra en los vegetales.

La colina y el magnesio, intervienen en la transmisión de los impulsos nerviosos y en la relajación muscular; los encontramos en los cereales integrales; en el salvado y el germen de trigo, en la familia de las coles como coliflor, brócoli, repollo, colinabo, etc. verduras de hojas verdes, frutos secos oleaginosos y leguminosas -más abundante en el fríjol soya. Su deficiencia produce repetidas infecciones y calambres; que se combaten comiendo los alimentos que lo contienen.

El ácido pantoténico: Es una de las vitaminas del complejo B, que levanta las defensas del cuerpo (sistema inmunológico). Este sistema está formado por: macrofagos, neutrófilos, linfocitos B y T. cèlulas blancas que se comen a las cèlulas cancerosas. Lo encontramos en los cereales integrales, en el salvado (cascarita fina) que cubre los cereales, frutos secos oleaginosos, aguacate y fríjol soya.
El selenio: Es un mineral antioxidante que estimula las defensas del cuerpo y protege contra enfermedades degenerativas y diversos tipos de cáncer. Junto con muchas otras vitaminas y minerales, el selenio se encuentra en el germen de trigo, cereales integrales, leguminosas, frutos oleaginosos, en el ajo y en la levadura de cerveza, de la cual es suficiente una cucharada al día en medio vaso de agua, o 4 tabletas 2 veces al día (Enciclopedia de los Alimentos, Vol. 1 y 2, Dr. Pamplona Roger, 1999).

Aunque ya han pasado seis mil años desde la creación, esta alimentación sigue vigente, para dar salud y larga vida. Los cinco grupos de alimentos –disfrutados diariamente- proveen todo lo que nuestro cuerpo necesita.

Los carbohidratos complejos son la mejor fuente de energía para sanos y enfermos. Son alimentos ricos en almidones con un contenido ideal de proteína. Los alimentos ricos en carbohidratos complejos son los cereales integrales como avena, arroz, maíz..., tubérculos y raíces como la papa, malanga, yuca, camotes y toda la variedad de frijoles. Cuando la célula utiliza almidones como fuente de energía, los productos de desechos son agua y bióxido de carbono, fácilmente eliminados por la orina y la respiración. Estos alimentos no recargan el cuerpo, como lo hacen las proteínas y las grasas de origen animal.

Las frutas además de vitaminas, minerales, y antioxidantes, contiene la valiosa fibra –elemento indispensable para eliminar del cuerpo sustancias indeseables como el colesterol. Por esto, lo mejor es consumir la fruta completa, no como bocadillos, sino como parte del desayuno o sola como cena. No se recomienda ingerir en una misma comida verduras y frutas, a menos que la fruta se consuma primero, porque la fruta fermenta cuando se mezcla con alimentos que llevan más tiempo de digestión.

Las frutas y la miel -contienen glucosa y fructosa- azúcares simples -llamados tambièn carbohidratos sencillos. Estos son absorbidos y asimilados en forma directa y rápida por el organismo. La caña de azúcar, el betabel, el plátano y la piña contienen sacarosa, que es glucosa y fructosa combinados. Todo alimento –para que sea bien aprovechado y no cause trastornos digestivos- es indispensable que sea bien masticado; porque la digestión empieza en la boca, donde existe la ptialina, una enzima digestiva muy importante. Si este paso no se obedece, los gases tóxicos le recordarán que no ha respetado este paso.

Cuidado. El piloncillo, la melaza, miel de caña, miel de abeja, jugo de caña y frutas secas, son mejores que el azúcar blanca, pero si abusamos de ellos, por ser concentrados de azúcar, podemos provocar hipoglicemia -un paso antes de la diabètes, alergias, aumento de los triglicéridos y facilitar las infecciones.

Leguminosas: Estas contienen dos a tres veces más proteínas que los cereales y tubérculos. De las leguminosas, el frijol soya, el garbanzo y los cacahuates son los más altos en proteínas. Las proteínas sirven para construir tejidos, hormonas y defensas. Pero aunque son esenciales, un exceso de ellas fatiga al hígado, pancreas y riñones. El Centro Nacional de Nutrición Mexicano, recomienda comer cada día, un buen plato de verduras crudas, una porción de vegetales a vapor, tres partes de cereales o tubérculos, por una de leguminosa. Las proteínas realmente las encontramos en todos los alimentos, pero las leguminosas y oleaginosas los contienen en mayor cantidad.

Combinación perfecta. Aunque no sea en la misma comida, la combinación de un cereal (integral) con una leguminosa -arroz y frijol, arroz y lenteja, tortilla de maíz y alubias- forman una proteína completa -igual que la carne- con la ventaja, que èsta no contiene colesterol, ni las enfermedades y toxinas propias del animal y del cadáver.
Semillas y frutos oleaginosos: Estos contienen el tipo especial de grasa que nuestro cuerpo necesita para mantener sanas las membranas protectoras de cada cèlula de nuestro cuerpo. Ellos son los ácidos grasos esenciales -el ácido linolénico, ácido linoléico y ácido oléico. Basta solo un pequeño puño de semillas o frutos oleaginosos al día, como 1-2 cucharaditas de aceite de olivo, un puño de aceitunas o cacahuates, un pedazo de coco, media cucharada de crema de cacahuate, 4-5 nueces, dos cucharadas de semillas de ajonjolí, dos de semillas de calabaza, dos de linaza molida, dos de semillas de girasol, medio aguacate si no es muy grande, 10-12 almendras. Todas las semillas deben ser crudas, con excepción del cacahuate, el cual debe ser tostado o cocido. Una sola clase por día es suficiente y puede variarlas.
Las verduras: Son una excelente fuente de antoxidantes, fibra, enzimas, vitaminas, minerales y otras. Aunque cada uno de las múltiples vitaminas y minerales se encuentran en los 5 grupos de alimentos; existen vitaminas, y sustancias curativas que solo lo contienen las verduras como el ácido fólico y la vitamina B12. Pero si comemos alimentos de los 5 grupos, no necesitamos preocuparnos por las deficiencias. Pero para asegurarse, tome una cucharada de levadura de cerveza al día o 4 tabletas 2 veces al día.
Las verduras deben comerse crudas –lavadas y desinfectadas 15 minutos en agua con sal o jugo de limón- o cocerse en poca agua a fuego bajo –preferible al vapor. Los nopales pueden comerse crudos en la ensalada, picaditos con tomate, cebolla, apio o pepino, u otra verdura. No necesita sal. Solo el jugo de un limón.

La mostaza -su contenido en vitaminas y minerales. Esta planta es muy alta en Potasio, azufre y vitamina A. Los alimentos ricos en potasio son excelentes para el corazón. Los que son ricos en vitamina A y azufre –berro, cebolla, ajo, rábano- sirven para combatir severas infecciones, hasta las resistentes clamidias.

Una taza de hojas de mostaza contiene 193 miligramos (mg) de calcio; 45 mg de fósforo; 308 mg de potasio; 8,120 Unidades de vitamina A; 67 mg de vitamina C; 57 mg de magnesio; 2 Unidades de vitamina E; 2.5 mg de hierro; 1,5 mg de zinc y 301 mg de azufre.
La mostaza puede comerse en ensalada, o medio vasito de jugo con jugo de un limón, o comerla cocida a vapor bañada con jugo de limón. Hasta los tallos son buenos. He comprobado su eficacia en infecciones severas, donde la sanidad ha llegado en pocas horas. Además su cultivo es fácil y barato.

Las verduras de hojas y en especial el peregil combaten las alergias. Las virtudes de la mostaza lo comparten todas las verduras, con pequeñas variaciones en su contenido. En casos de alergia severa, para obtener mejoría en pocas horas, basta comer un mazo de ramitas de peregil italiano o chino; si no tiene peregil, utilice otras hojas verdes. Si toma jugo de limón utilice popote para no dañar sus dientes. El limón cura las infecciones.

El zacate de trigo germinado en tierra –crecimiento dos pulgadas o 5 centímetros.
Al exprimir o masticar el zacate de trigo se obtiene un jugo verde oscuro muy alto en clorofila, vitaminas, minerales, enzimas, y aminoácidos. La clorofila lo contienen todas las hojas verdes. Su fórmula química es casi identica a la hemoglobina de la sangre. La única diferencia está en que el mineral que contiene la hemoglobina es hierro, y el mineral de la clorofila es magnesio.

La clorofila ayuda a la microcirculación. Por su acción curativa sobre la microcirculación (capilares), restaura la normalidad de los diferentes órganos del cuerpo. Por este hecho, al comer buena cantidad de hojas verdes en su ensalada del día en forma constante, todo el cuerpo recibirá nueva vida. Como el zacate de trigo es muy alto en clorofila, cumple el mismo objetivo.

En el Centro Del Cáncer de la universidad de Texas, demostraron que la clorofila que contiene el zacate de trigo germinado, es el ‘factor activo’ que inhibe la acción tóxica de las sustancias que lesionan los órganos y provocan el cáncer. Tambièn neutraliza las toxinas que envenenan la sangre.

Las zanahorias y los vegetales verdes y amarillos curan. Un estudio realizado en 20, 000 personas por 20 años, demostró que el antioxidante betacaroteno que se encuentra en zanahorias y vegetales de color amarillo, y en hojas frondosas, redujo mucho el riesgo de contraer cáncer del pulmón en fumadores.

El jugo de zacate de trigo, tambièn contiene la vitamina B-17 o Laetrile. Esta sustancia descubierta y aislada por el Dr. Ernest Krebs en 1950, protege contra sustancias que provocan y promueven el cáncer.
Dosis y administración. Existen molinos manuales y electricos para extraer el jugo del zacate. Pero tambièn puede masticarlo y tragarse el jugo. Debe tomarse en ayunas. Una hora antes del alimento o dos horas despues. Dos onzas (60ml) es como comer 4 kilos de vegetales frescos. Por consiguiente, una onza al día es suficiente como tónico, pero si el enfermo lo necesita, puede aumentarse –si se tolera- a una onza dos veces al día. No pasar de 4 onzas al día en total. Puede tomarlo solo, o con un vaso de jugo de zanahoria, o medio vaso de jugo de manzana.

La fibra vegetal protege de infartos, embolias, diabétes y cáncer del colon: Limpia el cuerpo de toxinas y colesterol, porque actua como una escoba que arrastra la suciedad fuera del cuerpo. La fibra solo existe en el reino vegetal. Ningún alimento del reino animal lo contiene (carne, pescado, huevo, leche, queso). Pero los jugos y alimentos pulidos como el arroz blanco, la harina blanca y la azúcar blanca, carecen de ella.

La tiamina o vitamina B1 del complejo B es llamada la vitamina de la moral. Su ausencia produce irritabilidad, mal carácter y dolor en los nervios. Se encuentra en todos los cereales integrales, especialmente el arroz integral y el trigo.

La harina blanca y el arroz blanco carecen de fibra, porque son refinados. Con el refinado han perdido 11 vitaminas, 10 minerales, la valiosa fibra, y el gérmen que contiene la vitamina E que fortalece el cerebro y el corazón. El salvado que le quitan al arroz, contiene 21 vitaminas y minerales, podemos comerlo, si se consigue limpio.

Como los alimentos refinados carecen de fibra y de valiosos nutrientes, causan diversos trastornos degenerativos como la diabètes, artritis y cáncer; además del estreñimiento y los divertículos (bolsas) en la pared del colon. Por eso, precisa que evitemos –consientemente- el uso de las harinas refinadas. La carne de gluten que se obtiene del trigo, por ser una proteína concentrada y sin fibra, no se recomienda ingerirlo con frecuencia, solo de vez en cuando.

Plan Sugerente: Desayuno-Millet o mijo cocido (una taza de millo por 3 tazas de agua), papaya y plátano, un puño de girasol crudo y pan o tortilla de harinas integrales. Puede sustiuír el mijo por otro cereal integral.

Comida. Un buen plato de ensalada cruda (apio, espinaca, tomate, cebolla y aguacate o una cucharadita de aceite de olivo). Sopa de lentejas con tomate y cilantro; arroz integral cocido, brócoli a vapor. Deben pasar de 5-6 horas entre una comida y otra, sin comer absolutamente nada; solo agua pura o con limón, sin endulzar. Cena: Si acaso, alguna fruta.

A las ensaladas de verduras crudas, debe agregarse como aliño solo jugo de limón y aceite de olivo, evitando los dañinos.

Los condimentos saludables son el ajo, la cebolla, el tomate, y las hierbas de olor: Orègano, tomillo, albahaca, eneldo (dill), hierba buena, etc. Estas hierbas dan sabor y son curativas.

Efectos curativos de la comida ideal sobre las arterias y el corazón.- En el libro Vida Dinámica el Dr Hans Diehl y la Dra Aileen Ludington, presentan el reporte del Dr Dean Ornish, que apareció en la revista médica Lancet en 1990 sobre la eficacia del régimen vegetariano completo. El Dr Ornish pasó un año estudiando a 50 hombres con enfermedad cardiaca avanzada, muchos de ellos eran candidatos a cirugía correctiva de las arterias coronarias (cirugía muy peligrosa y con un costo aproximado de más de cien mil dólares).

De estos 50 enfermos el Dr Ornish formó dos grupos al azar. A ambos grupos les pidió que caminaran cada día y que no fumaran. Al primer grupo, además, controlaba el estrés y comía solo vegetales, con menos del 10 por ciento de sus calorías procedentes de grasas vegetales -semillas y frutos oleaginosos.

El Segundo grupo recibió la llamada Dieta Prudente de la Asociación Norteamericana del Corazón. Esta dieta permite 30 por ciento de calorías procedentes de las grasas y 300 miligramos de colesterol por día. Un huevo contiene 300 miligramos de colesterol.

Resultados Sorprendentes: Al final del año, el Dr Ornish informó ante la Sesión Científica de la Asociación Norteamericana del Corazón en Washington, que los pacientes del grupo vegetariano con bajo contenido de grasa, no solo habían bajado su colesterol un 40 por ciento abajo del promedio, sino también la luz o diámetro interior de sus arterias obstruidas se había ampliado. Una mayor cantidad de sangre y oxígeno estaba alimentando al corazón. Los enfermos del corazón se estaban curando. Los hombres de más edad y con la enfermedad más avanzada, experimentaron los mejores resultados. El grupo que adoptó la ‘Dieta Prudente’, no tuvo descenso en su colesterol, y sus arterias coronarias se estrecharon aún más. Su enfermedad cardiaca había empeorado. Los hechos están ante nosotros, de la elección que hagamos dependerá la cosecha, buena o mala.

Plan preventivo y curativo para el diabético.

1. Evite completamente las grasas y alimentos de origen animal, manteca vegetal, margarina, aderezos para ensaladas y aceites, excepto el de olivo prensado en frio (cold press) o un puñito de semillas oleaginosas.

2. Baje de peso: Con la obesidad las células se vuelven resistentes a la insulina. Con solo bajar de peso muchos diabéticos adultos (diabéticos tipo 2) pueden curarse.

3. Haga ejercicio regularmente. Camine vigorosamente -tres veces por día- antes del desayuno, después de la comida y por la tarde.
4. Evite comer: azúcar, harinas refinadas, arroz blanco, café, chocolate, cigarro y alcohol. Elevan peligrosamente el azúcar en la sangre.
5. Con una dieta alta en fibra (abundante ensalada de vegetales crudos); baja en grasa (un puño de semillas oleginosas); y alta en carbohidratos complejos (cereales integrales, frijoles, papa cocida, nopales); la mayoría de las personas pueden fácilmente mantener niveles adecuados de glucosa en la sangre, con tres o hasta dos comidas diarias. La fibra de estos alimentos controla el azúcar.

6. Las horas de comer: Estas deben ser regulares, dejando de cinco a seis horas entre cada comida, y nada de refrigerios o bocadillos; la cena debe evitarse o que sea muy ligera.

7. Utilice los beneficios del sol: La exposición a los rayos del sol reduce el azúcar en la sangre. Los diabéticos deben recibir baños moderadas de sol cada día.

8. Para bajar el azúcar y el colesterol: Tome en ayunas un jugo purificador. Licuar una penca de nopal crudo, una cucharada de linaza cruda molida, un mazo de perejil chino o italiano, y un limón entero. El nopal es un gran alimento y un limpiador intestinal. Para sembrarlo, corte la penca maciza, déjelo tirado por dos semanas y luego entierrelo hasta la mitad.

La fatiga crónica. Por la costumbre de comer galletas y pan dulces, helados, papas fritas, jugos de frutas en vez de agua, las causas principales de fatiga crónica son la hipoglicemia (azúcar baja), desnutrición, anemia, toxinas acumuladas y leucemia en algunos casos. El páncreas, antes de quedar agotado por el abuso, responde produciendo cantidades altas de insulina que provoca la hipoglicemia y la fatiga. La historia clínica y algunos exámenes de sangre determinarán la causa, para indicar su tratamiento. Casi en todos los casos, al corregir la alimentación la fatiga desaparece en poco tiempo.

Para restaurar al páncreas cansado, siga el plan mencionado para diabéticos. Incluya una cucharada sopera de semilla cruda de calabaza (zapallo o ayote en centroamèrica), y una cucharada de levadura de cerveza en el desayuno. Una vez que desaparezca la fatiga, puede continuar con frutas frescas variadas, pero evite los jugos, las frutas secas, miel, piloncillo y frutas muy maduras. No olvide incluir calabacitas a vapor todos los días, y si son calabacitas italianas –color verde oscuro, es mejor.

Si quiere disfrutar la vida, evite comidas que dañan su salud. El glutamáto monosódico llamado ajinomoto o ACCENT, le da sabor a la salsa soya, a las sopas chinas, a los sazonadores (Knor-suiza, cubitos de pollo y otros más) y a casi todos los productos enlatados y preparados de carne vegetal. Existen estudios que indican que este sazonador es tóxico y promotor del cáncer. El alto consumo de alimentos con este sazonador, podría ser un factor causante de que los vegetarianos que consumen libremente estos productos mueran de cáncer.

Los vegetales crudos y los cereales integrales deben formar la parte principal de la alimentación ideal. Procure no comer demasiado, porque embota la mente y traba la maquinaria. Los alimentos altos en proteína como leguminosas y oleaginosas, es suficiente comerlo una sola vez al día. Si se excede en la proteína, perderá calcio y puede tener dolor en las articulaciones, fatiga y embotamiento. Tomar dos litros de agua diariamente con 1- 2 limones, puede eliminar un 90 por ciento de todas sus dolencias.

Tiempo de cocimiento para los cereales integrales. Si son enteros (trigo, centeno, cebada) necesitan por cada taza de cereal cinco tazas de agua y 2 a 3 horas de cocimiento a fuego lento y olla tapada hasta que los granos estén reventados.

El millet o mijo, necesita una taza de millet por tres de agua. El arroz integral necesita una taza de arroz por 2 tazas de agua. El arroz –previamente lavado- debe agregarse al agua hirviendo, con poca sal, y dejarse con la olla tapada a fuego lento por una hora. Cuando ya estè cocido puede agregarle rajas asadas de chile california. Las leguminosas secas deben remojarse toda la noche antes de su cocimiento y cocinarse a fuego lento, hasta casi batirse.

Recetas sencillas. Leche de soya: Excelente para sanos y enfermos. Limpie, lave y remoje toda la noche un cuarto de kilo (1/2 libra) de fríjol soya. Por la mañana cambie el agua, y licúelo con poca agua a alta velocidad. Por cada taza de fríjol remojado agregue 6 tazas de agua en total. Colar el licuado en una tela no muy cerrada. El líquido obtenido es la leche que debe hervir por 20-25 minutos, agregándole una pizca de sal, media cucharadita de miel y semillas de anís.

Con el afrecho que queda, puede hacer tortas con masa y poquita sal, cociendola en comal o sarten. O cocerlo con papas cortadas en cuadritos, agregandole cebolla, ajo, tomate, sal, y chile dulce.

Pan integral -para 2 moldes regulares y una barra.

Ingredientes: 1 ½ Kg de harina integral.
3 cucharadas soperas de linaza cruda molida.
3 cucharadas soperas de ajonjolí crudo molido.
3 cucharadas soperas -bien llenas de ‘levadura instantanea’.
1 cucharada sopera de sal molida de mar.
6 cucharadas soperas de aceite de oliva o ajonjolí y linaza molida. 1 ½ litro de agua tibia, más caliente que tibia, que se pueda amasar con la mano.

Procedimiento: Al empezar, prenda el horno en temperatura moderada. En una vasija mezcle bien la harina, la linaza, el ajonjolí, la levadura, y la sal. Agregue el agua caliente conforme va revolviendo, hasta que toda la masa esté mojada, y amase por 20 minutos, agregando durante el amasado las 6 cucharadas de aceite. La masa debe quedar manejable, pero no aguada.

Una vez que la masa está lista, cubra la vasija con una toalla y póngala en un lugar calientito sin corriente de aire, hasta que doble su tamaño (30 minutos). Cuando haya leudado, saque el aire de la masa golpeándola sobre la mesa, y forme los panes, colocándolos en un molde engrasado con aceite; cúbralos con una tela o toalla, hasta que la masa suba y toque los bordes de los moldes o dupliquen su tamaño.

Hornee a 176 grados centígrados o (350 grados Fahrenheit) por 45-50 minutos o hasta que se doren. Saque los panes de los moldes y póngalos en una superficie limpia hasta enfriarse. Los panes con levadura no los coma el mismo día, son indigestos.

Hidroterapia: curar con agua. Evite corriente de aire y enfriamiento en todos los tratamientos.

Compresa fria calentadora. Indicaciones: Inflamación de órganos internos o externos. La parte inflamada está: dolorosa, enrojecida, caliente y congestionada –por sangre que no circula. Dentro del tórax (pecho) están los pulmones, traquea, bronquios y corazón. Cuando estos órganos se inflaman hay fiebre, dolor en el pecho y tos.
Tratamiento –Reposo en cama, abundantes liquidos, agua, te de manzanilla 2-3 veces por día. Jugo de zanahoria con hojas verdes 2-3 vasos al día. Jugos de hojas verdes con 1limón licuado. Como expectorante para calmar la tos –utilizar tragos de agua cada vez que tosa. El agua es el mejor expectorante.

Neumonia o bronquitis. Compresa fria calentadora, con baño caliente de pies:

Puede utilizar una camiseta sin manga, mojada en agua fria, y exprimida con ambas manos para quitar el exceso de agua, sin que quede escurriendo. Encima ponerle una bolsa de plástico, agujereada para que pase por ella la cabeza y los brazos; luego cubrirla con una tira de tela de algodón o lana cubriendo totalmente el tórax. Debe quedar pegado al cuerpo, que no penetre aire. Puede fijarse con seguros para que no se mueva. Y finalmente ponerse encima un sueter de lana con cuello alto y manga larga. Esta camiseta mojada puede dejarse 2-3 horas o dejarse toda la noche. Es muy efectivo como fomento.

Neumonia o bronquitis. Baño de contraste general de tina. Si es un niño pequeño, se facilita el baño de contraste general. Meter al niño 2 minutos en agua caliente manteniendo la cabeza fria con una toalla fria en la frente. En el agua fria meter y sacar al niño, o darle una rápida fricción con toalla fria semiexprimida. Repetir unos 4 cambios. Iniciar con caliente y terminar con frio. Envolviendo al final todo el cuerpo en una toalla, para vestirlo posteriormente, cuidando que no halla corriente de aire.
Neumonia o bronquitis. Baño de tina caliente general. Tambièn se puede meter el cuerpo en una cubeta con agua no tan caliente e ir agregando agua más caliente, manteniendo nuestras manos dentro del recipiente, y la cabeza siempre fria. Cuando se vea en el rostro del niño sudor y rubor. Se saca y se fricciona todo el cuerpo con una toalla mojada en agua fria semiexprimida. Se envuelve en una toalla seca y luego vestirlo. Evite corriente de aire.
Neumonia o bronquitis. Fomentos de contraste a pecho y espalda dos veces al día, con baño de pies caliente (pediluvios caliente) al mismo tiempo. El fomento caliente debe durar 3 minutos y luego friccionar rapidamente con un trapo mojado en agua con hielo. Y volver a colocar otro fomento caliente por 3 minutos. Repetir cinco cambios. Iniciar con caliente y terminar con la fricción fria. Cubrir y reposar en cama.

Neumonia o bronquitis. Aplicar sábana mojada caliente.
Este tratamiento equivale a un ‘baño de vapor’ o a un ‘baño general de tina’. Es muy efectivo para movilizar la sangre estancada y desinflamar el órgano afectado. Siempre padecí todo tipo de infecciones, debido a una intoxicación con insecticida que causó daño a la mèdula ósea. En esta ocasión tenía más de tres meses con tos seca persistente y constante. Nada me ayudaba. Pero gracias a Dios este tratamiento movilizó toda la sangre y me trajo alivio inmediato.

Equipo necesario. Una cama, una olla con agua bien caliente, casi hirviendo. Un plástico flexible grande como una sábana. Una sábana, una cobija se prefiere de lana. Dos toallas, un te de manzanilla caliente. Un par de guantes si se tiene.
Procedimiento. No olvide evitar corriente de aire. El enfermo debe tener privacidad. Se coloca sobre la cama la frazada o cobija extendida. Sobre la cobija se extiende el plástico. La sábana se dobla en acordeón de tal manera, que al mojarlo en el agua caliente, y quitarle el exceso de agua entre las dos manos, pueda extenderse una parte a lo largo del plástico facilmente.

El enfermo completamente desnudo, se acuesta sobre el centro de la sábana cuyo borde debe llegar hasta la raíz del cabello. Pida al enfermo que levante los brazos. Envuelva un lado de la sábana alrededor de su cuerpo, tirandola hasta que descanse en forma pareja sobre la piel. Meta las puntas de la sábana bajo el otro lado. Envuelva la parte inferior de la sábana alrededor de las piernas. Pida al paciente que baje sus brazos. Tire el otro lado de la sábana cruzando el cuerpo y ajustela alrededor del cuello, los hombros y los brazos. Envuelva al paciente con el plástico en la misma forma. Asegurándose que ninguna parte de la sábana mojada queda descubierta. Haga lo mismo con la cobija. Coloque una toalla doblada alrededor del cuello, para evitar entrada de aire. Cada parte de la sábana queda pegada al cuerpo.

Se le da un te caliente. Una toalla fria en la frente. Cuando empieza a sudar, se deja como veinte a treinta minutos. Al retirarlo, se da una fricción rápida con toalla fria en todo el cuerpo y se seca inmediatemente. Se viste y se le deja acostado reposando un rato, no cubierto demasiado. Si hubiera sudor, se le seca y se le cambia de ropa.

Abdomen: compresa fria calentadora con baño de pies caliente. El síntoma principal es dolor o sensación desagradable. Si siente que tiene algo dentro de su abdómen, es que algún órgano está inflamado. Haga un ayuno de frutas. Coma una sola clase de fruta 3 veces al día. Y aplique la compresa. El órgano sano no se siente. Se dice calentadora, porque el cuerpo lo calienta. Puede utilizarse un pedazo de toalla o franela mojada en agua fria, que alcance a darle dos vueltas al abdómen desde la tetilla hasta el vello púbico.
Cubrirlo con un plástico que sobrepase un centímetro al paño mojado. Encima del plástico un lienzo seco de algodón o lana, fijado con seguros. No debe quedar muy apretado, pero tampoco flojo. Puede dejarse 2-3 horas o toda la noche. Este tratamiento desinflama, hace desaparece el dolor y las molestias.

Garganta: Compresa fria calentadora. Puede aplicarse en la garganta para desinflamar la laringe o amígdalas. Trapo mojado (un calcetin), un plástico y otro calcetin seco, sujeto con seguros. Más baño de pies caliente.

Cataplasma de barro: Tiene el mismo efecto que la compresa calentadora. Primero se da un baño de pies caliente. El barro –lodo-se extrae de la tierra de un lugar limpio. Se bate con agua fria. Se le quitan las piedritas. Luego se embarra sobre un lienzo o periódico doble. Se coloca directamente sobre la piel (abdomen o pecho), cubriendolo con un plástico y encima una manta seca como faja. fijada con seguros. Si es neumonía o asma, se pone en pecho y espalda. Puede dejarse hasta que se seque.

Pediluvios o baños de pies caliente. Efectivo en cualquier órgano inflamado o congestionado de la rodilla para arriba: abdomen, tórax y cabeza.

Un lugar que no haya corriente de aire. Puede estar el enfermo acostado o sentado. Se necesita un balde hondo o cubeta para meter los pies. Una fuente de agua caliente. Una jarra con agua fria para apliacarse al final de tratamiento. Una toalla para envolver los pies despues del agua fria. Una sábana y una frazada o cobija. Si no tiene un termómetro para medir la temepratura del agua, utilice su codo. Si su codo aguanta la temperatura sin quemarse, no hay peligro de quemadura.

Meter los pies en la cubeta con agua caliente, manteniendo su mano dentro del agua para darle confianza al enfermo. El agua debe cubrir hasta debajo de la rodilla. Cubrir al enfermo con la sábana y encima una frazada liviana. Dele a tomar un te de manzanilla. Mantenga constante lo caliente del agua, agregando a intervalos agua caliente. Cuide de no quemar al enfermo.

Mantenga una toallita fria en el cuello o bolsa de hielo en la cabeza. El tratamiento debe durar de 20-25 minutos o hasta que aparezca calor y sudor en la cara. Al terminar saque los pies, y vierta el agua fria sobre ellos. Envuelvalo con una toalla y acueste al enfermo. Dejelo reposar por media hora. Seque el sudor con una toalla, y si amerita cambie la ropa, pero evite enfriamiento. No debe usarse en diabèticos ni en dedos congelados.
Baño de contraste siempre que se pueda sumergir la parte afectada. Excelente en inflamaciones o procesos infecciosos. Dos recipientes, uno con agua lo más caliente que aguante el codo, y otro con agua fria con pedacitos de hielo. Debe mantenerse constante el calor y el frio del agua, agregando agua caliente y suficiente pedacitos de hielo. Debe iniciar con caliente y terminar con frio. Dejar en lo caliente 2-3 minutos y 15 a 20 segundos en lo frio. La duración debe ser alrededor de 20-25 minutos con 6 -7 cambios. Puede hacerse una o dos veces al día.

Baño de tronco frio: Cuando los órganos de la parte baja del abdomen están inflamados: Utero, ovarios, próstata, intestino grueso (colon), uretra y vegiga. El agua debe cubrir desde el ombligo. Ponga en el agua pedacitos de hielo, pero no demasiados, para que el enfermo lo pueda tolerar por 3 a 5 minutos. Los pies deben estar en una cubeta con agua lo más caliente que aguante, probado con el codo o con un termómetro (41-44 grados centígrados).

Baño de tronco caliente: Se usa cuando hay dolor por piedras en los riñones. Hemorroides inflamadas, retención de orina, abcesos perineales. Los pies deben estar en agua caliente.

El carbón vegetal contraveneno universal.

El polvo de carbón de leña es muy útil para adultos y niños en todo caso de intoxicación (envenenamiento), inflamación, alergias, infección, y trastornos digestivos como gases, diarreas, disentería -heces fecales con moco y sangre, y tenesmo rectal (dolor al defecar). Dolores de estómago, y cáncer del tubo digestivo. El carbón evita el mal olor del aliento.

Modo de administración: Si el caso es grave dar una cucharada sopera disuelto en un vaso de agua tres a cuatro veces al día. O
mezclarlo con aceite de olivo y darlo como pildoras, para evitar el extreñimiento que produce el carbón cuando se toma como polvo. Es muy útil cuando hay inflamación del estómago. Si es un lactante o niño pequeño. A un litro de agua se le agrega cuatro cucharadas de carbón y se deja asentar. Tomar solo el agua clara como agua de uso. Se hace lo mismo si es cáncer del tubo digestivo.

Para mas indormacion justorey777@hotmail.com
Beatriz Romo
Atala Villareal